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Lathander / Lazhándêr (Dios del Alba).

Panteón Feerúnico

La fe de Lathander es extremadamente popular y poderosa en Faerûn, especialmente entre los jóvenes nobles idealistas.

DETALLES Y CARACTERÍSTICAS

  • Títulos: El Señor del Alba.
  • Rango: Deidad mayor faerûnia.
  • Símbolo: Amanecer hecho de gemas rosas, rojas y amarillas.
  • Plano natal: Casa de la Naturaleza.
  • Alineación: Neutral bueno.
  • Ámbito: Atletismo, nacimiento, creatividad, alba, renovación, perfección personal, primavera, vitalidad, juventud.
  • Adoradores: Aristócratas, artistas, atletas, mercaderes, monjes del Alma Solar, jóvenes.
  • Alineación de los clérigos: CB, LB, NB.
  • Dominios: Bien, Fuerza, Nobleza, Protección, Renovación, Solar.
  • Arma predilecta: Emisaria del Alba, una maza ligera o pesada.
  • Colores eclesiásticos: Amarillo, rojo y rosa.

IGLESIA Y CLERO

La fe de Lathander es extremadamente popular y poderosa en Faerûn, especialmente entre los jóvenes nobles idealistas. Muchos de estos jóvenes proclaman haber recibido un encargo personal del Señor del Alba para velar por los asuntos de sus inferiores, como si el accidente fortuito de su nacimiento noble les otorgase un permiso para servir como representantes mortales de Lathander. Para muchos jóvenes aristócratas, el lazhanderismo representa un último acto de rebelión antes de aceptar las responsabilidades de la nobleza. No obstante, aquellos de corazón sincero permanecen en la iglesia y a veces terminan realizando un profundo cambio en su comunidad. Los plebeyos aprecian estas atenciones, por lo que el Señor del Alba es popular en todas las clases sociales. Cada vez que los humanos se embarcan en un nuevo viaje, firman un contrato o comienzan una relación política o romántica, hay muchas posibilidades de que susurren una plegaria a Lathander, dios del alba, la renovación y la vitalidad. Aunque es uno de los dioses más viejos del panteón faerûniense, el Señor del Alba conserva todo el optimismo alegre de la juventud, lo que lo convierte en el símbolo perfecto de los comienzos. Los clérigos de Lathander rezan al amanecer. La mayoría de sus servicios sagrados tienen lugar justo cuando la luz del sol asoma en el horizonte, con reuniones secundarias al mediodía y a la puesta del sol. Las ceremonias son alegres pero dignas, e incluyen canciones, ofrendas y bebidas rituales de agua de pozo bañada por la luz del amanecer. En la mañana de Estival y en las mañanas de los equinoccios de primavera y otoño, los clérigos de Lathander realizan la Canción del Alba, una ceremonia musical popular y compleja que atrae incluso a los no creyentes a las catedrales del Señor del Alba. Los clérigos legales a veces se hacen multiclase como paladines. Los clérigos de Lathander tienden a ser utópicos llenos de vida, “gente de la mañana” en todo el sentido de la frase. Alientan el progreso social, cultural y político como agentes de la libertad personal, la expresión artística y la armonía racial. Los clérigos de Lathander auspician competiciones atléticas y artísticas para exhibir los talentos de la comunidad, y a veces financian la recuperación de tesoros perdidos o símbolos importantes para dar esperanza a la gente y así alentar más buenas obras. Los principios del lazhanderismo impulsan el respeto hacia los compañeros y hacia el mundo natural, así como la intolerancia hacia el mal y hacia aquellos que ayudan involuntariamente al mal mediante la inacción perezosa. Los seguidores militantes están en la vanguardia de los esfuerzos para limpiar las tierras civilizadas de bestias dañinas, o para purgar la corrupción de los muertos vivientes del mundo. Los miembros poderosos de la iglesia protegen a sus comunidades de intereses extraplanarios malignos, actuando como exorcistas y destructores de diablos. La iglesia no reconoce una autoridad central. El jefe de cada templo recibe un respeto similar por parte de los seguidores de todas partes. Los clérigos se refieren a sí mismos como los Portadores del Alba. Las ostentosas catedrales de Lathander, con sus abundantes estatuas y chillones vitrales con vidrieras emplomadas, reflejan la gran riqueza de la orden. Todos los templos incluyen un salón de oficios orientado al este, lo que permite a la congregación contemplar los primeros rayos del sol naciente. En ciudades muy pobladas o amuralladas, los templos se construyen a gran altura, realizando las ceremonias en el tercer o incluso el cuarto piso de la estructura. Cuando esto resulta imposible, una compleja serie de espejos refleja los rayos del sol. La arquitectura lazhanderina está dominada por elaboradas fuentes, que a veces vierten en fosos poco profundos de agua bendita que corren a lo largo del complejo del templo. En el último año, los siervos más amados de Lathander han recibido información de su dios sobre un plan secreto. Los Portadores del Alba se refieren a este misterioso acontecimiento como la Liberación, que tendrá importantes consecuencias en el mundo, especialmente para aquellos diametralmente opuestos a los seguidores de Lathander. Ningún mortal conoce los detalles de la Liberación, pero la perspectiva del Señor del Alba adoptando un papel más activo en los sucesos de Toril llena de alegría irrefrendable a sus excitables adoradores. Por su parte, han iniciado una agresiva campaña de proselitismo para alentar a otros a unirse a su iglesia antes de que sea demasiado tarde.

