VOLVER AL PORTAL

Hoar (Dios del Justo Castigo y la Venganza).

Panteón Feerúnico

Hoar es la vengativa deidad del justo castigo, invocada por aquellos que buscan el ojo por ojo.

DETALLES Y CARACTERÍSTICAS

  • Títulos: El Portador de la Perdición, el Señor de los Tres Truenos.
  • Rango: Semidiós faerûnio.
  • Símbolo: Mano con guante negro sujetando una moneda con una cabeza bicéfala.
  • Plano natal: Eriales de ruina y desesperación.
  • Alineación: Legal neutral.
  • Ámbito: Venganza, justo castigo, justicia poética.
  • Adoradores: Asesinos, guerreros, pícaros, los que buscan un justo castigo.
  • Alineación de los clérigos: LB, LM, LN.
  • Dominios: Justo Castigo, Ley, Sino, Viaje.
  • Arma predilecta: Punzada del Justo Castigo, una jabalina del relámpago, representada por una jabalina.
  • Colores eclesiásticos: No especificados.

IGLESIA Y CLERO

Hoar es la vengativa deidad del justo castigo, invocada por aquellos que buscan el ojo por ojo. Es un dios malhumorado, inclinado a la violencia y con tendencia al humor ácido. Desde la Era de los Trastornos, el Portador de la Perdición está obsesionado con provocar la caída de Anhur, el dios mulhorandino de la guerra, y en menor medida la del panteón que le dio origen. Aparte de un puñado de templos, la iglesia de Hoar está compuesta principalmente por viajeros itinerantes que van de ciudad en ciudad aceptando pequeñas donaciones a cambio de rezar para pedir la intercesión de Hoar en defensa de aquellos que buscan o temen la venganza por algún ataque. Los charlatanes reciben un castigo adecuado a manos de Hoar. El clero de Hoar también busca a las víctimas de injusticias, escucha sus historias, evalúa la veracidad de lo que cuentan y rastrea a los perpetradores para infligirles una forma adecuada de castigo. Ninguna injusticia es demasiado grande o demasiado pequeña como para ser estudiada y recibir un castigo adecuado. Esto hace que la iglesia de Hoar se gane las iras de los vigilantes de las ciudades y de los tyrranos por igual, así como la adulación de los oprimidos. El clero de Hoar reza para recibir sus conjuros a medianoche, cuando tañen las campanas por aquellos que merecen una justicia adecuada. Se alienta a los clérigos de Hoar a celebrar el aniversario del más adecuado y dulce acto de venganza. Deben hacerse plegarias silenciosas o estruendosas, según sea apropiado, a Hoar todas y cada una de las veces en que se realice cualquier tipo de venganza. La iglesia de Hoar observa dos días sagrados oficiales. El 11 de Eleint se celebra el Penúltimo Trueno con fiestas y juegos, pan, frutas e hidromiel, señalando la derrota del dios de la guerra únzhérico Ramman. El 11 de Marpenot se observa la Perdición Inminente, con ceremonias que duran todo el día y en las que hay tambores retumbantes, rotundos juramentos y agotadores actos de purificación. Esta fiesta celebra la justicia que está a punto de ser administrada, las venganzas que están a punto de ser llevadas a cabo y las buenas obras que deben ser recordadas por los celebrantes. Muchos clérigos de Hoar se hacen multiclase como asesinos, guerreros o pícaros.

HISTORIA DIVINA

Hoar es en realidad la antigua deidad únzhérica adorada en las tierras del este del Mar Interior como Assuran. Hace siglos, fue expulsado de Únzher por Ramman, aunque su culto permaneció fuerte en Khessenta. Finalmente destruyó a su rival durante la Era de los Trastornos, pero Anhur robó el ámbito de poder no reclamado de Ramman antes de que Hoar pudiese actuar, ganándose así la ira de Hoar. Tanto Tyr como Shar compiten por el alma atormentada de Hoar. La Diosa Oscura busca convertirlo en un siervo de la venganza ciega y amarga, mientras que el Dios Manco pretende liberar el ánimo agridulce de Hoar y desplazar su ámbito para que favorezca la ironía y la justicia poética. Mientras tanto, Hoar conspira con Beshaba para liberar la mala suerte sobre los que la merecen. Hoar ocupa una posición peculiar entre las deidades de Faerûn. Su naturaleza no es la de la justicia serena ni la de la ley pura, sino la del castigo que responde a una falta concreta. Su culto atrae a quienes han sido heridos, agraviados o traicionados, y que no buscan simple consuelo, sino retribución proporcionada.

DOGMA Y DOCTRINA

Defiende la verdadera y adecuada justicia y mantén el espíritu de la ley, no su letra. Siempre se acaba recibiendo la recompensa adecuada por las acciones que cometemos. La violencia tendrá violencia y el mal recibirá mal a cambio, pero el bien también llegará a aquellos que hacen el bien. Sigue la línea de las enseñanzas del Portador de la Perdición, buscando el justo castigo, pero no caigas en la trampa de perseguir los actos malvados por el placer del mal, porque ese camino es seductor y sólo conduce a la propia caída. Debe buscarse la venganza por todas las injusticias, y todos los castigos deben ajustarse a los crímenes. La venganza es dulce cuando es afilada con la ironía. Todos los ataques deben ser vengados. Aquellos que no responden a los ataques contra su persona o contra los que consideran queridos sólo logran invitar a futuros ataques.