El reino de Khazad Ungol.
La fortaleza eterna bajo la montaña, donde la piedra recuerda y no perdona.
Visión general.
Kazad Ungol es un reino enano antiguo y profundamente arraigado en la roca de la Cordillera de la Serpiente Sureña. Tallado en las entrañas de las montañas, su existencia gira en torno a la fortaleza, la memoria y la resistencia. Para los enanos de Ungol, el mundo exterior es inestable y pasajero; la verdadera permanencia solo se alcanza bajo la piedra, donde las generaciones se suceden sin quebrar el legado de los ancestros.
Desde fuera, Kazad Ungol es percibido como un reino hermético, severo y poco dado a la diplomacia complaciente. Sus puertas se abren en contadas ocasiones y, cuando lo hacen, es por necesidad más que por hospitalidad. Sin embargo, quienes conocen su historia saben que este aislamiento no nace del desprecio, sino de una convicción férrea: solo la autosuficiencia y la vigilancia constante han permitido a los enanos sobrevivir a siglos de invasiones, traiciones y horrores surgidos tanto de la superficie como de la infraoscuridad.
Kazad Ungol no busca expandirse más allá de sus dominios montañosos ni de sus cada vez más profundas galerías, pero defiende con obstinación cada sendero de la montaña, cada galería excavada, cada veta de mineral y cada paso tallado por manos enanas. La montaña no se abandona. Se protege.
Historia resumida.
Kazad Ungol fue fundado en una era en la que Aslarn aún no conocía reinos humanos consolidados. Los primeros clanes enanos se asentaron en la cordillera atraídos por la riqueza mineral y por la seguridad natural que ofrecía la piedra. Durante generaciones, el reino creció tanto hacia el exterior, asegurando los pasos y montañas que rodeaban la entrada a sus salones, como hacia abajo y hacia dentro, creando una vasta red de fortalezas, forjas y galerías que se extendían mucho más allá de lo imaginable desde la superficie.
Con el paso de los siglos, el contacto con otras razas se volvió inevitable. Los enanos comerciaron, guerrearon y pactaron según convenía, siempre desde una posición de cautela. La presencia de los elfos en Agarwaen —bosque del que en tiempos remotos formaron parte algunas de las montañas enanas— y, más tarde, la llegada de los humanos al continente marcaron el inicio de disputas territoriales. Especialmente conflictivas fueron las montañas exteriores a las galerías, que Kazad Ungol considera legítimamente suyas.
El auge de Shadthar y la incorporación de Drezmul a su dominio, junto con la consolidación de Oenwar, obligaron a Kazad Ungol a endurecer su vigilancia fronteriza. Oenwar Necesitaba atravesar senderos enanos para conectar con rapidez el centro y el sur del continente, lo que derivó en una relación neutral y comercial cuidadosamente controlada. Shadthar, por su parte, comenzó a acechar las galerías más profundas desde la amenaza constante que suponía Drezmul. Los elfos permanecieron en su bosque, pero el hecho de que Agarwaen colinde directamente con las montañas enanas mantiene una desconfianza nunca del todo resuelta.
Geografía y territorios.
Kazad Ungol se extiende bajo una vasta cordillera montañosa situada en el centro-sur de Aslarn. En la superficie, sus dominios se manifiestan como picos escarpados, pasos estrechos y edificios tallados directamente en la roca. Bajo tierra, el reino es inmenso: una ciudad subterránea colosal, minas profundas, túneles defensivos y cámaras ancestrales conectadas por rutas que solo los enanos conocen en su totalidad.
Las montañas que limitan con Oenwar son objeto de especial vigilancia, en particular las que rodean el Camino del Yunque. Para Kazad Ungol, estas tierras forman parte natural de su dominio; para Oenwar, representan una vía esencial de comunicación entre el centro y el sur del continente, con un peaje que los humanos consideran excesivo. Esta tensión no ha desembocado aún en una guerra abierta, pero permanece latente.
Al este, las montañas que colindan con Agarwaen requieren una atención constante. Aunque los elfos no muestran interés por territorios fuera del bosque, los enanos recuerdan que en otros tiempos el bosque se extendía por gran parte de Aslarn, incluidas las laderas que hoy reclaman como propias.
En las profundidades, el reino linda con regiones inestables de la infraoscuridad. Drezmul, criaturas hostiles, ruinas antiguas y entidades desconocidas ponen a prueba la resistencia enana de forma constante.
Ciudades relevantes.
Kazad Ungol, la capital, es una ciudad colosal excavada en el corazón de la montaña. Sus salones monumentales, forjas eternamente encendidas y cámaras funerarias reflejan la obsesión enana por la memoria y la continuidad. Cada piedra tiene un nombre, cada galería una historia que recordar.
Además de la capital, existen numerosos puestos de vigilancia, minas y fortalezas menores que protegen las rutas internas y los accesos desde la superficie. Algunas de estas han sido selladas durante generaciones, convertidas en tumbas vivientes tras incursiones procedentes de la infraoscuridad.
Gobierno y política.
Kazad Ungol está gobernado por la Corona de la Piedra y por el Consejo de la Piedra, un círculo de clanes mayores y cargos forjados por mérito que no existe para “aconsejar” al rey, sino para sostenerlo. En Ungol, el poder no se mide por la capacidad de prometer, sino por la capacidad de cumplir: mantener túneles, sellar brechas, alimentar forjas y sostener juramentos que llevan siglos pesando sobre los hombros de familias enteras.
Desde fuera, el reino parece monolítico. Desde dentro, es una máquina antigua donde cada engranaje tiene nombre, deuda y memoria. La política enana no es rápida ni brillante; es lenta, densa y peligrosa, hecha de precedentes tallados, agravios heredados y acuerdos que no caducan. Un insulto puede tardar veinte años en cobrarse… pero se cobra. Un error puede olvidarse en palabras… pero queda inscrito en piedra.
En Kazad Ungol, gobernar no es dirigir un reino: es impedir que se derrumbe. Y bajo la montaña, donde la piedra recuerda y no perdona, eso es lo único que importa.
El Trono de la Piedra.
El Alto Rey de la Piedra no gobierna como un monarca absoluto ni como un soberano incuestionable. Su autoridad no nace de la capacidad de mandar sin oposición, sino de su función como figura de cohesión dentro del reino. El rey es quien da forma final a las decisiones cuando el consenso es imposible, quien representa a Kazad Ungol ante el exterior —aunque suele nombrar diplomáticos que filtren los contactos, pues un rey no debe perder el tiempo innecesariamente cuando ha de gobernar— y quien asume la responsabilidad última cuando una elección pone en riesgo a todo el dominio subterráneo.
El Trono no se concibe como un símbolo de supremacía personal, sino como una carga institucional. El rey no está por encima del Consejo de la Piedra, pero tampoco es un mero portavoz: es la piedra clave de la bóveda. Mientras el Consejo delibera, evalúa precedentes y sopesa consecuencias, el rey escucha, mide y, llegado el momento, decide, aun sabiendo que esa decisión será recordada, juzgada y comparada durante generaciones.
Su legitimidad se apoya en el linaje, pero se mantiene únicamente si demuestra ser digno de la función. Un rey incapaz de sostener el equilibrio entre clanes, de proteger las rutas, de sellar galerías perdidas o de responder con firmeza ante amenazas internas y externas, pierde autoridad incluso antes de perder la corona. En Kazad Ungol, nadie necesita destronar a un rey débil: basta con que deje de ser necesario.
El Alto Rey no gobierna para engrandecerse, ni para expandir el reino más allá de la montaña. Gobierna para asegurar que Kazad Ungol siga existiendo cuando él ya no sea más que un nombre tallado en piedra.
Rey Tagnus V Maltillorruna, Rey de Kazad Ungol.
Tagnus V es el actual Alto Rey de Kazad Ungol y la encarnación viva de la continuidad bajo la montaña. No es un monarca carismático ni un conquistador ambicioso; su autoridad nace de algo más profundo y respetado entre los enanos: la capacidad de sostener el reino sin quebrarlo. Su nombre no inspira entusiasmo ni temor, sino una certeza tranquila y pesada como la piedra antigua.
Físicamente, Tagnus es bajo incluso para los estándares enanos, pero su complexión es densa, compacta y dura, como si hubiera sido tallado directamente de la roca. Su barba, entrelazada con anillos rúnicos de su linaje, muestra vetas grises que no oculta ni disimula. Viste armaduras funcionales incluso en audiencias formales, no por desconfianza, sino por convicción: un rey bajo la montaña nunca debe estar desprevenido. Su porte no es marcial en el sentido ostentoso, pero cada movimiento transmite solidez, equilibrio y una resistencia que parece inagotable.
