Actualizado.
Hace 8 horas
*Dicen las malas lenguas que en el muelle de la ciudad de la bestias cierto Kobold anima algunos marinos con dicha canción*Una vampira en el muellevio a un marino fanfarrón:—Esta noche bebo sangre.—Pues empieza por el ron.Ella enseñó los colmillos,él se quitó el cinturón.Dicen que al alba hubo mordiscos…pero nadie preguntó dónde son.Desde entonces, si hay luna,no presume el marinero:que ella volvió satisfecha…y él, rezando a su dios.
Hace 8 horas
Mapa:Ubicación (coordenadas si es posible): Cuarteles de BronkhartDescripción: aparece el objeto de la guardia tirado en el sueloPasos para reproducirlo: entrar tras un reinicioPruebas (capturas/vídeo):Gravedad: Alta
Hace 8 horas
[JUSTIFY][OFFTOPIC]Rolecito para el día 6 sobre las 22:30-23:00, cuando venga mejor a la gente[/OFFTOPIC][/JUSTIFY]
Hace 8 horas
*Todo aquel que viaja por Shadthar escucha claramente el rumor de que dos Kobolds y un humano desconocido han estado jaleando la posada de la necropolis de Agmarrum hasta el punto de que todos los no muertos de la zona, entre ellos una vampiresa llamada Saphira, han coreado las canciones del bardo Kobold. Claramente este suceso va a dar de que hablar por la región de los no muertos*
Hace 8 horas
Las municiones no permiten encantarse con cobre, ya que las municiones no pueden recibir por motor el Bonificador de Ataque (que sí de mejora).Actualizada la IA de todos los ayudantes que tienen inventario (animal de carga, cofre persistente y ayudantes del cofrade).Ahora, toda gestión que se haga con los PA debería notificarse en el discord del Staff.Se añade la dote "compañero animal mejorado". Permite a un explorador o druida sumar todos los niveles del personaje, al calculo del nivel al que sale la criatura.El PNJ cambiar deidad ahora permite cambiar deidad.Se ha añadido en isla sirena una nueva tienda "Tendero de muebles", allí podréis encontrar sillas usables, tiendas de campaña que te permiten descansar cerca de ellas y los puestos de venta.Se han añadido en las áreas de tienda, relacionada con ropas o armaduras o armas, maniquíes.Se ha añadido en el salón DM maniquíes y una papelera.Se ha solucionado un bug que afectaba a la creación de items en las tiendas, haciendo que salieran menos cantidad, huecos vacíos y a veces no creara x tipos de objetos.
Hace 8 horas
Puntos de Actividad (PA) de AslarnNorma general.Los Puntos de Actividad, en adelante PA, recompensan la participación activa y continuada dentro del servidor. Pertenecen a la cuenta del jugador, por lo que todos sus personajes comparten el mismo saldo.Los PA pueden utilizarse para desbloquear razas, subrazas, propiedades y otros servicios regulados por la administración. Disponer de los PA necesarios no sustituye los requisitos de ficha, trasfondo, rol, aprobación o disponibilidad que pueda tener cada contenido.Obtención de PA.Se obtiene 1 PA por cada 10 minutos de conexión, siempre que durante ese periodo se haya realizado alguna actividad válida.El sistema considera válidas muchas formas normales de participar en el servidor y está calibrado para detectar actividad real, evitando premiar a personajes que permanezcan AFK o que utilicen scripts, macros o automatizaciones para simular actividad.Los PA disponibles pueden consultarse mediante el comando:[CODE]_PA[/CODE]Costes. [TABLE width="100%"]TipoContenidoCoste de peticiónCoste inicialMantenimientoSubrazaSubraza menor75 PA750 PA75 PA generados con ese PJ cada 30 díasSubrazaSubraza intermedia125 PA1.250 PA125 PA generados con ese PJ cada 30 díasSubrazaSubraza mayor200 PA2.000 PA200 PA generados con ese PJ cada 30 díasPropiedadCasa pequeña—Por discutir—PropiedadCasa pequeña con taller o tienda—Por discutir—PropiedadCasa mediana—Por discutir—PropiedadCasa mediana de dos plantas—Por discutir—PropiedadFortaleza pequeña o fortín—Por discutir—PropiedadVilla—Por discutir—Coste de las peticiones de subraza.Presentar una petición de subraza tiene un coste equivalente al 10 % del precio inicial de la subraza solicitada: 75 PA para una subraza menor, 125 PA para una intermedia y 200 PA para una mayor, que deberá sumarse al precio del coste inicial si se es concedida.Este importe se cobra en el momento de presentar la petición, independientemente de que termine siendo aprobada o denegada. Una solicitud denegada no dará derecho a la devolución de los PA utilizados para presentarla.El pago de estos PA no garantiza la aprobación de la subraza ni sustituye los requisitos de ficha, trasfondo, coherencia, rol o justificación exigidos. Únicamente permite que la petición sea presentada y revisada por la administración.Esta medida busca desincentivar el envío indiscriminado de peticiones incoherentes, carentes