Kossut / Kossuth (Dios del Fuego Elemental).
Panteón FeerúnicoKossut es patrón de las criaturas de fuego elemental y de aquellos atrapados por la danza intrincada y los poderes destructivos de la llama.
DETALLES Y CARACTERÍSTICAS
- Títulos: El Señor de las Llamas, el Señor del Fuego.
- Rango: Deidad mayor faerûnia.
- Símbolo: Una llama roja enroscada.
- Plano natal: Plano Elemental del Fuego.
- Alineación: Neutral auténtico.
- Ámbito: Fuego elemental, purificación por medio del fuego.
- Adoradores: Druidas, arcontes elementales, criaturas de fuego, zhayinos.
- Alineación de los clérigos: CN, LB, LM, LN, N, NB, NM.
- Dominios: Destrucción, Fuego, Renovación, Sufrimiento.
- Arma predilecta: Zarcillo de llama, representado por una cadena armada.
- Colores eclesiásticos: No especificados.
IGLESIA Y CLERO
Kossut es patrón de las criaturas de fuego elemental y de aquellos atrapados por la danza intrincada y los poderes destructivos de la llama. Siente poco afecto por sus seguidores en Toril. No obstante, las recompensas que concede, y su culto en continua expansión, sugieren a algunos que tras su apariencia distante y extraña existe algún tipo de plan para sus seguidores mortales. Para sus devotos, Kossut es el fuego que limpia, la chispa de la innovación, la temperamental fuerza de la razón y el corazón de toda pasión. Consideran el fuego como el más importante de los elementos y llegan a veces a extremos peligrosos y dañinos para demostrar su supremacía. Kossut suele ser representado como un gran pilar de llamas que arde hacia el cielo. A lo largo de Faerûn, los templos del Señor del Fuego reclutan activamente entre los pobres y los descontentos, ofreciéndoles un programa reglamentado de progreso mediante la autonegación. Los nuevos reclutas adoptan un estilo de vida represivo y ascético con la esperanza de ascender, de recluta a seguidor, y de ahí a una posición más elevada dentro de la organización. Cada nuevo rango ofrece más beneficios que el anterior, atrayendo a los miembros de los rangos inferiores a actos cada vez mayores de devoción religiosa para avanzar. Según aumentan los riesgos asociados a estos actos de devoción, los fieles a veces se inmolan a sí mismos como demostración del poder asombroso del fuego. Para los escépticos, este tipo de muerte causa poquísima pena; para los creyentes, aquellos que caen sirviendo a Kossut son honrados como guerreros en el más allá. Los ajenos al culto suelen ver a la iglesia de Kossut como una organización misteriosa y enormemente compleja, que recibe a los recién llegados con un entusiasmo que puede resultar excesivo. Los más cínicos señalan el alto índice de mortalidad entre los jóvenes aspirantes, sugiriendo que los superiores envían a propósito a los inferiores a misiones suicidas para aumentar su propia porción de beneficios. Los pobres y desesperados, que forman la mayor parte de los rangos inferiores, niegan con enfado esas acusaciones. Para ellos, la iglesia ofrece posibilidades reales de mejora a través de penurias que pueden conducir a vastas riquezas y prestigio. Los clérigos de Kossut eligen el mediodía como momento de sus rezos. Su liturgia mantiene que la llama sagrada se originó en el sur, por lo que realizan todos los rezos y servicios sagrados orientados en esa dirección. La congregación y los clérigos de cada templo consideran la fecha de nacimiento de su clérigo superior como una fiesta especial, encendiendo tremendas hogueras y realizando grandes sacrificios en esas ocasiones. Cuando un clérigo obtiene un nivel o es promovido dentro de la jerarquía de la iglesia, debe soportar el juramento del Camino de Fuegos, una ceremonia secreta en la cual camina sobre carbones ardientes. Los clérigos a veces se hacen multiclase como monjes de una orden apropiada a su alineamiento. Algunos clérigos se hacen multiclase como magos o hechiceros, concentrándose en la magia de fuego. En algunas excepciones escasas, se convierten en arcontes elementales. Los clérigos de Kossut se dividen entre dos facciones: los Zarcillos y los Braseros ardientes. Los Zarcillos forman la gran masa de la orden y poseen la mayor parte del poder eclesiástico. Se encargan de los asuntos del templo, realizan los oficios durante los días sagrados y las ceremonias, y predican a las comunidades kossutanas locales. Los Braseros representan el brazo aventurero y misionero de la iglesia, viajando a las tierras salvajes para acercar a nuevas tierras la luz purificadora y abrasadora de Kossut. Ambas facciones están sometidas a una jerarquía estricta. El clérigo de mayor rango de un templo, llamado Llama eterna, representa la autoridad religiosa más alta en ese templo. Todos están sometidos a la Llama eterna local, aunque los Braseros tienden a seguir el liderazgo del líder más próximo durante sus viajes. Bajo la Llama eterna hay varias terrazas que dominan sobre los rangos inferiores. Los pertenecientes a las terrazas superiores se niegan a sí mismos todos los bienes y placeres terrenales, donando a las terrazas superiores todo menos lo mínimo imprescindible