Silvanus (Dios de la Naturaleza Salvaje).
Panteón FeerúnicoLa iglesia de Silvanus está extendida por todo Faerûn y es mucho más poderosa de lo que podría parecer a primera vista.
DETALLES Y CARACTERÍSTICAS
- Títulos: Padre Roble, Padre del Bosque, Padre Árbol.
- Rango: Deidad mayor faerûnia.
- Símbolo: Hoja de roble, verde y viva.
- Plano natal: Casa de la Naturaleza.
- Alineación: Neutral auténtico.
- Ámbito: Naturaleza salvaje, druidas.
- Adoradores: Druidas, hombres de los bosques, elfos del bosque.
- Alineación de los clérigos: CN, LN, N, NB, NM.
- Dominios: Agua, Animal, Protección, Renovación, Vegetal.
- Arma predilecta: El Gran Mazo de Silvanus, una atarraga.
- Colores eclesiásticos: Verde brillante / verde natural.
IGLESIA Y CLERO
La iglesia de Silvanus está extendida por todo Faerûn y es mucho más poderosa de lo que podría parecer a primera vista. Muchos ajenos a la fe la ven como una versión más salvaje o menos civilizada de la iglesia de Chauntea, patrona de la agricultura, e incluso como una fe favorable a la expansión de la civilización. Esta impresión es errónea. La iglesia de Silvanus se opone de manera implacable a quienes desean colonizar nuevas tierras y transformar lo salvaje en dominios domesticados. Los clérigos y druidas de Silvanus preparan sus conjuros al anochecer o bajo la luz de la luna. Sus días sagrados son el Verdor, la Noche Estival, la Buena Cosecha y la Noche del Bosque. La Noche del Bosque es la más importante de estas celebraciones, pues se dice que en ella el dios se encuentra inquieto: los árboles se mueven, los arroyos cambian de curso, las cuevas se abren o se cierran, las criaturas del bosque se agitan y la magia de los bosques se refuerza. Los clérigos de Silvanus siempre expulsan muertos vivientes en lugar de reprenderlos. Muchos de sus rituales de adoración tienen lugar en un anillo de altos árboles antiguos situado en lo alto de una colina. El dios debe ser adorado mediante sacrificios, pero nunca mediante sangre. En su lugar, algún objeto hecho de material tomado del bosque debe ser ceremonialmente roto y enterrado. Un carro, vagón o silla construidos con madera de árboles caídos podrían convertirse en un sacrificio adecuado para Silvanus. La oración más simple a Silvanus es la Invocación del Roble, el Fresno y el Espino. En ella los clérigos recogen hojas de estos tres árboles, las hacen flotar en agua y suplican a Silvanus que escuche su plegaria. Para asuntos más profundos, como conversar con un sirviente del dios o recibir favores y poderes mágicos, a veces se realiza una Vigilia. Durante este ritual, el adorador unge su cuerpo con una pasta de belladona y hojas de muérgano machacadas, mezcladas con agua de lluvia o de manantial, y se tiende sobre un árbol que esté creciendo, o en contacto con él, durante toda la noche. Alguna parte desnuda de la piel debe tocar musgo verde y vivo, por lo que los árboles gigantes cubiertos de musgo son especialmente adecuados para estas vigilias. Los rituales más poderosos y sagrados de los silvanitas son la Canción de los Árboles y la Danza de las Dríadas. La primera es un cántico hechizadoramente repetitivo que atrae a las criaturas del bosque para que se reúnan y sean curadas. La segunda es un ritual salvajemente revitalizador de flautas y danzas que atrae a las dríadas fuera de los bosques para que vaguen incluso lejos de sus árboles. La ceremonia que parece realizarse con mayor frecuencia es la Invocación de las Espinas, una magia ritual que levanta espesos muros de espinas afiladas desde el suelo del bosque. Estas barreras son permanentes y tan laberínticas como desee el clérigo que dirige la ceremonia. Sólo pueden ser convocadas cuando un sirviente de Silvanus, un adorador, una criatura servidora o incluso un ciervo han sido asesinados o han perdido mucha sangre en los alrededores. El ritual se utiliza para mantener fuera a quienes quemarían o saquearían el bosque, de modo que no puedan alterar el Equilibrio. Muchos clérigos de Silvanus se hacen multiclase como druidas, señores del bosque, hierofantes o exploradores. La iglesia de Silvanus se esfuerza de manera interminable por preservar el sagrado Equilibrio, a pesar de las presiones de la población que conducen a una caza excesiva o a una expansión agrícola desmedida. Los miembros del clero trabajan para redirigir el desarrollo y controlar a las poblaciones mediante forrajeo, crianza y colocación selectiva de depredadores, así como por otros medios. Es esencial que este trabajo se realice tan en secreto como sea posible, para que la mayoría de la gente siga viendo a los sirvientes de Silvanus como amantes benignos de los árboles. La crianza de la vida salvaje, el cuidado de animales enfermos y la replantación