VOLVER AL PORTAL

Mammon (Señor de Minauros, la Codicia y la Avaricia).

Panteón Infernal - Archiduque de Minauros

Mammon es el señor de Minauros, la tercera capa de los Nueve Infiernos, un pantano pestilente de cieno, lluvia ácida, corrupción y riqueza hundida.

DETALLES Y CARACTERÍSTICAS

  • Títulos: Señor de la Tercera, Señor de la Avaricia, Rey de la Codicia, Rey de la Codicia Desmedida, Archiduque de Minauros, Vizconde de Minauros, la Serpiente.
  • Rango: Archidiablo; señor de la tercera capa de los Nueve Infiernos.
  • Símbolo: Par de manos rojas y escamadas abiertas sobre una gema negra en forma de diamante; moneda con la forma serpentina de Mammon.
  • Plano natal: Nueve Infiernos de Baator, Minauros.
  • Alineación: Legal maligno.
  • Ámbito: Codicia, avaricia, riqueza corruptora, traición, explotación, usura, deseo posesivo, pactos interesados.
  • Adoradores: Dragones malignos, contempladores, azotamentes, duergar, mercaderes corruptos, usureros, avaros, esclavistas, coleccionistas obsesivos.
  • Alineación de los clérigos: LM, LN, NM.
  • Dominios: Codicia, Diabólico, Mal, Superchería.
  • Arma predilecta: Lanza corta.
  • Colores eclesiásticos: No especificados.
  • Fuente empleada: Información tomada de Manual de los Planos y Forgotten Realms Wiki (no existe entrada en el manual de Fes y panteones).

IGLESIA Y CLERO

Mammon es el señor de Minauros, la tercera capa de los Nueve Infiernos, un pantano pestilente de cieno, lluvia ácida, corrupción y riqueza hundida. Su culto enseña que todo tiene precio, que toda lealtad puede comprarse y que la riqueza es la única medida fiable de poder. Los adoradores de Mammon no buscan necesariamente la destrucción directa. Buscan poseer. Acumulan oro, gemas, deudas, secretos, esclavos, favores, tierras, contratos y almas. Para ellos, la codicia no es un vicio, sino una fuerza sagrada que empuja a los débiles a venderse y a los fuertes a comprarlo todo. Los templos de Mammon suelen ocultarse en cámaras de tesoro, casas de préstamo, mercados negros, salones de subasta, bancos corruptos, almacenes inundados, minas explotadas o criptas donde las riquezas se guardan junto a cadáveres. Su altar ideal no es necesariamente una estatua, sino una acumulación de monedas, joyas, contratos y objetos arrebatados a otros. Sus clérigos enseñan a sus fieles a convertir las necesidades ajenas en cadenas. Hambre, deuda, deseo, miedo, enfermedad, lujuria o ambición son oportunidades comerciales. La limosna desinteresada es despreciada; el préstamo con intereses, la concesión condicionada y el favor envenenado son formas de piedad mammonita. Mammon es infame por su servilismo ante Asmodeo y por su arrogancia frente a los inferiores. Esta doblez se refleja en sus cultos. Ante el poderoso, el mammonita se muestra humilde, útil y obediente; ante el débil, se comporta como amo, acreedor y depredador. Sus sacerdotes son expertos en hacer promesas seductoras. Ofrecen riqueza rápida, ascenso social, pago de deudas, recuperación de patrimonios perdidos o acceso a círculos exclusivos. La víctima descubre demasiado tarde que la moneda de Mammon siempre regresa a la mano de Mammon, y que cada favor aceptado aumenta la deuda. En Minauros, la ciudad del mismo nombre se hunde lentamente en el pantano, sostenida sólo por cadenas, esclavos, suplicantes y trabajo eterno. Es una imagen perfecta del culto: la riqueza no salva del hundimiento, sólo permite retrasarlo mientras otros son empujados al fango para sostener el peso.

HISTORIA DIVINA

Mammon gobierna Minauros desde el corazón de su ciudad pantanosa. Su forma física aparece con torso, cabeza y brazos humanoides, pero con un cuerpo de serpiente de enorme longitud. Esa forma expresa su naturaleza sinuosa, traicionera y posesiva. Es un traidor entre traidores. En el pasado se alió con Dispater y Mefistófeles contra Asmodeo, pero fue el primero en inclinarse ante el Señor de la Novena cuando se comprobó que Asmodeo había salido victorioso al final del Ajuste de Cuentas. Esa rendición le permitió sobrevivir, aunque otros Señores de los Nueve nunca volvieron a confiar plenamente en él. Mammon conserva su trono no por nobleza, valor o lealtad, sino por una mezcla de riqueza, astucia, humillación calculada, adulación y capacidad de comprar tiempo. Su rivalidad con los demás archidiablos está condicionada por su cobardía y por su instinto de supervivencia. Sabe cuándo luchar, cuándo huir, cuándo adular y cuándo vender a un aliado. Para Mammon, la traición no es una mancha moral, sino una transacción favorable cuando el precio es correcto. Su historia enseña a sus fieles que la lealtad sólo dura mientras sea rentable. Quien se arruina pierde valor; quien no sabe venderse será vendido por otro.

DOGMA Y DOCTRINA

Todo tiene precio. La riqueza es la prueba visible del poder invisible. Nunca entregues nada sin crear deuda. Compra al fuerte, exprime al débil y vende al inútil. La lealtad que no produce beneficio es sentimentalismo. La codicia es hambre sagrada; quien deja de desear deja de crecer. Promete más de lo que piensas dar, y cobra antes de que la víctima comprenda el trato. No posees realmente algo hasta que otro ha perdido la esperanza de recuperarlo.