Shialia / Shiallia (Diosa de los Claros del Bosque, el Crecimiento y los Bosques Fértiles).
Panteón FeerúnicoShialia es encantadora y desenfadada. Se deleita bailando y retozando entre los árboles, y jugando con las criaturas de los bosques cuando no está ocupándose de sus protegidos.
DETALLES Y CARACTERÍSTICAS
- Títulos: Bailarina en los claros, Hija del Gran Bosque, la Dama de los Árboles.
- Rango: Semidiosa faerûnia.
- Símbolo: Bellota dorada.
- Plano natal: Casa de la Naturaleza.
- Alineación: Neutral bueno.
- Ámbito: Claros del bosque, bosques fértiles, crecimiento, Bosque Alto, bosque de Noyvern.
- Adoradores: Druidas, granjeros, guardabosques, jardineros, parejas de novios.
- Alineación de los clérigos: CB, LB, NB.
- Dominios: Animal, Bien, Renovación, Vegetal.
- Arma predilecta: Amigo del Bosque, representado por un bastón.
- Colores eclesiásticos: Marrón, verde y blanco.
IGLESIA Y CLERO
Shialia es encantadora y desenfadada. Se deleita bailando y retozando entre los árboles, y jugando con las criaturas de los bosques cuando no está ocupándose de sus protegidos. Tiene una voz baja y grave, y disfruta contestando con réplicas ingeniosas, con frecuencia crudamente provocativas, cuando conversa. A veces parece comportarse como un sátiro, pero posee una cualidad más misteriosa y unas profundidades inexpresadas que un sátiro encontraría incomprensibles. Es ferozmente protectora con los que tiene a su cargo, aunque no se enfrenta a asuntos que queden fuera de su supervisión si no la implican directamente, salvo que Mielikki o Silvanus le ordenen actuar. La iglesia de Shialia está organizada de forma informal, con poco que se parezca a una jerarquía formal. Sus seguidores son los esposos de la naturaleza. Pasan sus días plantando y cuidando, llamando al clima y ocupándose de los enfermos y heridos. Aunque su principal atención está puesta en las criaturas del bosque, sus fieles no se orientan exclusivamente hacia ellas. También extienden su filosofía y sus favores a los humanoides no malvados que entran en el bosque o viven en él. El clero de Shialia es conocido a veces como los Auxiliadores Silenciosos. Los cuentos hablan de cómo vigilan a los niños y a los necios que vagan por los confines del Bosque Alto sin ser conscientes de los peligros que contiene. Los clérigos y druidas de Shialia rezan para recibir sus conjuros cuando la luna está en su cénit, ya que la luna gobierna el ciclo reproductivo. Los días que marcan el paso de las estaciones son los más importantes del año para sus seguidores. Verdor y la Buena Cosecha son celebradas como días sagrados de nacimiento y de buenos fines, respectivamente. En todos los días sagrados, incluidos Hibernal, Estival y el Festejo de la Luna, los fieles invitan a todas las criaturas amistosas a deleitarse con ellos comiendo, cantando y bailando. Las bodas son bienvenidas e incluso solicitadas durante el cambio de estaciones. Los seguidores de Shialia animan siempre estas ocasiones con tanta magia de hechizo y romance feérico como pueden reunir, creando una atmósfera de fantasía bajo las estrellas. Muchos no creyentes sitúan la fecha de su boda en los días sagrados de Shialia con la esperanza de recibir sus bendiciones y hospitalidad. Su clero no suele hacerse multiclase.
HISTORIA DIVINA
Se dice que Shialia es la hermana del Árbol Fantasma, el espíritu colectivo del Bosque Alto y una de las bestias totémicas de Úzhgar. También es hija de Tapann el Imperecedero, Señor de los korreds, criaturas parecidas a sátiros. Shialia sirve a Mielikki junto con Lurue y Güeron Vientrom, y a través de Mielikki sirve también a Silvanus. Además, Shialia está aliada con Khauntea y Eldat. Se opone a aquellos que buscan destruir las cosas que protege: Áuril, Málar, Talona y Talos. Su papel dentro de las deidades de la naturaleza se centra en la fertilidad de los bosques, los claros, el crecimiento, el cuidado de la vida nueva y la protección de quienes habitan o atraviesan sus dominios sin malicia.
DOGMA Y DOCTRINA
El único objetivo verdadero de cualquier ser viviente es procrear. La naturaleza dicta la forma del mundo, para bien o para mal, por lo que lo único que concierne a las criaturas que lo habitan es su supervivencia. La muerte no debe ser temida, porque forma parte del ciclo natural de la vida. La vida, especialmente el nacimiento de una nueva vida, debe ser alentada y cuidada cuando quiera y dondequiera que sea posible.