En lo psicológico, Tagnus es paciente, severo y profundamente conservador. No confunde prudencia con indecisión: simplemente se niega a actuar hasta comprender todas las consecuencias posibles de una decisión. Para él, gobernar no consiste en imponer soluciones rápidas, sino en evitar errores irreversibles. Detesta los gestos grandilocuentes, las promesas vagas y cualquier política que dependa de la suerte o del entusiasmo momentáneo.
Tagnus fue educado desde joven para comprender que el Trono de la Piedra no es un privilegio, sino una carga. Conoce las genealogías de los clanes mayores, recuerda agravios que otros preferirían olvidar y domina el arte de escuchar sin revelar su posición. En el Consejo de la Piedra rara vez alza la voz; cuando lo hace, el silencio suele imponerse de inmediato. No porque tema, sino porque todos saben que sus palabras llegan después de haber sido medidas durante mucho tiempo.
Como gobernante, Tagnus no se sitúa por encima del Consejo, pero tampoco se diluye en él. Escucha, permite el debate prolongado y acepta la fricción entre clanes como algo natural. Sin embargo, cuando el consenso se rompe o cuando una amenaza exige una respuesta clara, es él quien asume la responsabilidad final, consciente de que esa decisión quedará grabada en piedra junto a su nombre.
En materia militar, Tagnus es un defensor antes que un general ofensivo. Cree firmemente que cada túnel perdido es una herida que no siempre puede cerrarse, y que cada galería sellada es una derrota que debe recordarse. Ha ordenado el cierre definitivo de rutas ancestrales cuando lo ha considerado necesario, aun sabiendo que esas decisiones pesan como luto sobre clanes enteros. Para él, proteger el corazón del reino justifica sacrificios que otros gobernantes no se atreverían a imponer.
En política exterior, su postura es fría y calculada. Con Oenwar mantiene tratados estrictos que pueden revisarse o endurecerse sin aviso previo. Con Eska actúa desde la memoria histórica, no desde la provocación abierta. Y respecto a Shadthar, su posición es inequívoca: la montaña no se inclina ante dragones, vivos o muertos. Cada decisión relacionada con la infraoscuridad se toma bajo la premisa de que una guerra silenciosa ya está en curso, aunque no se declare. Tagnus V no aspira a ser recordado como un rey glorioso ni como un reformador audaz. Su ideal es más austero y profundamente enano: que, cuando su nombre sea finalmente tallado en las criptas reales, Kazad Ungol siga en pie, sus murallas intactas, sus forjas encendidas y sus juramentos aún vigentes. Para Tagnus, ese será el único juicio que importe.
La Reina de Piedra: Brynna Martillorruna.
La Reina de Kazad Ungol no es una figura ceremonial ni una autoridad espiritual distante. Es una soberana forjada en juramento, disciplina y deber, cuya legitimidad no procede únicamente del linaje, sino del compromiso sagrado asumido ante Moradin y ante la montaña misma. En ella, la ley no se proclama: se encarna.
Su presencia es sobria y firme. No busca imponerse por ornamentos ni símbolos de poder excesivos; su porte transmite la solidez de la piedra bien trabajada. Cada gesto es contenido, cada movimiento deliberado, como si incluso su cuerpo obedeciera a un código de conducta inquebrantable. Porta armadura y armas no como emblemas regios, sino como herramientas necesarias, mantenidas con el mismo cuidado reverente que un artesano dedica a su obra maestra.
En lo psicológico, la Reina es inquebrantable sin ser inflexible. Concibe la ley como una estructura viva que protege a la comunidad y preserva la memoria, no como un conjunto de castigos ciegos. Cree firmemente que la justicia debe ser firme, predecible y ejemplar, pero también que debe servir a la continuidad del reino antes que a la venganza inmediata. Para ella, el bien no es indulgencia, sino responsabilidad sostenida en el tiempo.
Como paladina de Moradin, su fe no se expresa en sermones ni en milagros públicos. Se manifiesta en la vigilancia constante, en la defensa de los salones ancestrales, en la protección de los clanes y en la negativa absoluta a ceder ante la corrupción, el caos o la deslealtad. Su juramento es tanto religioso como político: preservar Kazad Ungol, su gente y su memoria frente a cualquier amenaza, interna o externa.
La Reina entiende el poder como carga, no como privilegio. Está dispuesta a colocarse en primera línea si la montaña lo exige, pero no busca la gloria personal ni la épica innecesaria. Prefiere la resistencia silenciosa, la preparación exhaustiva y la disuasión firme antes que la guerra abierta. Sabe que una batalla ganada puede olvidarse; una galería perdida es una herida que dura generaciones.
En el gobierno cotidiano, actúa como eje moral y legal del reino. Su palabra pesa especialmente en cuestiones de justicia mayor, juramentos rotos y delitos que amenazan la cohesión de los clanes. No sustituye al Consejo de la Piedra ni gobierna por decreto impulsivo, pero cuando interviene lo hace con autoridad absoluta, respaldada por su juramento sagrado y por la certeza de que no actúa por interés personal.
Su relación con el Rey Tagnus V no es la de una consorte pasiva, sino la de una aliada fundamental. Donde él encarna la continuidad política y la memoria histórica del reino, ella representa la ley viva y la legitimidad moral. Juntos forman un equilibrio sólido: tradición y juramento, piedra y acero, memoria y deber.
La Reina no aspira a ser recordada como una santa ni como una heroína de cantares. Su ideal es más austero y profundamente enano: que, cuando su nombre sea tallado en la piedra, pueda decirse que mientras ella mantuvo su juramento, Kazad Ungol no cedió, no se corrompió y no olvidó quién era.
El Príncipe Heredero: Frembar Martillorruna.
Frembar Martillorruna, hijo del Rey Tagnus V Martillorruna y de la Reina Brynna Martillorruna, ha sido criado desde su primer aliento con la certeza de que su vida pertenece más a la montaña que a sí mismo. En Kazad Ungol, la sangre real no concede privilegios, sino obligaciones talladas en piedra, y Frembar ha crecido comprendiendo que cada decisión suya será juzgada no por su intención, sino por su permanencia en el tiempo.
Físicamente, Frembar encarna el ideal marcial enano: bajo, compacto y de musculatura densa, forjada a base de trabajo constante en forjas, patios de armas subterráneos y largas marchas por galerías profundas. Sus movimientos son firmes y económicos, sin adornos ni gestos innecesarios. Allí donde otros proyectan agresividad, Frembar transmite solidez; su sola presencia sugiere que, pase lo que pase, la línea no se romperá mientras él permanezca en pie.
En lo psicológico, es reservado, reflexivo y extraordinariamente consciente del peso de su linaje. Ha crecido escuchando las sagas de los reyes pasados no como cantos de gloria, sino como advertencias grabadas en piedra. Conoce con igual detalle las victorias y los errores de sus antecesores, y ha interiorizado que un fallo cometido desde el trono puede resonar durante generaciones. Esta educación lo ha vuelto prudente hasta rozar la rigidez, pero también difícil de manipular y poco dado a impulsos emocionales.
Frembar destaca en combate por un estilo metódico y defensivo. Prefiere posiciones sólidas, formaciones cerradas y el control absoluto del terreno antes que los ataques temerarios. Su entrenamiento se ha centrado especialmente en el combate en túneles y espacios confinados, donde la disciplina, la resistencia y la coordinación superan a la fuerza bruta. No es un duelista carismático ni un campeón individualista; es un pilar de la formación, un líder que sostiene la línea cuando otros retroceden y que avanza solo cuando la victoria es segura y necesaria.
La relación con su padre, el Rey Tagnus V, está marcada por el respeto absoluto y una exigencia constante. Tagnus no le concede indulgencias por su condición de heredero: lo somete a pruebas duras, responsabilidades tempranas y decisiones ingratas. Frembar entiende que esa severidad no nace de la frialdad, sino de la convicción inquebrantable de que un rey débil condena a su pueblo. De su padre ha aprendido que gobernar no es mandar, sino resistir más tiempo que cualquier amenaza.
Con su madre, la Reina Brynna Martillorruna, paladina de Moradin, mantiene un vínculo distinto y profundamente formativo. Brynna representa para Frembar el eje moral del reino: la ley sostenida por el sacrificio y la fe, no por la conveniencia. Aunque Frembar no comparte su fervor religioso ni su senda como paladina, respeta profundamente su juramento y comprende que su futura autoridad estaría incompleta sin un anclaje ético firme. De ella ha aprendido que la fuerza sin justicia erosiona la piedra desde dentro.