de lógica, insuficientemente trabajadas o presentadas sin un interés real por desarrollar la subraza.Los PA están diseñados para ser relativamente accesibles mediante la participación habitual dentro del servidor. No tienen ningún coste económico más allá del tiempo de conexión activa y no demuestran calidad de rol; únicamente demuestran actividad. Por ese motivo, se establece este coste previo para fomentar que las solicitudes sean meditadas y preparadas antes de enviarse.Mantenimiento de las subrazas.Las subrazas deben mantenerse activas mediante PA. Su mantenimiento mensual equivale al 10 % de su coste inicial: 75 PA para una subraza menor, 125 PA para una intermedia y 200 PA para una mayor.Aunque el saldo de PA pertenece a la cuenta, el requisito de actividad es individual para cada subraza. Para mantenerla, el personaje que posee esa subraza debe haber generado por sí mismo la cantidad requerida durante los últimos 30 días. Los PA generados con otros personajes de la cuenta no cuentan para mantenerla.Cuando se cumplan los 30 días, el sistema comprobará la actividad de ese personaje y cobrará automáticamente la cantidad correspondiente. Si el personaje no ha generado los PA exigidos o la cuenta no dispone de saldo suficiente, el mantenimiento quedará pendiente de regularización y podrá ser revisado por la administración.Propiedades.El coste de una propiedad se paga una sola vez y su creación estará sujeta a la aprobación de la administración, a la disponibilidad de espacio y a las normas aplicables a viviendas, talleres, tiendas y negocios.Excepciones por ausencia.En casos de enfermedad, vacaciones, problemas personales u otras ausencias justificadas, podrá concederse una excepción temporal al mantenimiento de una subraza.La situación deberá hablarse con la administración o con el equipo DM, preferiblemente antes de la ausencia o tan pronto como resulte posible. Cada excepción será valorada de forma individual y no se aplicará automáticamente.Uso indebido.No está permitido obtener PA mediante bots, macros, autoclickers, movimientos automatizados, spam o cualquier otro método destinado a falsear la actividad. La administración podrá retirar los PA obtenidos de forma indebida y aplicar las medidas correspondientes.
Hace 8 horas
El publico ha hablado y han votado que el 8 de septiembre de 2026 a las 23:00 horas. Nos veremos en Astorga. Abrazos. Sestum.
Hace 8 horas
Hola hola.Lo pongo también por discord ¿Os parece bien el ocho de septiembre a las 22:00? Un abrazo Sestum
Hace 8 horas
Añadida NUI para los DMs.Personalización de PNJs.Personalización de ubicados.Gestión de PA (puntos de actividad).Añadida NUI para los jugadores.Mejora en todas las NUIs de edición de personaje y acompañantes.Gestión de PA.Selección de conjuros para clases arcanas que multiclaseen.Selección de conjuros para brujos.Creado sistema de PA (Puntos de Actividad).El sistema ahora automáticamente dará PA a los jugadores teniendo en cuenta su conexión y su actividad. Este sistema aún tiene por decidirse exactamente qué permitirá y por cuantos puntos lo permitirá.Los ubicados de "habilidades" de la Cueva de Bronkart, ahora son accesibles.Los allegados editables ahora permiten abrir su conversación para poder abrir su inventario.Creado comando dm_cadaverfijo que permite a un DM dejar un cuerpo permanentementre.El establo de Bronkart ahora funciona.El objeto de volar racial, ahora sí es detectado para ignorar sus limitaciones de conjuro.Ahora no se pueden tener más de 3 PJs por jugador.Equilibrado lo que se gana con los oficios teniendo en cuenta el tier, los recursos usados y sus mejoras, además los DMs no necesitan recursos, ni herramientas para trabajar objetos.
Hace 8 horas
༺❈༻En los últimos días, algunas tabernas de Astorga, Pueblo Pequeño y Khazad Ungol han amanecido con una curiosa notita prendida en algún rincón visible.La letra, algo torpe y adornada con pequeñas hojas y flores, anuncia que una tal Relkestpraal puede ayudar a quienes se encuentren heridos, enfermos o necesiten algún remedio.La druida no parece disponer de un lugar fijo donde ejercer. Quienes conocen sus costumbres aseguran que se deja ver de vez en cuando por aquellos territorios, caminando de un lado a otro con su cesta de hierbas y su arco al hombro, por lo que encontrarla quizá sea cuestión de paciencia o de dejarle un aviso.Y, por supuesto, en ninguna de las notas se habla de precios༺❈༻
Hace 8 horas
