Bahamut (Dios de los Dragones Buenos).
Panteón FeerúnicoBahamut es adorado en muchos lugares. Aunque todos los dragones buenos le rinden homenaje, los dragones dorados, argénteos y de oropel lo tienen en especial consideración.
DETALLES Y CARACTERÍSTICAS
- Títulos: El Dragón de Platino, Rey de los Dragones Buenos, Amo del Viento del Norte.
- Rango: Deidad menor.
- Símbolo: Una estrella sobre una nebulosa de constelaciones.
- Plano natal: Celestia.
- Alineación: Legal bueno.
- Ámbito: Dragones buenos, viento.
- Adoradores: Dragones buenos y cualquiera que busque protección contra los dragones malignos.
- Alineación de los clérigos: LB, NB.
- Dominios: Aire, Bien, Protección, Suerte.
- Arma predilecta: Garra.
- Colores eclesiásticos: No especificados.
IGLESIA Y CLERO
Bahamut es adorado en muchos lugares. Aunque todos los dragones buenos le rinden homenaje, los dragones dorados, argénteos y de oropel lo tienen en especial consideración. Los demás dragones, incluso muchos de los malignos, respetan a Bahamut por su sabiduría y poder, con la excepción de su gran archirrival, Tiamat. Bahamut tiene pocos clérigos y todavía menos templos. Sólo acepta clérigos buenos. Sus clérigos pueden ser dragones, semidragones u otros seres atraídos por su filosofía. Todos ellos se esfuerzan por realizar acciones constantes, pero sutiles, en nombre del bien. Intervienen cuando es necesario, pero procurando causar tan poco daño en el proceso como sea posible. La forma de actuar de sus clérigos refleja la doctrina del Dragón de Platino. No buscan imponerse como salvadores absolutos ni cargar sobre sí mismos todas las batallas de los demás. Para Bahamut, es mejor ofrecer información, curación o refugio seguro temporal que arrebatar a otros la responsabilidad de librar sus propias luchas cuando pueden hacerlo. Muchos dragones dorados, argénteos y de oropel mantienen capillas sencillas dedicadas a Bahamut en sus guaridas. Estas capillas son habitualmente muy simples, a menudo nada más que el símbolo de Bahamut inscrito en una pared. Su culto no se presenta como una iglesia extensa de templos monumentales, sino como una veneración discreta, firme y profundamente respetada entre dragones buenos y aliados del bien. Bahamut mantiene una guardia de honor formada por siete grandes sierpes doradas. Estas poderosas criaturas lo acompañan con frecuencia, tanto cuando aparece con su verdadera forma como cuando adopta un disfraz mortal o envía un avatar. A menudo esas sierpes adoptan también formas discretas, presentándose como viajeros, animales u otros acompañantes aparentemente inocentes. Bahamut visita a menudo el mundo. Suele hacerlo bajo la forma de un hombre muy anciano o de un joven inexperto. En estas formas mortales viaja acompañado por su guardia de siete grandes sierpes doradas, que pueden parecer simples viajeros o animales. Existen muchas historias sobre estos vagabundos de Bahamut; una de las más conocidas habla de un sabio anciano que recorre los caminos acompañado por una modesta banda de siete canarios amaestrados. En sus manifestaciones, Bahamut rara vez se presenta como conquistador, juez evidente o fuerza divina abrumadora. Puede aparecer como un viejo ermitaño cuya profecía sutil revela un misterio importante, siempre que quienes lo escuchen sean lo bastante sabios como para reconocer y utilizar la pista. También puede mostrarse como un desconocido amable que ofrece un refugio seguro o un conjuro necesario, o como una figura discreta que presta ayuda sin reclamar gloria. Bahamut mantiene una vigilancia constante sobre las maquinaciones de Tiamat. Actúa cuando considera necesario detener la expansión de su influencia o deshacer el daño causado por ella. Nunca da la espalda a una criatura legal buena en peligro, aunque rara vez interviene directamente cuando Tiamat no está implicada. Cuando Bahamut crea un avatar, éste conserva gran parte de su majestad y poder, aunque con rango divino reducido. Sus avatares reflejan su naturaleza de protector dracónico y pueden emplear aptitudes relacionadas con su condición de dragón, su dominio del aire, su bondad divina y su oposición a los dragones malignos.