Frembar observa el mundo exterior con la desconfianza natural de Kazad Ungol. No desprecia a otras razas, pero tampoco cree en promesas fáciles ni en alianzas sostenidas solo por palabras. Para él, los tratados valen lo que vale la voluntad de cumplirlos, y la montaña sigue siendo el único aliado que nunca traiciona. Esta visión lo convierte en un interlocutor frío en diplomacia, más inclinado a retrasar decisiones que a aceptar riesgos innecesarios.
Frembar no sueña con la corona. La acepta como se acepta una armadura pesada: necesaria, incómoda y destinada a llevarse durante toda la vida. No aspira a ser recordado como un rey innovador ni como un conquistador, sino como aquel que recibió la montaña firme y la entregó, aún en pie, a la siguiente generación. Mientras no ascienda al Trono de la Piedra, continúa recorriendo galerías, entrenando junto a los soldados, escuchando a los clanes y aprendiendo a callar cuando es necesario. Porque en Kazad Ungol, un rey no se forja al sentarse en el trono, sino tras décadas de disciplina, memoria y resistencia silenciosa bajo la roca eterna.
El Consejo de la Piedra.
El Consejo de la Piedra es el corazón político, jurídico y cultural de Kazad Ungol. No es un consejo asesor en sentido humano, ni una cámara de debate constante, sino una institución ancestral que encarna la voluntad acumulada del reino a lo largo de generaciones.
Está compuesto por los representantes de los clanes mayores, aquellos linajes cuya historia, sacrificios y aportaciones a la fortaleza les han otorgado el derecho —y el deber— de participar en el gobierno del reino. Cada asiento del Consejo no pertenece a una persona concreta, sino al clan que lo ocupa, y la pérdida de ese asiento es una deshonra que puede tardar siglos en ser reparada.
El Consejo gobierna junto al Rey, no por encima ni por debajo de él. El Trono de la Piedra concentra la autoridad ejecutiva, militar y simbólica del reino, pero ninguna decisión estructural, ninguna declaración de guerra, ningún cambio profundo en la ley o en los juramentos ancestrales se toma sin el peso del Consejo.
Además, el Consejo de la Piedra actúa como tribunal supremo de Kazad Ungol, impartiendo la Justicia Mayor: los crímenes que afectan al reino en su conjunto, a la memoria ancestral, a la seguridad de la fortaleza o a los juramentos sagrados. Sus sentencias no se apelan. Se recuerdan.
Las deliberaciones del Consejo son lentas, ritualizadas y solemnes. Los enanos no interrumpen, no alzan la voz y no buscan convencer con emoción. Cada palabra pronunciada queda registrada en piedra o runa, y un argumento mal construido puede perseguir a un clan durante generaciones.
Consejero de Defensa y Guerra: Durgan Martillonegro.
Durgan Martillonegro es la encarnación viva de la doctrina militar tradicional de Kazad Ungol. No es un héroe de cantos ni un estratega brillante en el sentido académico; es algo mucho más temido y respetado: un defensor que nunca ha retrocedido cuando la piedra estaba en juego. Su sola presencia en el Consejo de la Piedra recuerda a todos que el reino no se sostiene por palabras, sino por acero, disciplina y sacrificio continuado.
Físicamente, Durgan es ancho, macizo y de movimientos contenidos. Su cuerpo está marcado por cicatrices antiguas, algunas mal cerradas, otras selladas con runas defensivas grabadas directamente en la piel durante rituales de guerra. Su barba, oscura y salpicada de vetas grises, está trenzada según la tradición de su clan, con anillos que representan batallas defendidas, no ganadas. Viste armadura incluso en sesiones del Consejo, no por provocación, sino por convicción: un guardián nunca está fuera de servicio.
Psicológicamente, Durgan es inflexible, metódico y profundamente desconfiado del cambio. No odia la innovación por ignorancia, sino por experiencia. Ha visto demasiadas “mejoras” acabar en túneles colapsados, puertas debilitadas o doctrinas importadas que fallaron cuando la presión real llegó. Para él, una táctica que ha funcionado durante tres siglos vale más que cualquier teoría nueva que aún no ha sido probada con sangre.
Como representante del Clan Martillonegro, Durgan controla al Ejército de Kazad Ungol, solamente por debajo del Rey. Su clan es responsable de las decisiones más duras: cuándo abandonar una sección del reino, cuándo sellarla para siempre y cuándo sacrificar una posición para salvar el conjunto —siempre que la amenaza sea militar y no estructural—. Estas decisiones lo han convertido en una figura temida incluso entre otros consejeros.
Durgan no aspira a legado personal. No quiere que su nombre sea cantado, solo inscrito correctamente en la piedra, junto a las decisiones que mantuvieron cerradas las puertas cuando debían estarlo. Sabe que muchos lo consideran demasiado rígido, demasiado severo, incluso un obstáculo para el futuro. Acepta ese juicio sin resentimiento. Para Durgan Martillonegro, el futuro solo tiene valor si la montaña sigue en pie. Todo lo demás es ruido.
Consejero de Forja, Runas y Obras del Reino: Helgrin Forjaruna.
Helgrin Forjaruna no empuña la magia como un arte volátil ni como una demostración de poder personal. Para él, la magia rúnica es ingeniería espiritual, una ciencia sagrada destinada a reforzar, estabilizar y perpetuar la obra enana más allá de los límites del tiempo y del desgaste natural. Su autoridad en el Consejo de la Piedra no nace del carisma ni de la fuerza marcial, sino del conocimiento profundo de cómo la magia se integra —o fracasa— dentro de la piedra.
Físicamente, Helgrin presenta el aspecto de un enano curtido por décadas en cámaras de forja y salas rituales. Su cuerpo es robusto, pero no musculado para la guerra abierta; es la complexión de alguien acostumbrado a permanecer horas inmóvil grabando runas con precisión milimétrica. Sus brazos y torso muestran marcas rúnicas permanentes, no tatuajes decorativos, sino sellos arcanos de juramento, grabados en momentos clave de su vida para vincular su magia a la estabilidad del reino.
Helgrin se especializa en runas de contención, refuerzo, sellado y permanencia. No es un arcanista de explosiones ni conjuros destructivos; desprecia ese enfoque como propio de razas efímeras. Sus hechizos están pensados para durar décadas o siglos: bóvedas que no colapsan, puertas que solo responden a linajes concretos, galerías que absorben vibraciones, muros que dispersan energía hostil. Para él, el conjuro perfecto es aquel que nadie nota… hasta que evita una catástrofe.
El Clan Forjaruna bajo su supervisión es responsable de las forjas del reino, de las labores rúnicas y de la arquitectura, común como arcana, del reino. Toda gran obra de Kazad Ungol pasa por sus manos: sellado de galerías perdidas, refuerzo de zonas cercanas a la infraoscuridad, mantenimiento de armamento, cámaras funerarias antiguas o restablecimientos o actualización de defensas rúnicas erosionadas por el tiempo. Para Helgrin Forjaruna, la magia no está al servicio del poder. Está al servicio de la piedra, del juramento y del tiempo.
Consejero de Justicia: Khorim Yelmoantiguo.
Khorim Yelmoantiguo representa la aplicación cotidiana de la ley en Kazad Ungol, allí donde el conflicto no alcanza la magnitud suficiente para ser tratado por el Consejo de la Piedra en pleno. Su figura no simboliza la guerra ni la represión, sino la presencia constante del orden en los niveles habitados de la ciudad, las forjas, las minas activas y los puestos interiores.
De complexión robusta y porte severo, Khorim transmite la sensación de alguien acostumbrado a ser escuchado sin necesidad de alzar la voz. Su hacha de guerra enana, arma en la que se ha especializado durante toda su vida, no es un instrumento ceremonial ni una amenaza implícita, sino parte inseparable de su identidad: un recordatorio de que la ley en Kazad Ungol no es abstracta, sino firme y tangible.
El Clan Yelmoantiguo ha asumido desde antiguo la labor de jueces de la justicia del reino. Entre sus miembros suelen elegirse aquellos que aplican la justicia inferior: solo aquellos elegidos por experiencia, reputación y conocimiento profundo de los precedentes legales reciben la responsabilidad de juzgar.
De esta labor nace el Libro de los Agravios de Kazad Ungol, una obra viva tallada en piedra y metal, ampliada generación tras generación. En él no se recogen simples disputas menores, sino ofensas formales, incumplimientos graves de juramento y conflictos cuya resolución ha sido aplazada, compensada parcialmente o trasladada a futuras generaciones. Khorim Yelmoantiguo no aspira a ser recordado como individuo. Su ideal es más simple: que las galerías permanezcan tranquilas, que los juramentos se cumplan y que nadie olvide que incluso bajo la montaña, la ley siempre escucha… y siempre recuerda.
Consejero de Minas y Recursos: Thorek Vetaantigua.