Mientras...Falker se cosía la cara mientras lloraba, escondida en un lugar apartado del mundo. Sus dedos temblaban mientras atravesaban una y otra vez la carne desgarrada con la aguja.—Él me quiere... —repetía una y otra vez, moviéndose arriba y abajo, casi como una niña intentando convencerse de sus propias palabras—. Él me ama. Él me ama. Yo lo liberé. Soy su reina. Soy su princesa. Él es mío. ¡Él es mío!Entonces, dentro de su cabeza, una voz susurró.«Nunca serás Isthara.»—¡ES MÍO! —gritó.La aguja atravesó demasiado profundamente la carne y, de pronto, un fragmento de su rostro se desprendió y cayó al suelo.Falker se quedó inmóvil.Había entregado todo por él. Todo. Su cuerpo había tenido que ser sustituido mil veces porque la energía del Abismo lo consumía poco a poco. Había perdido órganos, extremidades, piel, ojos. Había muerto más veces de las que cualquier ser humano debería poder soportar. Y eso sin contar las veces que Adramelej la había despedazado, magullado y mutilado, algunas por rabia, otras simplemente porque había fracasado.Pero ella podía soportarlo.Ella lo soportaba.Ella era fuerte.—Es mío... es mío... —repitió finalmente, serenándose mientras contemplaba el exterior desde la oscuridad de la cueva.Entonces lo vio.Una figura caminaba a lo lejos.Él.Adramelej avanzaba lentamente, sumido en sus pensamientos.Falker sonrió.Era suyo.Estaba allí.Era suyo, solo suyo.Siempre suyo.—Mi amo... —susurró con una sonrisa mientras terminaba de coserse el rostro—. Mi príncipe.Pronto buscaría unos ojos nuevos. Azules, a poder ser, como le gustaban a su señor. Se los injertaría para ser más bonita. Porque las princesas debían ser bonitas para sus príncipes.Nadie separaría a Falker de Adramelej.Nadie.Ni nada.Esa era la voluntad de Vael'Anor.Y también la suya.Falker sonrió, completamente serena, y continuó «reparando» su cuerpo.Mientras...Adramelej caminaba lentamente por el exterior de la cueva.El estallido de luz de Dominica lo había desintegrado.Por completo.Durante un instante, incluso él había dejado de existir.Pero, unas horas después, su cuerpo había comenzado a recomponerse a partir de la nada. Carne, huesos y sangre habían regresado poco a poco a su lugar, reconstruyéndose mediante una fuerza que habría acabado incluso con un semidiós.El poder puro de Kelemvor había estado allí.Él lo había sentido.Por un instante había pensado que, al fin, iba a morir.Y había pensado en ella.En Isthara.Quizá, después de quinientos años, finalmente volvería a verla.Pero no murió.Como siempre.Adramelej dejó escapar una risa taciturna, cargada de dolor y sarcasmo, mientras contemplaba el horizonte. Durante unos segundos permaneció inmóvil, observando el mundo que se extendía ante él.Una pequeña grieta apareció en el aire a su lado.No llegó a abrirse.Simplemente estuvo allí durante un instante, como si la realidad hubiese olvidado cómo debía comportarse.Después desapareció.—Uno menos.Su mirada permaneció fija en la distancia.—Queda Elyndra.En algún lugar de la Necrópolis.Y después de su venganza, reuniría nuevamente a la Congregación del Último Umbral. Entonces comenzaría el verdadero propósito. Los nueve sellos. Las nueve barreras que aún mantenían encerrado al Señor del Vacío, al ser que aguardaba más allá de la Exterioridad.Vael'Anor.Nada podría evitarlo.Eso debería haberle hecho sentir algo.Esperanza.Odio.Incluso satisfacción.Pero no sentía nada.Solo vacío.Desde el interior de la cueva llegó el grito de Falker.Adramelej giró ligeramente la cabeza.La nigromante tendría algún problema, como siempre.Había sido una aliada formidable. Le había liberado. Había soportado cosas que ningún mortal debería haber soportado por él. Y sabía perfectamente que estaba locamente enamorada.Sería una lástima tener que matarla llegado el momento.Aunque todavía podía aprovecharse algo más de ella.Una sonrisa casi imperceptible apareció en su rostro.Pronto todo terminaría.Muy pronto.Mientras...Un grupo de Kelemvoritas permanecía en silencio frente al Alto Sacerdote.Uno de ellos dio un paso al frente y depositó sobre sus manos una maza y un escudo.Las armas de Dominica.El sacerdote las contempló durante unos segundos.No necesitó preguntar.Comprendió.Dominica había caído.Cerró los ojos mientras apretaba la maza contra su pecho. Una lágrima recorrió su rostro.Entonces uno de los guerreros le entregó algo más.Un pequeño documento.Algo que nadie más sabía que se encontraba en aquel campamento de mercenarios. Una información que Dominica había ordenado investigar de manera completamente secreta, utilizando a los mercenarios para seguir una pista que llevaba demasiado tiempo persiguiendo.El Alto Sacerdote abrió el documento.Leyó.Y se quedó completamente inmóvil.Otra lágrima cayó sobre el papel.Durante siglos habían buscado una respuesta.Durante siglos habían creído que aquella historia había terminado.Pero Dominica había encontrado el camino.El sacerdote alzó lentamente la mirada hacia sus guerreros.—La han encontrado.Nadie respondió.