Gáragos (Dios de la Guerra Destructiva y el Pillaje).
Panteón FeerúnicoLa meta de cualquier adorador de Gáragos el Saqueador es estar cubierto por la sangre de sus enemigos en el centro de un conflicto que haya iniciado.
DETALLES Y CARACTERÍSTICAS
- Títulos: El Saqueador, el Amo de todas las armas, el Señor de la Guerra.
- Rango: Semidiós faerûnio.
- Símbolo: Una rueda catalina, contraria a las agujas del reloj, con cinco brazos sinuosos cogiendo espadas.
- Plano natal: Descanso del Guerrero.
- Alineación: Caótico neutral.
- Ámbito: Guerra, habilidad con las armas, destrucción, pillaje.
- Adoradores: Bárbaros, guerreros, exploradores, soldados, espías, luchadores.
- Alineación de los clérigos: CB, CM, CN.
- Dominios: Caos, Destrucción, Fuerza, Guerra.
- Arma predilecta: El Tentaco, una rueda catalina con cinco brazos negros sinuosos, terminado cada uno en una espada, representada por una espada larga.
- Colores eclesiásticos: Rojo y negro.
IGLESIA Y CLERO
La meta de cualquier adorador de Gáragos el Saqueador es estar cubierto por la sangre de sus enemigos en el centro de un conflicto que haya iniciado. Sus fieles no veneran la guerra como disciplina honorable ni como arte estratégico, sino como furia, destrucción, violencia directa y derramamiento de sangre. Los clérigos de Gáragos, conocidos como saqueadores sangrientos, pasan sus días fomentando conflictos a través del continente, convencidos de que cada conflicto contribuye al continuo renacer de Gáragos. Creen que su dios finalmente recuperará su fuerza divina, arrojará de su sitial al odiado Señor de las Batallas y reclamará el manto de deidad de la guerra. Los saqueadores sangrientos crean y expanden de manera continua redes de espías, guerreros fieles y otros agentes para aumentar el poder del culto. El liderazgo de estas células suele quedar determinado por el resultado de los juegos de poder entre agentes de clérigos rivales, por lo que la iglesia carece de una estructura estable y pacífica. Los saqueadores sangrientos rezan para recibir sus conjuros por la mañana. Las ceremonias del Señor de la Guerra suelen implicar una orgía de sangre, así como ungir a los fieles con la sangre de sus enemigos. Aunque unos pocos clérigos bien establecidos prefieren sembrar discordias mediante la malicia en las cortes de las ciudades de Faerûn, la mayoría de los feroces clérigos de Gáragos se abstienen de bañarse, llevando con orgullo múltiples capas de sangre de sus enemigos. La obsesión por la sangre del culto del Amo de todas las armas ha llevado a muchos a concluir que el servicio a Gáragos incluye algún grado de vampirismo, pero nunca se ha encontrado una conexión directa. De hecho, la mayoría de los vampiros es más probable que consideren a un clérigo de Gáragos bañado en sangre como una comida especialmente apetitosa que como un aliado. Los saqueadores sangrientos suelen hacerse multiclase como bárbaros. La iglesia de Gáragos no se presenta como una fe de consejo, civilización o guía espiritual. Su función es provocar conflictos, alimentar guerras, multiplicar actos de violencia y demostrar que la destrucción directa puede imponerse sobre la prudencia, la estrategia y la paciencia. Su culto atrae a quienes desean la guerra por la guerra, a combatientes brutales y a quienes ven la sangre como prueba de poder.
HISTORIA DIVINA
En el pasado, Gáragos fue una honrada deidad de la guerra, un ser asociado más con la victoria militar a través de la furia que con la perseverancia obtenida mediante decisiones tácticas sensatas. Finalmente llegó a entrar en conflicto con el joven semidiós Tempus, que competía por su dominio sobre el arte de la guerra. El Tomo del triunfo del martillo de enemigos, una colección de escrituras consideradas sagradas por la iglesia de Tempus, habla de una batalla de un siglo de duración en la que el Señor de la Batalla finalmente derrotó a Gáragos, volviendo su furia salvaje contra él mismo. En el pasado reciente, mucho después de que se le considerase muerto, Gáragos reapareció, quizá despertado de su reposo de eras o resucitado por un culto de devotos adoradores. Su nueva encarnación parece carecer completamente de la astucia que una vez poseyó. En su lugar, Gáragos es un ser de furia estúpida, un violento torbellino de carnicería con seis brazos armados que parece existir sólo para destruir. Aunque es caótico neutral, el degradado y desequilibrado Gáragos se encuentra en el límite del mal. Como fuerza de destrucción casi elemental, el Saqueador no tiene aliados en los panteones de Abeir-Toril. Las relaciones de otros dioses con Gáragos se limitan básicamente a mantenerse tan lejos de él como sea posible. A pesar de su mente ausente, Gáragos todavía alberga un profundo resentimiento contra Tempus y contra su instrumento, el Caballero Rojo. Si estas deidades se encontrasen con él en el campo de batalla, hay pocas dudas de que el Saqueador se llevaría la peor parte. Sin embargo, las capacidades destructivas de Gáragos pueden llegar a trascender su debilidad táctica, y ese día los seguidores de Tempus pueden tener la certeza de que conocerán la verdadera desesperación. Gáragos representa una forma deformada y embrutecida de la guerra: no la batalla honorable, ni la estrategia, ni la defensa de una causa, sino la matanza desatada, la carnicería y el saqueo. Su conflicto con Tempus refleja la diferencia entre la guerra como fuerza terrible pero con reglas, y la guerra como destrucción ciega e incontrolada.
DOGMA Y DOCTRINA
La paz es para los tontos débiles. La guerra hace a todos los participantes fuertes, y sólo en un conflicto cara a cara puede quedar satisfecho el honor. Sólo los cobardes evitan la batalla. Cualquiera que ataque a un enemigo mediante una emboscada o por la retaguardia demuestra cobardía. La retirada nunca es una opción, ni siquiera frente a un enemigo superior. Si el corazón de un luchador está centrado en Gáragos, el dios le proporcionará fuerza suficiente para conquistar a cualquier enemigo.