Thorek Vetaantigua encarna una interpretación implacable de la ley enana aplicada a la piedra. Donde otros consejeros hablan de equilibrio, tradición o futuro común, Thorek piensa en control, obediencia y sacrificio necesario. Para él, la montaña no es madre ni legado: es un recurso absoluto cuya estabilidad debe garantizarse, incluso si ello exige decisiones que otros no están dispuestos a asumir.
Su formación como explorador enano no está ligada al bosque ni a la caza abierta, sino a la lectura del terreno subterráneo, la detección de fallas, rutas inseguras, criaturas invasoras y señales de colapso. Ha pasado décadas recorriendo galerías olvidadas, túneles inestables y fronteras mineras donde un error se paga con cientos de vidas. Su conocimiento del subsuelo es práctico, empírico y despiadadamente preciso.
El Clan Vetaantigua se encarga de trabajar las vetas y recursos estratégicos, supervisan las minas y el estado de las galerías profundas, gestionan el sellado y zonas prohibidas cuando hay riesgo estructural y opera estrechamente con el Clan Martillonegro para la organización de expediciones en busca de nuevos recursos.
Thorek no se considera malvado. En su mente, es el único dispuesto a hacer lo que otros evitan mientras se esconden tras palabras como “tradición” o “honor”. Cree firmemente que Kazad Ungol ha survived siglos no por la bondad de sus líderes, sino por la frialdad de quienes supieron cerrar puertas, sellar túneles y aceptar pérdidas sin vacilar.
La justicia de Khazad Ungol.
La justicia en Kazad Ungol no es un instrumento político ni una expresión moral cambiante, sino una estructura de estabilidad diseñada para preservar la cohesión del reino a lo largo de generaciones. La ley no protege al individuo por encima del clan, ni al clan por encima del reino. Protege a la montaña y su memoria.
Ningún enano está por encima de la ley por linaje, riqueza o reputación. Los cargos se otorgan por mérito, experiencia y servicio, y toda autoridad es responsable ante instancias superiores. La piedra no reconoce excusas emocionales, pero sí precedentes, juramentos y deudas registradas.
Toda criatura que camine por Kazad Ungol —sea enana o no— queda sujeta a sus leyes y acepta, de forma implícita, las consecuencias de quebrantarlas.
Estamentos sociales.
El Trono de Piedra y el Consejo de Piedra.
En Kazad Ungol no existe una nobleza “de sangre” al estilo humano. El prestigio no se hereda como derecho; se sostiene como carga. La familia del Trono de Piedra y los miembros del Consejo de Piedra ocupan la cima social porque cargan con la continuidad del reino: gobierno, defensa, producción estratégica, memoria y justicia. Su autoridad no es un privilegio ornamental, sino una obligación permanente frente a la montaña.
Derechos:- Derecho a juicio.
- Derecho a denunciar.
- Derecho a ser defendido por un defensor.
- Derecho a recurrir una sentencia mediante escrito ante el Trono de Piedra.
- Derecho a no ser retenido por el Ejército de Kazad Ungol más de 3 días —1 día OffRol— sin el permiso del Consejo de Piedra.
- Derecho a portar armas dentro de Kazad según costumbre y deber, sin necesidad de permisos civiles.
- Derecho a postularse a cargos del reino por mérito y servicio.
- Derechos de los ciudadanos que no se vean mejorados por los anteriormente mencionados.
Los ciudadanos.
Se consideran ciudadanos de Kazad Ungol aquellos que poseen derecho de hogar bajo la montaña: enanos nacidos en Kazad o quienes han recibido reconocimiento formal por servicio prolongado, juramento aceptado y aval de clan, Consejo de Piedra o Trono de Piedra. Ser ciudadano no es una etiqueta social: es pertenencia real al reino y acceso pleno a su amparo… y a sus exigencias.
La ciudadanía no es común entre extranjeros. Puede concederse, pero es lenta y excepcional. En Kazad Ungol, un juramento vale más que una bolsa de oro, pero también se vigila con más dureza.
Razas jugables de este estamento: todas las variantes de enano (no duergar), semicelestial (enano), licántropo (enano), discípulo de dragón (enano y metálico).
Derechos:- Derecho a juicio.
- Derecho a denunciar.
- Derecho a ser defendido por un defensor, si dispone de medios o si su clan lo provee.
- Derecho a recurrir una sentencia mediante escrito ante el Consejo de la Piedra, con una tasa de apelación fijada caso por caso por el juez (devuelta si prospera).
- Derecho a no ser retenido por el Ejército de Kazad Ungol más de 3 días —1 día OffRol— sin el permiso de un juez.
- Derecho a portar armas de forma visible y bajo costumbre en las zonas permitidas (forjas, rutas de trabajo, guardias), respondiendo ante la ley si se blandan sin causa.
- Derecho a ejercer oficios, abrir taller o puesto y operar bajo el amparo de la ley.
- Derecho a postularse a cargos del reino por mérito.
- Derechos de los habitantes que no se vean mejorados por los anteriormente mencionados.
Los habitantes y transeúntes permitidos.
Son habitantes y transeúntes permitidos quienes residen temporalmente por comercio, contrato o necesidad, sin pertenecer al reino. En Kazad Ungol se tolera al extranjero útil, pero no se le entrega la montaña. Su presencia está condicionada: rutas marcadas, barrios asignados, horarios, peajes y vigilancia. No se persigue al forastero por serlo, pero se le recuerda —con hechos— que está en una fortaleza, no en una ciudad abierta.
Razas jugables de este estamento: humanos, gnomos, elfos (no drow), medianos, semielfos (no semidrow), y planodeudos (semicelestial, aasimar, tiefling y genasí).
Derechos:- Sin derecho pleno a juicio: el habitante podrá presentar defensa por escrito o mediante portavoz autorizado.
- Sin derecho a denunciar como parte activa; sus quejas se registran como aviso y deben ser respaldadas por un ciudadano, clan o autoridad para prosperar.
- Derecho a no ser retenido más de 9 días —3 días OffRol— sin el permiso de un juez.
- Se permite interrogatorio por guardia interior; el uso de violencia o coerción requiere autorización de un juez.
- Se garantizarán condiciones mínimas de custodia, pero no comodidades.
- Derecho a permisos temporales por pago o patrocinio de clan (tránsito, comercio, acceso a rutas concretas).
- Derechos de los no permitidos que no se vean mejorados por los anteriormente mencionados.
Las razas no permitidas.
En Kazad Ungol existen razas y condiciones que no se toleran dentro de las rutas interiores salvo custodia, escolta o autorización excepcional. No es un gesto moral: es una decisión defensiva. La montaña no se arriesga por cortesía.
Razas y clases jugables de este estamento: Semiorco, licántropos (no enanos), discípulo del dragón (no enano o cromático), semifata.
Derechos:- Sin derecho automático a juicio ni defensor.
- Se permite retención prolongada si se considera riesgo estructural.
- Se garantizan necesidades básicas solo en la medida en que no comprometa la seguridad.
- Cualquier acceso a permisos requiere concesión expresa y patrocinio formal; no existe compra simple.
- Derechos de los enemigos del reino que no se vean mejorados por los anteriormente mencionados.
Las razas perseguidas o enemigos del reino.
Criaturas de la infraoscuridad hostil, no-muertos, agentes declarados de Shadthar, saqueadores persistentes, proscritos marcados y amenazas evidentes se consideran enemigos del reino. En Kazad Ungol, el enemigo no se integra: se contiene, se expulsa o se destruye.
Razas jugables de este estamento: Orco gris, orco de la montaña, trasgo, gran trasgo, kobold, gnoll, necropolita, duergar, semiogro, osgo, drow, orog, tanarukk, minotauro, ogro hechicero, seminfernal/semiabisal, vampiro, liche.
División del sistema judicial.
El sistema judicial está dividido en tres escalones, de mayor a menor nivel según sus capacidades y contra quienes pueden dispensar justicia:
- Consejo de la Piedra: Potestad para dispensar justicia superior.
- Jueces: Potestad para dispensar justicia inferior.
Licencias oficiales.
En Kazad Ungol, los permisos no se conciben como “derechos comprados” al estilo humano, sino como concesiones controladas dentro de una fortaleza viva.
Ciudadanía: Otorga amparo pleno bajo la montaña. Se obtiene por nacimiento en Kazad o por concesión tras servicio prolongado, aval de clan y juramento aceptado. Para los enanos, es pertenencia. Para el extranjero, es una rareza.
Permiso de comercio: Autoriza a comerciar dentro de zonas designadas, bajo peaje y supervisión. Puede retirarse si el portador rompe normas de seguridad, falsifica pesos, introduce bienes prohibidos o alimenta redes de contrabando.