—Debemos reunirnos con ella.Apretó la maza de Dominica entre sus manos.—Solo ella sabe cómo acabar con el Heraldo.Mientras...No había oscuridad.Tampoco luz.No existía arriba ni abajo, ni distancia, ni tiempo. Solo una inmensidad silenciosa, suspendida más allá de todo cuanto podía comprender una mente mortal.Entonces, unos ojos se abrieron.Frente a ellos aguardaba una figura.No era posible distinguir su rostro. Ni siquiera parecía tener uno. Sin embargo, aquella presencia resultaba extrañamente familiar. Una voz habló en medio del silencio.—Al fin has llegado. Te he estado esperando.Los ojos se humedecieron.—Siento mucho haberte fallado.Durante unos instantes no hubo respuesta.Después, la presencia se acercó.—Un padre siempre perdona a sus hijos.Aquellas palabras hicieron temblar algo en lo más profundo de aquella alma.—Simplemente esperé a que comprendieses la verdad.Una lágrima se perdió en aquel lugar donde no existía el suelo.—Es hora de que decidas mi lugar. Espero que sea a tu lado.La figura guardó silencio.Y entonces negó lentamente con la cabeza.—Aún no, hija mía.La mirada se alzó.—Aún te queda algo más que hacer.Una mano se extendió.La nada comenzó a llenarse de luz.Primero fue apenas un resplandor.Después, una llamarada blanca que envolvió aquella alma y atravesó todo cuanto la rodeaba. Algo comenzó a crecer a su espalda. Dos enormes alas se desplegaron lentamente, inmensas y radiantes, como si hubieran estado esperando aquel instante desde antes de que existiera el tiempo.La presencia la contempló.—Y cuando llegue el momento...La luz se hizo todavía más intensa.—Ya no serás mi voz.Las alas se abrieron por completo.Y una última frase atravesó el silencio.—Serás mi espada.Mientras...Una figura llegó hasta el campamento de los mercenarios.Había acudido allí para reunirse con ellos. Durante años había seguido pistas, rumores y nombres que apenas se atrevían a pronunciarse en voz alta. Aquellos hombres debían haber sido el último eslabón. Ellos conocían la forma de ponerse en contacto con alguien que llevaba demasiado tiempo buscando.Pero cuando llegó, ya no quedaba nada.La figura se detuvo.Ante ella se extendía la destrucción.Las tiendas habían sido reducidas a cenizas. Las armas yacían esparcidas por el suelo. Los cuerpos cubrían el campamento y algunos todavía ardían entre los restos de las estructuras. Allí donde había habido vida, solo quedaba muerte.Lentamente, se arrodilló.Una de sus manos descendió hasta tocar la tierra.Los dedos estaban cubiertos de cicatrices. Marcas antiguas que recorrían sus manos y ascendían por sus brazos, recuerdos de un poder arcano demasiado grande para un cuerpo mortal. Durante años había intentado dominarlo. Durante años había aprendido que las emociones eran capaces de convertir aquel poder en algo impredecible.Y ahora, al contemplar aquel lugar, la tierra comenzó a vibrar bajo sus dedos.—¿Qué has hecho, Adramelej...?Su voz apenas fue un susurro.Levantó la mirada hacia el horizonte.Había visto demasiadas veces aquellas ruinas.Demasiadas veces había contemplado las consecuencias de su ira.Pero aquello era diferente.Aquello no era el hombre que recordaba.Una lágrima recorrió lentamente su rostro.—¿Qué has hecho...? —murmuró—. ¿En qué te has convertido?Cerró los ojos.Durante un instante, el viento agitó sus cabellos y pareció llevar consigo un recuerdo lejano. Una voz. Una mirada. Un tiempo en el que aquel nombre no significaba muerte, sangre ni destrucción, al menos no para ella. Para ella siempre significó otras cosas.Paz.Seguridad.Familia.Después abrió los ojos.Había llegado el momento.La batalla que había intentado olvidar durante siglos acababa de comenzar.Sabía dónde estaba.Había dedicado años a buscarlo en secreto, siguiendo antiguos textos, ruinas olvidadas y conocimientos que jamás debieron llegar hasta manos mortales. Un artefacto antiguo. El único capaz de hacer aquello que nadie había conseguido hacer antes: separar el poder de Vael'Anor de aquel al que había convertido nuevamente en su Heraldo.Lo había buscado por una razón. Por una frase. Una sola maldita frase que lo había cambiado todo."Todo lo que hice, fue por amarte.""Entonces renuncia a el""Lo haré... Por ti"Había pasado años creyendo que quizá todavía existía una forma de salvarlo.Ahora comprendía que quizá había estado persiguiendo un fantasma.Su mano se cerró lentamente sobre la tierra, mientras la urdimbre proyectaba chispas de energía alrededor de sus dedos.Pronto tendría que utilizar aquel artefacto.Adramelej había sido engullido por algo mucho más antiguo que los dioses. Algo que había convertido su dolor en odio y su amor en venganza.Y si no quedaba nada de él... Al menos habría justicia.