para mantenerse con vida. En el caso de clérigos aventureros, ese mínimo incluye armadura, armas y objetos mágicos. Según un clérigo avanza a través de las terrazas, se le conceden cada vez más derechos, pero sólo mediante grandes sufrimientos y pruebas difíciles, a veces fatales. Los partidarios de Kossut tienden a ser conspiradores fanáticos que desean “limpiar” el mundo y reconstruirlo de acuerdo con los dictados del Señor del Fuego. Altamente motivados y fácilmente manipulables, los clérigos de las terrazas inferiores tienden a “quemarse” rápidamente en sus esfuerzos por avanzar hasta el siguiente nivel de la jerarquía. Los clérigos de más edad utilizan a sus subordinados como peones. Con frecuencia los envían a misiones para las que no están adecuadamente entrenados ni equipados, para que sólo los de mayor habilidad y ambición puedan progresar. Todos los clérigos de Kossut son de temperamento feroz. Son rápidos en ofenderse y utilizan la violencia para reforzar la rigidez del modo de vida que han elegido. El principal objetivo de todos los clérigos es adquirir tierras, riquezas, influencia y poder, y pocas actividades de la iglesia implican algo que no contribuya directamente a una de estas metas. La iglesia se vanagloria de nada menos que tres órdenes de monjes guerreros, cada una correspondiente a un alineamiento legal diferente: los Discípulos del Fénix, buenos; los Hermanos de la Llama Pura, neutrales; y los Discípulos de la Salamandra, malignos. La iglesia de Kossut ha mantenido una posición de relevancia en Zhay durante generaciones, en parte debido a que es una de las pocas organizaciones en las que los zhayinos que no son de linaje mulan pueden elevar su nivel de vida. Los templos de Kossut siguen una estructura de tipo zigurat que refleja la estructura de la propia iglesia. Estas edificaciones imponentes, algunas veces talladas en lava, presentan braseros y hogueras siempre ardientes, con varias docenas de adeptos encargados de mantener vivo el fuego sagrado. El mayor templo faerûnio de Kossut es el Brasero Ardiente, en Bezantur.
HISTORIA DIVINA
Kossut es el elemental poderoso por encima de todos los demás conocidos. Ha gobernado sobre el fuego desde los primeros momentos del multiverso, aunque si el actual Kossut es el mismo ser primordial o uno de una larga línea de sucesores del mismo nombre es materia de abundante discusión. El Señor de las Llamas rara vez interviene en los asuntos del mundo mortal. Pasa la mayor parte de su tiempo tramando intrigas en los Planos Interiores. En el año -150 CV, algunos magos romazharinos poderosos trataron de convocar a Kossut desde su hogar elemental y ordenarle que destruyese un ejército de la odiada Narfel que los sitiaba. Aunque Kossut lo hizo, muy pronto se volvió contra los magos, incinerando la ciudad por su arrogancia. La conflagración resultante consumió gran parte de la costa norte del mar de Alamber, y los fuegos de la ira de Kossut ardieron con fuerza durante más de una década tras su retirada de Toril. Aparentemente, Kossut ha prestado poca atención al mundo desde entonces, aunque sus fieles en Zhay creen que intervino en la desastrosa guerra de las Salamandras de 1357 CV y que evitó que se convirtiera en una debacle aún mayor. El nombre de Kossut no está entre los de las deidades vistas en Faerûn durante la Era de los Trastornos, lo cual sugiere que o bien escapó de algún modo de la ira de Ao, o simplemente permaneció en reposo mientras el mundo se desgarraba a su alrededor. La doctrina de supremacía elemental de Kossut asegura el conflicto inevitable con los otros señores elementales. El Señor de las Llamas alberga un odio especial por Istishia, al que ve como patético y débil. En respuesta, el Rey de las Aguas instruye a sus seguidores para que trabajen contra los planes de Kossut en todo momento. La guerra abierta entre los cleros de ambos parece inminente. El Señor del Fuego interactúa muy poco con las otras deidades de Faerûn. Moradin y Flandal de la Piel de Acero lo honran por el calor de la forja, pero Kossut rara vez responde. A pesar de ello, Kossut y Perdición parecen estar de acuerdo en la importancia de una fuerte jerarquía religiosa y comparten una intolerancia común ante la efímera e impredecible naturaleza del caos.
DOGMA Y DOCTRINA
Los aptos para tener éxito lo tendrán. La fe de Kossut es innata superior a las demás fes, particularmente a la de Istishia. El fuego y la pureza son lo mismo. El humo es producido por el aire por pura envidia. La recompensa por la ambición lograda es el poder. Alcanzar un estado superior va inevitablemente acompañado de dificultades y sufrimiento personal de algún tipo. Kossut envía su fuego purificador para limpiar y templar nuestras almas, para que así podamos alcanzar un estado puro. Espera ser probado y haz frente al desafío, sin importar qué dificultad o dolor conlleve. Aquellos por encima de ti ya han probado su valía, y merecen que les sirvas. Guía a los otros a la luz pura de Kossut, para que así él pueda reforjar toda vida en su forma esencial.