Permiso de armas (no enanos): Un extranjero no porta acero libremente dentro de la fortaleza. El permiso permite portar armas envainadas y visibles en rutas concretas. Blandirlas sin causa es una falta grave de orden.
Permiso de magia (no enanos): La magia dentro de Kazad Ungol se tolera solo como herramienta controlada. El permiso autoriza uso limitado, siempre bajo responsabilidad, y nunca para manipulación mental, acceso ilícito o invocaciones peligrosas. La runa enana se respeta; la magia ajena se vigila.
Permisos de acceso: Hay permisos específicos para rutas de mina, niveles interiores, criptas o zonas restringidas. No se describen como privilegios: son llaves temporales que pueden cerrarse sin debate.
La autoría del delito, intencionalidad y reincidencia.
Si el delincuente intenta cometer un delito sin éxito, podrá recibir una pena reducida, salvo cuando el intento se dirija contra la Corona, el Consejo o la seguridad estructural del reino.
Si el delincuente es autor del delito, recibe la pena completa. Si es cómplice, recibirá una pena inferior, proporcional a su papel, salvo en los delitos contra el reino, donde la complicidad se considera una forma de traición a la piedra.
Si el delincuente es reincidente, se tratará su acto como un grado superior, porque en Kazad Ungol repetir un agravio significa despreciar la memoria de la sentencia anterior.
La defensa propia y a la propiedad.
Kazad Ungol es una fortaleza: hay violencia legítima, pero no caos permitido. La defensa propia se reconoce cuando es proporcional y necesaria, especialmente fuera de rutas patrulladas o ante amenazas claras. Sin embargo, cualquier muerte, mutilación o uso de fuerza extrema puede ser revisado por un juez si se sospecha exceso o venganza.
La defensa de la fortaleza —sellar una puerta, abatir un intruso, contener una criatura— se considera deber cívico cuando existe amenaza real. La montaña vale más que el orgullo individual.
Delitos y castigos.
Promulgada por la autoridad del Trono de la Piedra y el Consejo de la Piedra, esta Carta regula la persecución y castigo de los delitos cometidos dentro de los dominios de Kazad Ungol, con el fin de preservar el orden, la continuidad y la seguridad de la fortaleza.
Las penas aquí descritas representan los máximos aplicables. El juez podrá imponer una o varias de ellas de forma acumulativa, atendiendo a la gravedad del hecho, la intencionalidad, la reincidencia, el estamento del acusado, el daño causado y el impacto sobre juramentos, deudas o memoria registrada.
Delitos graves.
Justicia superiorPenas aplicables: Muerte (aplicación inmediata o tras declaración formal de culpabilidad, reservada a traición activa, sabotaje existencial o amenaza continuada). Exilio de Kazad (solo enanos, permanente, expulsión de la fortaleza, pérdida del derecho de hogar y condición de proscrito). Expulsión y Veto de Kazad (no enanos, permanente). Prisión (mínimo 1 año — hasta permanente/indefinida con revisión cada 10 años). Trabajos forzados (mínimo 3 años — máximo 20 años o indefinidos). Marca rúnica (mínimo 5 años — hasta permanente). Indemnización y reparación (hasta el triple del daño probado; confiscación de bienes o conversión a deuda si no puede pagar). Multa (de 1.000.000 PB a 10.000.000 PB). Edicto de culpabilidad y registro en el Libro de los Agravios. Pérdida de cargo, rango u oficio (permanente o por 10–50 años).
- ● Traición a la montaña: Alzamiento contra Kazad Ungol, colaborar con enemigos contra Kazad Ungol, espionaje, sabotaje estructural o ataque directo contra el Trono de la Piedra y sus familiares.
- ● Rebelión o sedición organizada: Intento organizado de subvertir el orden del reino, quebrar juramentos fundacionales o desacatar de forma colectiva la autoridad del Trono de la Piedra o el Consejo de la Piedra.
- ● Atentado contra el Trono de la Piedra o el Consejo de la Piedra: Atentar contra la vida o el estado de salud de algún miembro de la familia del Trono de la Piedra o Consejo de la Piedra, cause o no la muerte de la víctima.
- ● Profanación mayor a la memoria y la tradición: Destrucción o corrupción deliberada de criptas ancestrales, registros rúnicos mayores, el Libro de los Agravios, juramentos grabados en piedra o lugares destinados a la tradición y fe.
- ● Bula arcana mayor: Uso de magia para anular o doblegar la voluntad de otro con efectos permanentes o con impacto directo sobre las decisiones del reino, creación de no-muertos, rituales o invocaciones peligrosas sin permiso.
- ● Huida, desacato o incumplimiento de sentencia grave: Cualquier acto que busque huir de la aplicación de la justicia de Kazad Ungol por delitos graves, sea no acudiendo a juicio, huyendo de la justicia o incumpliendo las sentencias impuestas.
Delitos importantes.
Justicia superiorPenas aplicables: Prisión (mínimo 6 meses — máximo 3 años). Trabajos obligatorios (mínimo 6 meses — máximo 3 años). Exilio temporal de Kazad (mínimo 1 año — máximo 6 años). Marca rúnica temporal (mínimo 1 año — máximo 6 años). Multa (hasta 1.000.000 PB, más indemnización íntegra del daño probado). Indemnización y reparación (hasta el doble del daño causado). Humillación pública ritualizada. Pérdida de cargo, oficio o permisos (1–10 años o permanente). Edicto de culpabilidad (registro formal y anotación en el Libro de los Agravios).
- ● Asesinato: Muerte intencionada a cualquiera que permanezca en Kazad Ungol de manera legal.
- ● Sabotaje o daño relevante a bienes del reino o de los clanes del Consejo de la Piedra: Ataque deliberado contra forjas, minas, infraestructuras, rutas internas o bienes estratégicos.
- ● Suplantación de autoridad importante: Hacerse pasar por un miembro del Consejo de la Piedra, Trono de la Piedra, juez u oficial del Ejército de Kazad Ungol.
- ● Falsificación de documentos oficiales importantes: Alteración o creación fraudulenta de documentos del Consejo de la Piedra, Trono de la Piedra, juez u oficial del Ejército de Kazad Ungol.
- ● Soborno o corrupción de autoridad importante: Ofrecer, aceptar o exigir favores ilegales por parte del Consejo de la Piedra, Trono de la Piedra, jueces u oficiales del Ejército de Kazad Ungol.
- ● Relación favorable con enemigos del reino: Comercio, apoyo, colaboración o pertenencia activa a fuerzas hostiles a Kazad Ungol.
- ● Profanación a la memoria y la tradición: Daño, saqueo, vandalismo deliberado en criptas ancestrales, registros rúnicos mayores, el Libro de los Agravios, juramentos grabados en piedra o lugares destinados a la tradición y fe, siempre que los daños no sean graves y lo saqueado sea recuperado intacto.
- ● Calumnias e injurias importantes: Acusar y/o adjudicar delitos sin la presentación de pruebas o veracidad y/o ofensas graves contra el Consejo de la Piedra, Trono de la Piedra, jueces u oficiales del Ejército de Kazad Ungol.
- ● Bula arcana importante: Uso de magia para anular o doblegar la voluntad de otro, quebrantar los límites legales establecidos mediante la magia, leer pensamientos, detectar alineamientos o poner en duda la seguridad ajena.
- ● Huida, desacato o incumplimiento de sentencia importante: Cualquier acto que busque huir de la aplicación de la justicia de Kazad Ungol por delitos importantes, sea no acudiendo a juicio, huyendo de la justicia o incumpliendo las sentencias impuestas.
Delitos menores.
Justicia inferiorPenas aplicables: Multa (hasta 500.000 PB, más compensación por daños). Trabajos obligatorios (hasta 6 meses). Prisión (hasta 6 meses). Humillación pública ritualizada. Busca y captura vivo (en caso de huida o desobediencia).
- ● Falsificación de un documento oficial menor: Alteración o creación fraudulenta de documentos oficiales de competencias civiles (como contratos privados).
- ● Suplantación de autoridad menor: Hacerse pasar por un miembro del Ejército de Kazad Ungol o funcionario (que no se incluyan en el delito importante).
- ● Soborno o corrupción de autoridad menor: Ofrecer, aceptar o exigir favores ilegales por parte de un miembro del Ejército de Kazad Ungol o funcionario (que no se incluyan en el delito importante).
- ● Daños a propiedades: Deteriorar o destruir bienes ajenos que no pertenecen al reino o a los clanes que no forman parte del Consejo de la Piedra.