HISTORIA DIVINA

Lathander predica una doctrina de buenas obras activas y una reevaluación constante de las tradiciones y la moral de la sociedad. También aprecia la destrucción de los muertos vivientes, a los que ve como una vil corrupción que se burla de la creación y de la verdadera vida. Los críticos sugieren que el agresivo altruismo de Lathander a veces interfiere con su sentido común. Su vanidad y entusiasmo hacen que no tenga en cuenta las consecuencias de sus acciones. Simplemente espera lo mejor y ataca el problema de frente, sin importar las ramificaciones. Este carácter fue especialmente evidente durante el Cataclismo del Alba, una catástrofe sólo superada por la Era de los Trastornos, en la que Lathander trató de reformar todo el panteón a su propia imagen. Con ello desencadenó un enfrentamiento divino de enormes proporciones. Su fracaso final tuvo como consecuencia la destrucción de varias deidades y poderosos ajenos, condujo al colapso de media docena de teocracias y presagió la caída de Myth Drannor. El comportamiento amistoso de Lathander le hace casi tan popular entre otras deidades como entre los mortales de Toril. No obstante, las deidades suelen tener memorias mucho más largas que sus seguidores. Pueden apreciar las llamadas a la acción de Lathander y sus sermones altruistas, pero intentan evitar que cause demasiado daño al estado de las cosas. Lathander se lleva bien con deidades idealistas como Eldat y Lliira, y con aquellas que, como Lurue y Siamorphe, prefieren centrarse en los placeres y las cosas buenas de la vida. El gobierno del Señor del Alba sobre la creatividad le pone en contacto amistoso con Oghma, Milil y Gond. Su odio incesante contra los muertos vivientes le ha hecho alejarse rápidamente de Kélemvor. Chauntea parece apreciar su exuberancia más que cualquier otro miembro del panteón faerûnio, quizás porque ilumina su alma anciana. Ella y Lathander creen que sus destinos están entrelazados, y aunque su romance se ha encendido y apagado intermitentemente a lo largo de los siglos, siempre parecen volver el uno al otro. Lathander sostiene, de manera un poco ingenua, que las deidades malvadas como Perdición, Cyric, Loviatar y Talona son responsables personalmente de la mayoría de los males de Toril. No le gusta Shar, a la que ve como una fuerza eternamente corruptora. Es el cáncer hediondo en el corazón de cada intriga oscura contra él y su iglesia. Lathander cree que el Cataclismo del Alba ocurrió porque espías de la Señora de la Pérdida corrompieron secretamente sus esfuerzos. Lathander trata de asegurarse de que sus acciones no provoquen sentimientos negativos en Yelmo hacia el Señor del Alba, sentimientos que vienen desde el Cataclismo del Alba, cuando Lathander causó indirectamente la destrucción de la amante de Yelmo, Murdane, una deidad menor de la razón y el pragmatismo. No hay duda de que el Vigilante se sentiría apesadumbrado si supiera que Lathander ha estado trabajando desde la Era de los Trastornos en algunos de los conjuros y maquinaciones que produjeron el catastrófico Cataclismo hace largo tiempo. Oghma, Chauntea y Lliira conocen los planes de Lathander, pero hasta el momento todos han permanecido en silencio. Con el retorno de Perdición, muchas deidades van creyendo progresivamente que deben emprenderse acciones directas para destruir el mal de una vez para siempre. Lathander piensa que quedarse quietos y mirar sin hacer nada puede ser tan peligroso como algunas de las posibles consecuencias del plan de Lathander.

DOGMA Y DOCTRINA

Esfuérzate siempre en ayudar, en alentar nuevas esperanzas, nuevas ideas y nueva prosperidad para toda la humanidad y sus aliados. Es una obligación sagrada promover el nuevo desarrollo, cuidar de las cosas que crecen y trabajar para el renacer y la renovación. Perfecciónate y sé fértil de mente y cuerpo. Dondequiera que vayas, planta en las mentes de todos semillas de esperanza, nuevas ideas y planes para un futuro prometedor. Observa cada amanecer. Considera las consecuencias de tus acciones para que el menor de tus esfuerzos pueda lograr la mayor y mejor de las recompensas. Evita la negatividad, pues de la muerte viene la vida, y siempre habrá un nuevo día en el que podrás convertir un fracaso en un éxito. Concede mayor importancia a las actividades que ayudan a los demás que a la estricta adhesión a las reglas, rituales y dictados de tus mayores.