Hace 8 horas
Capítulo VII — La Última LuzLa batalla contra Falker fue breve.Demasiado breve para todo lo que estaba en juego.La nigromante apenas tuvo tiempo de intercambiar unas palabras con los aventureros antes de que Aestraqira se lanzara contra ella. La espada de la paladina, aquella hoja formada por pura energía positiva, describió un arco de luz y golpeó de lleno el rostro de Falker. El impacto fue brutal. La carne se abrió bajo la fuerza del golpe y durante un instante pareció que la espada iba a arrancarle la cara por completo.Falker retrocedió tambaleándose.Se llevó una mano al rostro y contempló la sangre que cubría sus dedos.Y entonces sonrió.No fue una sonrisa de dolor.Fue una sonrisa de reconocimiento.Como si acabara de descubrir algo que llevaba mucho tiempo buscando.Pero no dijo nada.El brazalete secuenciador de su muñeca se iluminó.Y el tiempo se detuvo.Las llamas quedaron suspendidas en mitad del aire. Una flecha permaneció inmóvil a pocos centímetros de su objetivo. El humo dejó de ascender. Incluso una gota de sangre que acababa de desprenderse del rostro de Falker quedó flotando ante los ojos de los aventureros.Falker caminó tranquilamente entre ellos.Después desapareció.Cuando el tiempo volvió a correr, la nigromante ya se había marchado.Pero no lo había hecho sola.Un rugido estremeció el campamento.Las paredes de las casas temblaron.Los caballos relincharon.Y desde algún lugar entre las sombras apareció una criatura monstruosa.Enorme.Bestial.Un Slaad negro.La criatura avanzó sin detenerse.Una carreta salió despedida por los aires.Después otra.Un árbol fue arrancado de raíz y lanzado contra una de las casas del campamento.Los aventureros trataron de detenerlo.Flechas.Hechizos.Fintas.Criaturas convocadas.Nada funcionaba.El Slaad continuaba avanzando como si los ataques no fueran más que molestos insectos golpeando su piel. Cada embestida obligaba al grupo a retroceder. Cada golpe destruía una parte más del campamento.No estaban luchando contra él.Estaban intentando sobrevivir.Relkestpraal apenas consiguió apartarse cuando una de las garras del monstruo atravesó el lugar donde había estado un instante antes. Yekaterina lanzó otro hechizo mientras retrocedía. Aestraqira desplegó sus enormes alas para elevarse y evitar una embestida que habría partido a cualquier criatura mortal.Fue entonces cuando llegaron a la zona de las máquinas de asedio.Goin Manoferrea miró a su alrededor.Y lo vio.Un cañón.El enano no necesitó decir nada.Se lanzó hacia él.Sus manos comenzaron a trabajar con la precisión de alguien que había hecho aquello cientos de veces. Pólvora. Munición. Mecanismo. Todo quedó preparado mientras el Slaad destruía otra estructura.—¡Apartaos!Aestraqira desplegó completamente sus alas y se elevó en el momento en que la criatura cargaba contra ellos.Goin encendió la mecha.El cañón rugió.El disparo falló.El proyectil pasó junto al Slaad y se perdió entre las ruinas.—¡Por todos los ancestros!La criatura giró la cabeza.Relkestpraal comprendió inmediatamente lo que debía hacer.—¡EH, TÚ!El Slaad rugió, y comenzó a hablar con una extraña voz gutural. Era obvio que Falker lo estaba poseyendo, desde algún lugar.--Voy a matarte. Te voy a arrancar el alma, a ti y a tus amigos.-- Rugía con una suerte de gutural espasmo en la garganta.-- ¡TE MATARE COMO MATÉ A ELDARIETH!¡TE ARRANCARE EL ALMA Y LA DESTRUIRÉ!-¡Da igual lo que hacer! .-Espetó Relkestpraal con su habitual dificultad de hablar el idioma común.- ¡Tu jamás serás Isthara!El Slaad giró instantaneamente. Toda su atención se centró en la silvana.--ISTHARA ESTÁ MUERTA! .--Rugió Falker a través del Slaad, a punto de perder el contro.-- ¡ADRAMELEJ ES MIO!¡ES MIO!¡SOY SU REINA!!!¡SU REEEINAAAAA!!! .--Y se abalanzó contra la Silvana.La elfa echó a correr.La criatura fue tras ella.Relkestpraal corría con todas sus fuerzas mientras escuchaba detrás de ella las pisadas del monstruo acercándose. No podía vencerlo. Solo podía confiar en que Goin tuviera una segunda oportunidad.Y la tuvo.Cuando el Slaad estuvo a punto de alcanzarla, Relkestpraal se apartó.Goin ya estaba preparado. Había vuelto a cargar el cañón.Apuntó.Respiró.Disparó.El proyectil impactó directamente contra el Slaad. La criatura salió despedazada en el acto.Carne negra, sangre y fragmentos de hueso salieron despedidos en todas direcciones antes de que el cuerpo del monstruo se desplomara sobre el suelo.Durante un instante hubo silencio. Lo habían conseguido.Pero entonces escucharon una voz.