- ● Calumnias menores: Acusar y/o adjudicar delitos sin la presentación de pruebas o veracidad contra ciudadanos, clanes (incluidos los que forman parte del Consejo de la Piedra), miembros del Ejército de Kazad Ungol o funcionarios (que no se incluyan en el delito importante).
- ● Asalto: Agresión violenta que no resulta en la muerte, pero sí daños graves, como incapacitación o lisiaduras temporales o permanentes. [PVPs con consecuencias graves o totales.]
- ● Fraude o usura: Engañó deliberado para obtener beneficio económico o social, aprovechamiento abusivo de la necesidad o la ignorancia.
- ● Bula arcana menor: Uso de magia por parte de no ciudadanos sin permiso.
- ● Robo: Apropiación indebida de bienes ajenos, cuando el bien supera el valor de 100.000 PB.
- ● Huida, desacato o incumplimiento de sentencia menor: Cualquier acto que busque huir de la aplicación de la justicia de Kazad Ungol por delitos menores, sea no acudiendo a juicio, huyendo de la justicia o incumpliendo las sentencias impuestas.
Delitos inferiores.
Justicia inferiorPenas aplicables: Multa (hasta 100.000 PB, más compensación por daños). Trabajos obligatorios (hasta 3 meses). Prisión (hasta 3 meses). Humillación pública ritualizada. Busca y captura vivo (en caso de huida o desobediencia).
- ● Inspección o copia no autorizada de un documento oficial: Comprobar o copiar, sin autorización, un documento oficial.
- ● Armamento ilegal: Portado de armas por parte de no ciudadanos sin permiso.
- ● Desobediencia/Obstrucción: Interferir en el cumplimiento del deber y la justicia en el reino o desobedecer las órdenes de los oficiales que busquen el garantizado del cumplimiento de la ley y el mantenimiento del orden.
- ● Hurto: Apropiación indebida de bienes ajenos, cuando el bien no supera el valor de 100.000 PB.
- ● Injuria contra cualquier oficial de las Fuerzas Armadas de Kazad Ungol, funcionarios o embajador extranjero: Imputar hechos o manifestación de opiniones que atenten contra la dignidad de un oficial o funcionario, lesionando su fama, honor o propia estimación. Para que estas injurias sean consideradas delito, su contenido ha de ser objetiva y gravemente ofensivo.
- ● Blasfemia pública contra una deidad o sacerdocio del Moradinsamman: Injuriar contra un sacerdocio o una deidad del panteón enano de una manera pública.
- ● Asalto inferior: Agresión violenta que no resulta en daños graves, pero van más allá de magulladuras. [PVPs con consecuencias leves o medias.]
- ● Huida, desacato o incumplimiento de sentencia inferior: Cualquier acto que busque huir de la aplicación de la justicia de Kazad Ungol por delitos inferiores, sea no acudiendo a juicio, huyendo de la justicia o incumpliendo las sentencias impuestas.
Faltas.
Justicia inferior / Sanción inmediata por miembros del Ejército
Régimen de sanción:
• Primera infracción: aviso verbal.
• Segunda infracción: multas, inferiores o iguales a 35.000 PB, más la compensación por pérdidas materiales (deben ser pagadas en el acto o prisión de 24 horas en caso de no pagarse la multa en el momento).
• Tercera infracción: denuncia por obstrucción y desobediencia.
- ● Falta de respeto a la autoridad: Conducta irrespetuosa hacia miembros del Ejército de Kazad Ungol o funcionarios en el ejercicio de sus funciones, incluyendo insultos, provocaciones, amenazas verbales o desprecio público sin llegar a injuria formal.
- ● Conducta deshonrosa en eventos religiosos del Moradinsamman: Mantener una actitud irrespetuosa durante rituales, ceremonias o actos vinculados al Moradinsamman, incluyendo embriaguez, interrupciones deliberadas, burlas o intento de boicot.
- ● Ruido excesivo: Generar ruido que interfiera de forma clara con el descanso, el trabajo en forjas, archivos o actividades comerciales, especialmente durante los ciclos de reposo.
- ● Altercado público: Peleas que provocan como máximo magulladuras, empujones, discusiones violentas o destrucción leve de mobiliario urbano que deriven en magulladuras y daños no estructurales. [PVPs sin consecuencias.]
- ● Ocultación de la identidad: Uso de máscaras, disfraces, embozos, magia u otros medios para ocultar el rostro dentro de Kazad Ungol sin causa justificada. Las capuchas son permitidas siempre que no impidan la identificación a requerimiento de la autoridad.
- ● Acceso irregular a minas o galerías: Entrar en minas, galerías o zonas de trabajo sin autorización, evitando peajes, controles o registros establecidos.
Sociedad y cultura.
La sociedad de Kazad Ungol gira en torno al clan, la forja y la memoria. Cada enano conoce su linaje, las hazañas de sus antepasados y las deudas que su familia mantiene con otras. El trabajo es una forma de devoción, y la artesanía —especialmente la metalurgia y la ingeniería— es considerada un arte sagrado.
La educación es estricta y práctica, centrada en el combate en túneles, la minería, la arquitectura defensiva, la historia del reino y el conocimiento de la infraoscuridad. La música, los cantos rúnicos y las sagas talladas en piedra cumplen la función de preservar la memoria colectiva.
Los enanos desconfían de la magia que no controlan, aunque respetan profundamente las runas y las artes ligadas a la forja y la protección.
Economía.
Kazad Ungol es una potencia minera y artesanal. Sus metales, armas, armaduras y construcciones rúnicas son codiciados en todo Aslarn. Aun así, el comercio exterior es limitado y selectivo. Los enanos prefieren intercambios estables y duraderos antes que beneficios rápidos.
El reino mantiene rutas comerciales con Oenwar y con Eska, aunque estas relaciones suelen estar marcadas por tensiones políticas y desacuerdos territoriales persistentes.
Religión y magia.
La fe en Kazad Ungol se centra en deidades enanas ancestrales y en el culto a los antepasados. Como ocurre en el resto de Aslarn, ninguna fe ha consolidado todavía una estructura capaz de establecer templos o cámaras de culto formales dentro de los dominios enanos.
La magia rúnica y aquella vinculada a la forja es ampliamente aceptada, mientras que otras formas arcanas se observan con cautela y desconfianza.
Peligros y amenazas.
Las mayores amenazas para Kazad Ungol no siempre provienen de la superficie, donde la presencia de bestias y criaturas de la montaña son un quebradero de cabeza para los enanos. La infraoscuridad presiona de forma constante sus fronteras subterráneas, con criaturas que ponen a prueba las defensas enanas una y otra vez. Algunas galerías antiguas han sido perdidas y selladas, pero nunca olvidadas.
En la superficie, las tensiones fronterizas con Eska en las montañas cercanas a Agarwaen y con Oenwar en los pasos estratégicos mantienen al reino en alerta permanente. Los enanos saben que, si la guerra llega, no será rápida ni gloriosa, sino larga, sangrienta y excavada palmo a palmo en la oscuridad.
El ejército de Khazad Ungol.
Defendemos la fortaleza, juzgados por la piedra que recuerda y no perdona.
Visión general.
El Ejército de Kazad Ungol constituye la extensión armada de la voluntad del Trono de la Piedra y el instrumento mediante el cual el reino sostiene su autosuficiencia, protege sus dominios y garantiza que la montaña permanezca inexpugnable. No es una institución ceremonial ni orientada a la gloria: es una estructura de defensa persistente, diseñada para resistir asedios, sellar incursiones y mantener la estabilidad interna bajo una disciplina antigua y ritual.
En Kazad Ungol, la guerra no se concibe como expedición ni conquista, sino como continuidad de la fortaleza. Cada puesto, cada galería y cada umbral custodiado forma parte de un sistema defensivo donde la memoria importa tanto como el acero. Las rutas interiores, las puertas de clan, los accesos mineros y los corredores que comunican niveles y cámaras son considerados activos estratégicos; su custodia no es un cometido accesorio, sino parte del deber permanente del ejército.
Aunque los clanes sostienen sus propias tradiciones de armas y vigilancia, el Ejército de Kazad Ungol es la única fuerza con autoridad plena y reconocida sobre el conjunto de la fortaleza y sus dominios exteriores cuando la amenaza supera lo local. En esos casos, actúa como eje vertebrador: integra contingentes de clan, guardias de forja, mineros armados y destacamentos de túnel bajo una cadena de mando común, lenta en deliberación pero absoluta en ejecución.
El mando supremo del Ejército recae en el Trono de la Piedra —Alto Rey y Reina—, pero la conducción militar efectiva se articula a través del Consejo de la Piedra, con el consejero responsable de Defensa y Guerra coordinando despliegues, relevos y prioridades estratégicas. El criterio rector es simple: evitar la fractura interna y asegurar que ningún frente comprometa el corazón de Kazad Ungol.
