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Obox-ob (Príncipe de los Venenos y las Criaturas Verminosas).

Príncipes Demoníacos (Abismo)

Obox-ob es un obirito antiguo, señor demoníaco de venenos y criaturas verminosas, vinculado a una era del Abismo anterior al predominio de los tanar’ri.

DETALLES Y CARACTERÍSTICAS

  • Títulos: Antiguo Príncipe de los Demonios, Señor de los Venenos, Príncipe Verminoso.
  • Rango: Señor demoníaco; obirito.
  • Símbolo: Escorpión colgando de su cola, ensartado en las cuencas de un cráneo humano sin mandíbula.
  • Plano natal: El Abismo.
  • Alineación: Caótico maligno.
  • Ámbito: Venenos, alimañas, escorpiones, insectos monstruosos, corrupción primigenia, formas de vida verminosas.
  • Adoradores: Alimañas inteligentes, cultistas de venenos, asesinos, criaturas subterráneas, monstruos insectoides, servidores obiritos.
  • Alineación de los clérigos: CN, CM, NM.
  • Dominios: No especificados.
  • Arma predilecta: No especificada.
  • Colores eclesiásticos: No especificados.
  • Fuente empleada: Información tomada de Forgotten Realms Wiki (no existe entrada en el manual de Fes y panteones).

IGLESIA Y CLERO

Obox-ob es un obirito antiguo, señor demoníaco de venenos y criaturas verminosas, vinculado a una era del Abismo anterior al predominio de los tanar’ri. Su culto no se articula alrededor de templos grandes o jerarquías estables, sino mediante nidos, enjambres, cámaras infestadas, santuarios subterráneos y hermandades de asesinos que veneran el veneno como forma sagrada de muerte. Sus fieles consideran que lo pequeño, lo oculto y lo repugnante puede derribar a los fuertes. Un aguijón diminuto, una picadura envenenada, una plaga de larvas o una mordedura de alimaña pueden humillar a reyes, héroes y magos. Para los adoradores de Obox-ob, la fuerza abierta es vulgar; el veneno es paciente, íntimo y perfecto. Los cultos de Obox-ob pueden encontrarse entre asesinos, sectas subterráneas, pueblos degenerados que crían escorpiones o insectos sagrados, y comunidades que han aprendido a vivir entre plagas. Sus sacerdotes suelen custodiar venenos raros, criar monstruos verminosos y estudiar el comportamiento de criaturas que otras religiones sólo considerarían pestes. Los ritos incluyen inoculación ritual, exposición al veneno, sacrificios devorados por enjambres, veneración de escorpiones y mutilaciones simbólicas asociadas al aguijón, la mandíbula y la picadura. El fiel ideal no teme la alimaña, sino que se identifica con ella: pequeño, resistente, oculto y capaz de matar con un solo contacto. Obox-ob no representa simplemente enfermedad o podredumbre; representa el poder primigenio de la vida baja, venenosa y despreciada. Su culto enseña que lo que se arrastra bajo las piedras puede sobrevivir a imperios enteros.

HISTORIA DIVINA

Obox-ob fue uno de los grandes obiritos del Abismo y, según algunas tradiciones, ostentó el título de Príncipe de los Demonios antes de Demogorgo. Su existencia pertenece a una época de horrores abisales más antiguos que la hegemonía de los tanar’ri. Su caída desde aquella antigua supremacía no lo anuló. Aunque perdió el título, siguió siendo un señor demoníaco terrible, asociado a venenos, alimañas, escorpiones y criaturas verminosas. Su presencia recuerda que el Abismo no comenzó con los demonios más conocidos, y que en sus profundidades aún se arrastran formas de mal más antiguas. Obox-ob se vincula con el conocimiento secreto del Abismo primigenio. Su perspectiva es la de quien ha visto eras enteras de destrucción, ascensos y caídas. En ese sentido, su culto mezcla veneno físico con revelación antigua: quien sirve al Príncipe Verminoso puede aprender verdades anteriores a la mayoría de los dioses, pero esas verdades suelen venir cubiertas de aguijones y locura.

DOGMA Y DOCTRINA

El veneno es una verdad que entra en la sangre. Lo despreciado sobrevive a lo glorioso. No anuncies tu golpe si una picadura basta. Cría alimañas, conserva toxinas y honra a los que se arrastran. El fuerte muere igual que el débil cuando el veneno alcanza su corazón. La paciencia del escorpión es más sagrada que el rugido del león.