—¡HUID!Los aventureros levantaron la mirada. Dominica corría hacia ellos. Estaba herida.Magullada. Cubierta de sangre.Su respiración era entrecortada y apenas podía mantener el equilibrio, pero continuaba avanzando.—¡Tenéis que iros! —gritó—. ¡Ahora!Nadie se movió.Dominica miró hacia atrás.Y el miedo que apareció en su rostro fue suficiente para que todos comprendieran que aquello era mucho peor que cualquier cosa que hubieran enfrentado hasta entonces.—Antes de que llegue...Su voz se quebró.—Antes de que llegue él.Y entonces lo vieron.Detrás de Dominica.Caminando.Despacio.Adramelej.No corría.No tenía ninguna necesidad de hacerlo.Cada uno de sus pasos parecía decirles que la distancia entre ellos carecía de importancia.Y alrededor de él...La realidad comenzaba a fallar. Pequeñas cosas. Errores diminutos, casi imperceptibles.Una hoja cayó de un árbol y durante un instante subió hacia el cielo antes de volver a caer. La sombra de una carreta se movió antes que la propia carreta. Una llama ardió hacia abajo. El sonido de sus pasos llegó después de que sus pies hubieran tocado el suelo. Y uno de los aventureros habría jurado que, durante una fracción de segundo, Adramelej caminaba hacia ellos mientras su reflejo lo hacía en dirección contraria.Nadie dijo nada.Nadie sabía qué decir, porque el cerebro intentaba encontrar una explicación para aquello.Y no la encontraba.Adramelej llegó finalmente hasta Dominica.Se detuvo y la miró.—Se ha acabado la persecución.Dominica cerró los ojos.Sí.Se había acabado.No había dónde huir.No existía ejército capaz de protegerla.No existía fortaleza donde esconderse.No existía distancia suficiente.Adramelej había esperado quinientos años.Y ahora estaba allí.Dominica soltó sus armas.Una por una.La maza.El resto de su equipo.Todo cayó al suelo.Después caminó hacia él.—Acaba con esto, Adramelej.El Heraldo permaneció inmóvil.—Es a mí a quien quieres. No queda nadie más.Dominica señaló a los aventureros.—Todos los otros que te hicieron daño están muertos.Su voz comenzó a quebrarse.—Acaba conmigo.Se acercó un paso más.—Pero déjales marchar.Adramelej comenzó a caminar hacia ella.Dominica sabía perfectamente cómo iba a terminar aquello.Había aceptado su muerte.Pero no quería morir sin salvarlos.Y, sobre todo...No quería que muriera Aestraqira.Había algo en aquella joven.Algo que Dominica había sentido desde el primer instante.Algo que no comprendía.Algo que le resultaba demasiado familiar.Aestraqira dio un paso adelante.—No.Dominica giró la cabeza.—Vete.—No voy a dejarte.La paladina avanzó con su espada de luz en la mano.Dominica negó lentamente con la cabeza.—No puedes vencerle.—Entonces moriré contigo.Dominica sintió que algo dentro de ella se rompía.Se acercó y la empujó.—¡No!Aestraqira retrocedió.—¡Dominica!La sacerdotisa la miró.Durante un instante sus ojos se encontraron.Y aquel extraño vínculo volvió a aparecer.Una sensación imposible de explicar.Como reconocer en otra persona algo que uno lleva toda la vida buscando sin saber qué era.Dominica supo entonces que debía protegerla.Aunque para hacerlo tuviera que morir.Adramelej llegó hasta ellas.—Quinientos años, Dominica.La voz del Heraldo era tranquila.—Quinientos años en la oscuridad, esperando este momento.Desenfundó sus espadas.El sonido del acero pareció llegar desde algún lugar lejano.—Tu muerte no me devolverá lo que he perdido.Sus ojos rojos se clavaron en ella.—Pero me conformaré con ella.Dominica alzó ambas manos.Y cerró los ojos.Por un instante, volvió a verlo.Kelemvor.No estaba frente a ella.Estaba dentro.En lo más profundo de su alma.El dios de los muertos.Su señor.Su juez.Dominica recordó a su hija.Recordó el día de su muerte.Recordó cómo había suplicado.Recordó cómo había culpado a Kelemvor.Recordó la rabia.La Siega Roja.La traición.Los siglos de odio.Los siglos esperando una respuesta que nunca llegó.Y comprendió finalmente por qué.No había sido castigada con el silencio.Había sido obligada a enfrentarse a sí misma."Perdóname"En su mente. Dominica al fin dijo lo que siempre había temido decir."Te traicioné.""Te culpé por su muerte.""Te odié porque no quisiste devolverme a mi hija.""Pero ahora lo entiendo."Levantó el rostro."La muerte no era algo que debiera vencer."Miró a Adramelej."Era algo que debía aceptar"Cerró los ojos.