En tiempos de crisis, los clanes mayores, los gremios de forja, las cuadrillas de minas y las hermandades de juramento pueden aportar levas, tropas o recursos al esfuerzo militar. Estas contribuciones no son un favor político al uso humano: se rigen por juramentos, deudas registradas y obligaciones de clan. Mientras permanecen desplegadas, dichas fuerzas quedan subordinadas temporalmente a la cadena de mando del Ejército regular, y su conducta se evalúa según el código de disciplina del reino.
Desde el punto de vista estratégico, el Ejército de Kazad Ungol está concebido para sostener varios frentes defensivos a la vez: la vigilancia de peajes y pasos disputados, la custodia de rutas de comercio selectivo, y —sobre todo— la contención de amenazas constantes desde la infraoscuridad. El ejército es lo bastante numeroso y disciplinado como para mantener sus sellos, guarniciones y patrullas de túnel; pero el coste de una campaña exterior prolongada es siempre desaconsejado, pues abrir demasiado la mano fuera debilita la piedra dentro.
Doctrinalmente, Kazad Ungol se rige por disciplina, jerarquía y obediencia ritual a la autoridad legítima. La iniciativa individual se tolera solo dentro del marco de órdenes claras y del deber de preservación. La desobediencia, incluso cuando produce resultados favorables, se evalúa como una amenaza al orden interno: en una fortaleza, el error más grave no es perder terreno, sino perder cohesión.
Rangos militares.
Zander (Recluta):
Los Zander son aquellos que se han alistado y se encuentran en periodo de instrucción. Este periodo tiene una duración máxima de dos meses, durante los cuales el recluta aprende disciplina, jerarquía y nociones básicas de combate, guardia y servicio en fortaleza.
• Salario mensual (roleado): 0 PO.
• Requisitos: Nivel 4 o superior. Tener la ciudadanía o poder acceder a ella. Sin delitos o juicios pendientes anteriores.
Barak (Guardia):
Un Barak es un soldado regular del Ejército de Kazad Ungol. Constituye el rango básico operativo y es responsable de la custodia de puertas, galerías, rutas internas y perímetros exteriores bajo jurisdicción del reino.
• Salario mensual (roleado): 6 PO.
• Requisitos: Nivel 8 o superior. Saber historia 2 o saber local 2. Dos semanas de rol dedicado al reclutamiento.
Kuld (Cabo):
El Kuld es un soldado veterano que actúa como enlace operativo. Su función principal es asistir a los suboficiales en la transmisión de órdenes y en la coordinación de guardias y reclutas, especialmente en turnos de puerta, patrulla y corredor.
• Salario mensual (roleado): 18 PO.
• Requisitos: Nivel 8 o superior. Intimidar 2 o diplomacia 2. Saber historia o saber local 2. Ascenso a criterio DM. Tres meses de actividad como guardia y méritos.
Kuldjargh (Sargento):
El Kuldjargh es un suboficial capacitado para ordenar y dirigir un pelotón, siendo el primer rango con mando efectivo y permanente sobre tropas. Se espera de él dureza, aguante y disciplina férrea en situaciones de desgaste.
• Estructura que lidera: Pelotón.
• Soldados bajo mando: 10 hombres de rangos inferiores al suyo.
• Salario mensual (roleado): 30 PO.
• Requisitos: Nivel 12 o superior. Intimidar o diplomacia 2. Saber historia o saber local 2. Ascenso a criterio DM. Tres meses de actividad como cabo y méritos.
Rorntyn (Teniente):
Los Rorntyn son oficiales encargados de dirigir un escuadrón, coordinando a varios sargentos y garantizando la correcta ejecución de las órdenes recibidas. Su función es convertir una orden superior en un despliegue real sobre terreno y túnel.
• Estructura que lidera: Escuadrón.
• Soldados bajo mando: 50 hombres de rangos inferiores al suyo.
• Salario mensual (roleado): 40 PO.
• Requisitos: Nivel 12 o superior. Intimidar o Diplomacia 4. Saber historia o saber local 4. Ascenso a criterio DM. Seis meses de actividad como sargento y méritos.
Alagh (Capitán):
El Alagh es un oficial de alto rango, responsable del mando de un batallón y, habitualmente, de una zona concreta, fortificación, puerta mayor o cometido estratégico (sellos, rutas de mina, accesos a la infraoscuridad).
• Estructura que lidera: Batallón.
• Soldados bajo mando: 100 hombres de rangos inferiores al suyo.
• Salario mensual (roleado): 50 PO.
• Requisitos: Nivel 16 o superior. Intimidar o diplomacia 6. Saber local o saber historia 4. Ascenso a criterio DM. Seis meses de actividad como teniente y méritos.
Arglar (Comandante):
El Arglar es el segundo rango más elevado al que puede acceder un PJ. Dirige un regimiento y actúa como enlace directo entre el General y las distintas ramas del ejército, coordinando guarniciones, relevos y fuerzas móviles de respuesta.
• Estructura que lidera: Regimiento.
• Soldados bajo mando: 1.000 hombres de rangos inferiores al suyo.
• Salario mensual (roleado): 60 PO.
• Requisitos: Nivel 16 o superior. Intimidar o diplomacia 8. Saber historia o saber local 4. Ascenso a criterio DM. Seis meses de actividad como capitán y méritos.
Thorden (General): Los Thorden representan el máximo rango militar operativo al frente de una División del Ejército de Kazad Ungol.
Aclaración sobre los "soldados bajo mando".
El número de efectivos indicado para cada rango representa su capacidad máxima de mando operativo directo y de movilización para acciones concretas, no el total de tropas presentes en una zona o instalación.
Un Armathor, por ejemplo, puede estar al cargo de una fortaleza o dominio que albergue varios miles de efectivos. Estas fuerzas pueden desempeñar funciones de guarnición fija, reserva estratégica, control estructural, fuerzas auxiliares o contingentes no regulares. Sin embargo, de entre todos los efectivos bajo su autoridad general, el Comandante dispone de hasta 1.000 soldados liberados para uso operativo directo.
Estos efectivos son aquellos que el rango puede movilizar, redistribuir o comprometer activamente para tareas como reforzar un punto concreto, organizar patrullas adicionales, ejecutar una ofensiva limitada o responder a una amenaza inmediata, sin necesidad de autorización superior.
En resumen, las fuerzas bajo mando corresponden a las tropas de las que el rango dispone libres de funciones estructurales permanentes y que puede emplear de forma directa en los distintos asuntos operativos que requiera su cargo.
Las divisiones.
El Ejército regular de Kazad Ungol mantiene aproximadamente 12.000 efectivos profesionales en activo de forma permanente, distribuidos entre guarniciones de puerta, patrullas de galería, compañías de sello y fuerzas de reacción destinadas a contener amenazas tanto externas como subterráneas.
En tiempos de guerra abierta, este número puede incrementarse temporalmente mediante levas de clanes, hermandades de juramento, guardias de gremio y contingentes de mina. Estas fuerzas no forman parte del organigrama militar regular y quedan bajo autoridad militar únicamente durante la duración del conflicto.
La División del Martillo.
La División del Martillo se encarga de la protección directa del Trono de la Piedra, de la Familia Real y del núcleo institucional de Kazad Ungol: cámaras regias, salas del Consejo, archivos de clan, forjas sagradas y los accesos inmediatos que conectan con el corazón de la fortaleza.
Su función es actuar como última línea de defensa del reino y como fuerza de reacción inmediata ante amenazas directas contra el Trono. No está concebida para campañas ni despliegues prolongados: su misión es que el centro de Kazad Ungol jamás se convierta en campo de batalla.
En tiempos de normalidad, el 20% de las fuerzas totales del Ejército de Kazad Ungol se integran en esta división.
Thorden: Durgan Martillonegro.
Spoiler: Información de Durgan Martillonegro
Thorden: Durgan Martillonegro
Durgan Martillonegro ostenta el mando de la División del Martillo, fuerza encargada de la protección del núcleo institucional de Kazad Ungol: el Trono de la Piedra, la Familia Real y los espacios donde se decide la continuidad del reino. Su autoridad es estrictamente militar y se ejerce dentro del marco de defensa del Trono y de la estabilidad de la fortaleza.
Su nombramiento responde a una doctrina simple y dura: quien guarda el corazón del reino no puede ser brillante; debe ser fiable. Durgan no es un comandante de gestos grandilocuentes, sino un oficial construido sobre el control de perímetros, la previsión y la disciplina de guarnición. Para él, la defensa del Trono no se mide en victorias, sino en la ausencia de crisis dentro de la montaña.