de árboles y arbustos silvestres son tareas que deben realizarse públicamente tanto para mantener esa percepción como para reparar las oscilaciones del Equilibrio. El clero silvanita estudia durante toda su vida las intrincadas interacciones de los ciclos vitales de las criaturas de Faerûn y aprende a mirar siempre a largo plazo, para que las múltiples implicaciones de cada acción puedan verse con claridad. Planificando a largo plazo, el clero silvanita espera no cometer ningún error de importancia que pueda empeorar el desplazamiento del Equilibrio. Una paciencia superior, el conocimiento de la naturaleza y la anticipación son rasgos propios de un digno siervo de Silvanus. Estas son cualidades que hacen de cualquier clérigo silvanita un enemigo mortal. Un silvanita nunca debe ser sorprendido por un giro inesperado de los acontecimientos, y siempre procura estar varios pasos por delante de sus oponentes, preparado para victorias mayores que las batallas inmediatas. La iglesia de Silvanus cuenta con pocos templos formales y prefiere las pequeñas comunidades a las grandes ciudades. Aun así, algunos grupos de clérigos trabajan en ciudades mayores para crear zonas ajardinadas y amuralladas de bosque salvaje dentro de los límites urbanos. La mayoría de los fieles adoran al Padre Roble permaneciendo en medio de grandes bosques, especialmente bajo robles antiguos, o en el interior de anillos de rocas erguidas emplazados en lo profundo de los grandes bosques de Faerûn. El vestido ceremonial de clérigos y druidas es una armadura hecha de hojas montadas unas sobre otras. Para los clérigos, las hojas están hechas de placas de metal y la armadura funciona como una cota de escamas. Para los druidas, las hojas están hechas de cuero teñido de verde, y el traje funciona como una armadura de cuero. Ambas versiones se llevan con pantalones y camisa verde. El conjunto se completa con un gran yelmo con alas en forma de hoja de roble. La iglesia de Silvanus consiste en una jerarquía central dominada por druidas, pero muchos miembros, especialmente clérigos y exploradores, permanecen fuera de la jerarquía formal. La estructura de la iglesia sigue el patrón de los círculos de los druidas antiguos. Un druida de alto rango, llamado archidruida, dirige la mayoría de los círculos, y todos sus miembros son considerados iniciados de distinto nivel. Cada archidruida informa periódicamente al gran druida de la región, y todos los grandes druidas acuden una vez al año al druida mayor de la fe. Este último es un oficio difícil que nunca es mantenido por un mismo individuo durante más de unos pocos años. Los antiguos ocupantes de este cargo son considerados ancianos de la fe.
HISTORIA DIVINA
Silvanus es sabio y benéfico, pero también paternalista y emocionalmente distante cuando se enfrenta a la necesidad de mantener el equilibrio en la naturaleza. Es iracundo con aquellos que amenazan las tierras salvajes. Suele aparecer con la apariencia de un anciano de rostro humano increíblemente sabio, con barba flotando en el aire entre los árboles, o surgido del tronco de un ejemplar especialmente viejo y grande. Al igual que Oghma, Silvanus es un dios anciano con muchos lazos con otros planos. Está aliado de manera muy cercana con Chauntea, y le sirven directamente Eldat, Mielikki, Gwaeron Vientrom, Lurue y Shiallia. Silvanus se opone amargamente a las actividades de Malar y su iglesia, pues ve a la Bestia consumida por el ansia de sangre. Para Silvanus, los seguidores de Malar cazarían a todas las criaturas existentes hasta su extinción si se les permitiese actuar sin límite. De forma similar, aunque Silvanus reconoce el papel que juegan tanto la enfermedad como los actos de destrucción en el Equilibrio, odia tanto a Talos como a Talona, porque ninguno de ellos se preocupa por el orden natural y sólo buscan satisfacer sus impulsos más destructivos.
DOGMA Y DOCTRINA
Silvanus lo ve y lo equilibra todo, repartiendo las inundaciones y la sequía, el fuego y el hielo, la vida y la muerte. Mantén las distancias y fíjate en el conjunto de la situación en lugar de centrarte en la idea popular de lo que es mejor. Todo forma parte de un ciclo, hábil y hermosamente equilibrado. El devoto tiene el deber de ver este ciclo y el Equilibrio sagrado con toda la claridad posible. Haz que otros vean el Equilibrio y oponte a aquellos que lo perturban. Vigila, anticipa y manipula discretamente. Recurre al enfrentamiento directo solamente cuando el tiempo o una acción hostil te presionen. Lucha contra la tala de los bosques, destierra la enfermedad allí donde la encuentres, defiende a los árboles y planta nueva flora donde sea posible. Mata sólo cuando sea necesario, y destruye el fuego y a quienes lo usen.