—No volveré a huiorDurante un instante...Nada ocurrió.Dominica simplemente permaneció allí.Aceptando.Y en algún lugar que ninguna criatura mortal podría alcanzar...Kelemvor escuchó.El dios contempló el alma de aquella mujer.Había pecado.Había fallado.Había permitido que el dolor la convirtiera en aquello que juró combatir.Pero ahora no pedía otra oportunidad.No pedía recuperar a su hija.No pedía escapar del castigo.Pedía únicamente perdón.Y Kelemvor se lo concedió.No porque sus pecados hubieran desaparecido.Sino porque finalmente había comprendido la verdad que había estado intentando enseñarle durante quinientos años.La muerte no era una injusticia.Era parte del orden.Y Dominica, por fin, había aceptado formar parte de él.Entonces...La Urdimbre respondió.Una luz descendió del cielo.No cayó.Descendió.Como si algo situado más allá de los planos hubiera abierto los ojos.La energía atravesó el cuerpo de Dominica.La sacerdotisa gritó.Y entonces las luces comenzaron a encenderse una tras otra.Sus manos.Su pecho.Su rostro.Su espalda.Las heridas comenzaron a desaparecer.La oscuridad que había acompañado su alma durante siglos comenzó a ser expulsada.Y de su espalda surgieron dos enormes alas.Alas de luz.No eran las alas de una guerrera.Eran las alas de un ser celestial.Majestuosas.Inmensas.Resplandecientes.Como si el amanecer hubiera decidido nacer dentro de ella.Dominica abrió los ojos.Ya no había miedo.Solo paz.La Urdimbre había activado todas sus esferas de poder.Todo aquello que Kelemvor había depositado en ella siglos atrás regresó de golpe.Y Dominica comprendió que no estaba recibiendo un regalo.Estaba recibiendo una última oportunidad.No para vivir.Para morir haciendo aquello que siempre debió hacer.La luz salió de su cuerpo.Adramelej quedó envuelto en ella.El Heraldo permaneció inmóvil.La energía comenzó a desintegrarlo.Su carne empezó a desaparecer.Sus brazos.Su pecho.Su rostro.La luz atravesó cada parte de su cuerpo.Dominica avanzó hacia él.Y lo abrazó.Adramelej podría haber luchado.Podría haber intentado apartarla.Podría haber utilizado todo el poder que había acumulado durante quinientos años.No hizo nada.Simplemente la observó.Sus ojos rojos se encontraron con los de Dominica.Y por primera vez desde que había vuelto a caminar por el mundo...No había odio en ellos.Solo cansancio.La luz siguió consumiéndolos.Los cuerpos de ambos comenzaron a convertirse en partículas luminosas.Dominica estaba desapareciendo.Adramelej también.Y aun así ella no lo soltó.Porque aquella era su última misión.No matarlo.No vengarse.Sino poner fin a aquello que ella misma había ayudado a comenzar.Cuando apenas le quedaba energía, Dominica giró lentamente la cabeza.Buscó a los aventureros.Y encontró a Aestraqira.Sus miradas volvieron a encontrarse.Durante un instante, Aestraqira sintió algo.Una calidez.Una familiaridad.Como si estuviera contemplando a alguien que había conocido mucho antes de recordar haberlo hecho.Dominica comprendió entonces que no había sido casualidad.Y sonrió.Con las últimas fuerzas que le quedaban, extendió una mano.La luz envolvió a los aventureros.Un teletransporte.Aestraqira comprendió lo que estaba haciendo.—¡Dominica!La sacerdotisa no apartó la mirada de ella.Y, en perfecto idioma celestial, pronunció una única palabra:—Gracias.El teletransporte se activó.Los aventureros desaparecieron.Dominica volvió a mirar a Adramelej.La luz los envolvió por completo.Y ambos se desintegraron.No hubo explosión.No hubo gritos.No hubo sangre.Solo luz.Una luz tan intensa que durante un instante convirtió la noche en día.Y después...Nada.Los aventureros cayeron en medio de la entrada de la ciudad de Astorga.Durante unos segundos nadie se movió.Nadie sabía qué decir.Nadie sabía qué hacer.Habían visto morir a Dominica.Habían visto desaparecer a Adramelej.Habían contemplado el poder de una guerra que llevaba existiendo desde mucho antes de que ellos nacieran.Finalmente, uno de ellos levantó la mirada hacia la ciudad.Astorga seguía allí.La gente continuaba viviendo.Las luces permanecían encendidas.El mundo seguía girando.Pero para ellos nada volvería a ser igual.Porque ya no eran simples aventureros.Habían visto demasiado.Habían sobrevivido a algo que no estaba destinado a que ellos sobrevivieran.Ahora eran guerreros.Soldados de una guerra que había comenzado hacía miles de millones de años, antes de que los dioses existieran.Aquello no había terminado. Solo acababa de comenzar.Y el destino de Faerûn... El destino de millones de vidas...Quizá incluso el destino de la propia existencia...Pronto se decidiría.El fin de todas las cosas había comenzado.