Físicamente, Durgan presenta una complexión robusta, propia de la infantería pesada enana. Su equipo es deliberadamente sobrio: armadura reforzada, escudo de muro y piezas de contención diseñadas para aguantar, no para impresionar. Su presencia comunica estabilidad; su voz, cuando se escucha, suele cerrar debates, no abrirlos.
Psicológicamente, es metódico, inflexible y profundamente legalista. No siente apego romántico por la realeza, pero considera que el Trono de la Piedra es la “piedra clave” que mantiene unido el reino. En su visión, protegerlo no es una cuestión de honor: es un requisito estructural. Desconfía de la improvisación y sanciona con dureza cualquier iniciativa no autorizada, incluso si sale bien, porque entiende que el orden interno es tan importante como el enemigo exterior.
Como Thorden, Durgan concibe la División del Martillo como un muro vivo entre la autoridad del reino y el caos. No busca gloria ni reconocimiento: su mayor aspiración es que la División pase desapercibida, porque eso significa que la fortaleza sigue funcionando. Para él, si la División del Martillo entra en combate abierto dentro del núcleo regio, Kazad Ungol ya ha fallado en su labor preventiva.
Respeta plenamente al Alto Rey y a la Reina, y coordina su acción con el Consejo de la Piedra desde una lógica de servicio: la defensa existe para sostener el reino, no para disputarle el mando.
La División del Yunque.
La División del Yunque se encarga de la protección de todos los dominios de Kazad Ungol que no pertenecen al perímetro directo del Trono: rutas interiores, puertas exteriores, distritos de clan, complejos mineros, y la superficie de la Cordillera de la Serpiente que pertenece a Kazad Ungol, incluyendo pasos de montaña, caminos de caravana, rutas de acarreo, puestos de observación y perímetros exteriores de vigilancia.
De forma crítica, también asume la custodia de los accesos conocidos o potenciales a la infraoscuridad, incluidos corredores sellados, cámaras de contención y zonas de patrulla profunda. La División del Yunque existe para asegurar que el reino no sea sorprendido ni desde abajo ni desde fuera: vigila la piedra en sus dos caras, la de la montaña abierta y la de la montaña hueca.
Su cometido es garantizar la seguridad cotidiana del reino, preservar la continuidad de suministros y rutas internas, y contener tempranamente cualquier amenaza que pudiera convertir una incursión subterránea o una infiltración de superficie en una crisis estructural. Actúa antes de que el peligro alcance los niveles centrales, fijando, desgastando y cerrando.
En tiempos de normalidad, el 80% de las fuerzas totales del Ejército de Kazad Ungol se integran en esta división.
Thorden: Thorek Vetaantigua.
Spoiler: Información de Thorek Vetaantigua
Thorden: Thorek Vetaantigua
Thorek Vetaantigua ostenta el mando de la División del Yunque, la gran fuerza de Kazad Ungol encargada de proteger el territorio operativo del reino: rutas, puertas, minas, pasos y, sobre todo, la red de accesos y amenazas vinculadas a la infraoscuridad. Bajo su autoridad se encuentran patrullas de corredor, compañías de sello, destacamentos de puerta, guarniciones de superficie y fuerzas de reacción destinadas a cerrar grietas antes de que se conviertan en brechas.
Su nombramiento responde a una necesidad específica: la defensa de galerías y la vigilancia de montaña no se ganan con discursos, sino con lectura del terreno, ritmo de patrulla y decisiones frías. Thorek no es un general de salón ni de ceremonial; es un mando de desgaste, habituado a operar donde la fatiga y la distancia matan con la misma eficacia que un enemigo armado.
Físicamente, Thorek presenta una apariencia austera y endurecida por campañas prolongadas. Su equipo es funcional: protección sólida, iluminación controlada cuando se desciende, herramientas de exploración y combate para espacios cerrados, y pertrechos de marcha para patrulla exterior. Se le reconoce por la forma en que inspecciona un corredor o un collado: como si la piedra pudiera hablar… y él supiera escucharla.
Psicológicamente, Thorek es implacable, pragmático y obsesionado con el control del riesgo. Para él, la infraoscuridad no ofrece segundas oportunidades, y la montaña en superficie tampoco: cualquier concesión se paga con vidas y con rutas perdidas. Prefiere cerrar antes que negociar, sellar antes que explorar sin garantías, y sacrificar un tramo de galería o un sendero exterior antes que permitir una vía de infiltración hacia el corazón del reino.
Como Thorden, dirige con disciplina dura y procedimientos claros. Valora a los oficiales que cumplen órdenes con precisión y a las patrullas que reportan con detalle. La iniciativa se tolera cuando reduce riesgo; se castiga cuando lo incrementa. Bajo su mando, la División del Yunque funciona como una red: vigilancia constante, cierre rápido, refuerzos medidos y una prioridad absoluta por mantener intactos los puntos de contención, los pasos de montaña y los puestos de observación.
Thorek coordina con la División del Martillo desde una lógica de prevención: su misión es evitar que el conflicto alcance el núcleo regio. En su visión, la mayor victoria es que los salones del Trono sigan en calma porque, en lo profundo y en la cresta, alguien hizo el trabajo: patrullar, cerrar y recordar.
Doctrina militar.
La doctrina militar de Kazad Ungol se fundamenta en la disciplina, la jerarquía y la defensa persistente. El ejército no existe para buscar gloria ni para proyectar poder lejos de la montaña, sino para resolver problemas concretos: custodiar puertas, asegurar rutas internas, vigilar pasos de la cordillera, sostener sellos, contener incursiones y preservar la continuidad del reino bajo tierra.
La iniciativa individual es tolerada únicamente dentro del marco de órdenes claras. La desobediencia, incluso cuando produce resultados favorables, siempre es evaluada y registrada, pues el orden interno se considera tan importante como la victoria. En una fortaleza, el mayor peligro no es el enemigo: es la indisciplina que abre grietas.
En Kazad Ungol, el ejército es una extensión directa del Trono de la Piedra. Su lealtad última no es al individuo ni al clan, sino a la continuidad del reino y a la ley ritual que mantiene unida la montaña.
Normativa de PJs en el Ejército.
La pertenencia de un PJ a las Fuerzas Armadas de cualquier reino implica el acceso a autoridad rolera, permisos y responsabilidades que deben ejercerse de forma coherente con la facción y con el entorno de juego compartido. Este apartado regula su uso, mantenimiento y pérdida.
Equidad de poder y jurisdicción.
Todos los PJs que formen parte de un ejército cuentan con equidad de poder independientemente del reino, división o región en la que se encuentren. Los rangos, capacidades de mando y número de efectivos bajo control son equivalentes entre ejércitos para garantizar igualdad rolera.
La autoridad militar no está limitada por jurisdicciones rígidas. Un PJ puede ejercer su rango en cualquier territorio del reino al que pertenezca siempre que no esté presente otro PJ o PNJ de la división correspondiente con rango igual o superior ejerciendo el mando. Este sistema permite flexibilidad sin romper la lógica jerárquica ni el alineamiento general del reino.
Permisos vinculados a la facción.
Todo permiso, prerrogativa o autoridad obtenida por pertenecer al ejército solo se mantiene mientras el PJ sea miembro activo de la facción.
Al abandonar el ejército, voluntaria o involuntariamente, todos los permisos quedan revocados. El jugador deberá entregarlos al Staff o a un PJ autorizado, o dejar constancia clara de que no lo ha hecho OnRol para que se tenga en cuenta en el rol.
Rangos, actividad y ausencias.
Los rangos militares no son permanentes. Pueden perderse por razones OnRol u OffRol, incluyendo faltas graves, degradaciones roleras o inactividad prolongada.
La mera presencia mínima o la realización puntual de quests no se considera actividad suficiente. Formar parte del ejército implica participación continuada.
- • Primer aviso por falta de actividad.
- • Segundo aviso: el PJ pasa a ser considerado soldado raso, debiendo reganar los rangos mediante rol.
Un PJ que regrese de una ausencia y no desee continuar en el ejército deberá comunicarlo al Staff o a un PJ autorizado para actualizar su situación y retirar permisos.
Uso responsable del poder.
Las Fuerzas Armadas poseen un alto poder rolero. El abuso de este poder, especialmente si está motivado por razones OffRol, será sancionado.
El rango no es un escudo. Cuanto mayor sea la autoridad del PJ, mayor será su responsabilidad. El uso desproporcionado, injustificado o coercitivo del poder podrá conllevar pérdida de rango, expulsión de la facción o sanciones adicionales.
El ejército es una herramienta narrativa y estructural, no un privilegio automático. Poder implica responsabilidad, y la pertenencia a la facción exige compromiso, coherencia y respeto por el juego compartido.