HISTORIA DIVINA
Bahamut es el Dragón de Platino, rey de los dragones buenos y señor venerado por los dragones metálicos de corazón noble. En su forma natural es un dragón grande y sinuoso, cubierto de escamas blancuzco-plateadas que brillan y centellean incluso bajo la luz más tenue. Sus ojos son descritos como de un azul profundo. Algunos dicen que poseen el azul del cielo canicular; otros afirman que son de un añil gélido, como el corazón de un glaciar. Estas descripciones reflejan el talante mudable del Dragón de Platino, al mismo tiempo majestuoso, sabio, sereno y terrible cuando se enfrenta al mal. Bahamut es riguroso y desaprueba hondamente toda maldad. No tolera excusas para actos malignos. Sin embargo, también es uno de los seres más compasivos del multiverso. Posee empatía sin límite por los oprimidos, los desposeídos y los desvalidos. La enemistad entre Bahamut y Tiamat define gran parte de su papel divino. Bahamut se opone a la influencia de la Reina Dragón y trabaja contra sus planes allí donde estos amenazan a los dragones buenos, a los inocentes o al equilibrio moral que protege. No obstante, incluso en esta lucha, Bahamut prefiere actuar mediante guía, consejo, protección y ayuda indirecta antes que cargar sobre sí mismo todas las batallas de otros. Aunque es respetado incluso por muchos dragones que no lo veneran, su culto más profundo se encuentra entre los dragones buenos y quienes buscan amparo contra dragones malignos. Para estos fieles, Bahamut representa justicia, sabiduría, protección, compasión y la fuerza contenida de quien sólo emplea su poder cuando es verdaderamente necesario. Como deidad dracónica, Bahamut posee una naturaleza directamente ligada a los dragones buenos y al viento. Su forma divina refleja esa identidad: es un dragón colosal, dotado de una gran presencia, terribles ataques naturales y tres armas de aliento diferentes. Puede desintegrar con una línea de luz azul, congelar con un cono de frío o transformar mediante una nube gaseosa que atonta y vuelve gaseosas a las criaturas afectadas. Bahamut puede respirar bajo el agua de forma indefinida. Es inmune al fuego y posee gran resistencia, percepción divina, dominio sobre criaturas relacionadas con el aire y capacidad para utilizar conjuros y aptitudes propias de su naturaleza divina. Entre sus pertenencias se mencionan varios objetos mágicos, como el agujero portátil, el amuleto de protección contra detección y localización, el anillo de resistencia +5, el bastón de poder, los brazales de armadura +8, la capa de desplazamiento, el cetro de alerta, el cetro de cancelación, el cubo de fuerza, la gema del resplandor, el guante almacenador y el umbral cúbico. El manual presenta a Bahamut como una deidad menor con rango divino 10. Su poder no procede de una iglesia numerosa ni de una red organizada de templos, sino de su naturaleza divina, de su veneración entre los dragones buenos y de su papel como adversario constante de Tiamat.
DOGMA Y DOCTRINA
Bahamut desaprueba profundamente toda maldad y no tolera excusas para los actos malignos. Fomenta la causa del bien allí donde puedas, pero permite que los seres libren sus propias batallas cuando sean capaces de hacerlo. Ofrece información, curación o refugio seguro temporal antes que cargar sobre tus hombros las cargas de los demás. Ayuda a los oprimidos, los desposeídos y los desvalidos, pues Bahamut siente por ellos una compasión sin límite. No des la espalda a una criatura legal buena que se encuentre en peligro. Actúa contra la influencia de Tiamat, detén la expansión de sus maquinaciones y deshaz el daño que haya causado. Intervén con sabiduría, contención y sentido de la justicia, causando el menor daño posible mientras sirves al bien.