Hace 8 horas
Capítulo VI — El Heraldo DespiertaLos aventureros llegaron finalmente a uno de los campamentos acompañados por un siervo de Kelemvor, mientras Dominica y varios miembros de su orden tomaban un camino diferente hacia el segundo asentamiento mercenario. Desde el momento en que cruzaron los límites del bosque, algo resultó evidente: allí la vida había dejado de existir. No era simplemente un lugar arrasado por la muerte; parecía como si algo hubiese drenado toda la energía vital de cuanto lo rodeaba. Los animales habían regresado como criaturas no muertas, pero permanecían inmóviles, repitiendo una y otra vez los últimos movimientos que habían realizado antes de morir. Un ciervo permanecía con la cabeza inclinada sobre el mismo arbusto que había estado mordisqueando; un grupo de aves yacía sobre las ramas, moviendo las alas en pequeños espasmos mecánicos. Los árboles se habían marchitado desde las raíces y hasta sus últimas hojas, y allí donde antes había existido un bosque lleno de vida solo quedaba una extensión gris, silenciosa y enferma.Para Relkestpraal aquello fue demasiado. Como elfa silvana, podía sentir la ausencia de vida casi como una herida física. Una rabia antigua, difícil de contener, comenzó a crecer en su interior mientras contemplaba aquel bosque convertido en una tumba. Apretó los puños y juró que algún día devolvería la vida a aquel lugar. Pero antes de eso, alguien tendría que pagar por lo que había hecho.Aestraqira también percibía algo que no había experimentado jamás. La maldad impregnaba el lugar con una intensidad casi palpable. Su mente estaba entrenada para enfrentarse al miedo, sus votos le habían enseñado a no retroceder ante la oscuridad y, sin embargo, durante un instante sintió cómo se le erizaba la piel. No era el miedo habitual que precedía a una batalla. Era la sensación de encontrarse en un lugar donde algo había ocurrido que no debería haber ocurrido jamás.Fue Yekaterina quien puso palabras a aquello que todos estaban comenzando a comprender. La explosión de energía negativa producida al finalizar el ritual había sido de una magnitud extraordinaria. No se había limitado a matar a todo cuanto se encontraba alrededor: había dejado tras de sí una concentración de energía negativa tan elevada que el propio campamento se había convertido en una especie de herida abierta. Allí, la frontera entre la vida y la muerte apenas existía. Si alguno de ellos moría en aquel lugar, las probabilidades de que volviera a levantarse como un muerto viviente eran aterradoramente altas.No tardaron en comprobar que no estaban solos.Un rugido sacudió el bosque y, entre los árboles, apareció un enorme oso alzado. La criatura avanzó hacia ellos con movimientos torpes, pero una fuerza sobrenatural la mantenía en pie. No había sido un animal que hubiese regresado espontáneamente de la muerte. Alguien lo estaba controlando.Falker.La nigromante apareció apenas unos instantes después, ocultándose entre las sombras mientras manipulaba a la criatura. El siervo de Kelemvor apenas tuvo tiempo de levantar su arma. El oso se abalanzó sobre él y Falker aprovechó aquel instante para rematarlo con una violencia precisa y despiadada. El último cazador de muertos que acompañaba a los aventureros cayó ante sus ojos.Ya no tenían protección divina.Aun así, continuaron avanzando.Cuando finalmente alcanzaron el campamento mercenario, encontraron un escenario que parecía haber sido golpeado por una fuerza imposible de detener. Los cadáveres estaban esparcidos por todas partes. Había sangre sobre las tiendas, armas abandonadas, madera ardiendo y cuerpos que habían quedado reducidos a poco más que restos irreconocibles. No parecía una batalla. Parecía como si algo hubiera atravesado el campamento sin encontrar resistencia, dejando únicamente muerte a su paso.Y, entre aquel infierno, encontraron a un superviviente.Apenas podía mantenerse en pie.Entonces las llamas se apartaron.Una figura surgió de entre ellas.Vestía ropajes oscuros, elegantes, completamente impropios de aquel lugar. Caminaba con una tranquilidad desconcertante, como si estuviese atravesando un salón en lugar de un campo de cadáveres. Se aproximó al mercenario y, sin detenerse siquiera, lo agarró por el cuerpo. Con un movimiento casi casual, arrancó la parte superior de su torso y dejó caer los restos al suelo.Los aventureros quedaron paralizados.Aquella fuerza no pertenecía al mismo mundo que la suya.La figura alzó lentamente el rostro.Sus ojos eran rojos.Adramelej.Durante un instante, la realidad pareció comportarse de una forma extraña a su alrededor. El fuego de las hogueras se deformó ligeramente cuando pasó junto a ellas. Una sombra pareció adelantarse a sus propios movimientos. Incluso el sonido del bosque parecía apagarse a su alrededor, como si el mundo tuviera dificultades para mantenerse estable en su presencia. No era algo evidente ni constante, sino pequeños errores que el cerebro apenas alcanzaba a registrar: una silueta que parecía encontrarse un paso más lejos de donde debía, una llama que ardía hacia abajo durante un instante, una sensación inexplicable de que algo no encajaba.Adramelej ni siquiera los consideró una amenaza.Su mirada pasó sobre ellos sin detenerse.—¿Dónde está Dominica?La pregunta fue tranquila. Casi indiferente.Los aventureros intentaron hablar con él. Le hablaron de Isthara, de lo que habían descubierto, de la verdad sobre la traición y de aquello que había ocurrido siglos atrás. Intentaron hacerle comprender que había sido manipulado, que la historia no era como él creía y que todavía existían otras opciones.Nada funcionó.No había rabia en su rostro.Eso era, quizá, lo más aterrador.Adramelej simplemente escuchó durante unos segundos y después volvió a preguntar:—¿Dónde está Dominica?Al comprender que no obtendría una respuesta diferente, se dio media vuelta. No los atacó. No los amenazó. Ni siquiera pareció considerar necesario hacerlo.Simplemente comenzó a caminar.Había otro campamento.Y Dominica estaba allí.Los aventureros comprendieron demasiado tarde lo que acababa de suceder. Adramelej no los había perdonado. Ni siquiera los había perdonado lo suficiente como para considerarles dignos de su atención.Simplemente no eran importantes todavía.La figura desapareció entre los árboles, dejando tras de sí aquella extraña sensación de vacío que había acompañado cada uno de sus pasos.Entonces escucharon una risa.Falker salió lentamente de entre las llamas.Su rostro mostraba una sonrisa amplia, casi infantil, mientras observaba a los aventureros como quien contempla un nuevo conjunto de juguetes.—Bueno... —murmuró, mientras avanzaba hacia ellos—. Ahora que mi amo se ha marchado, supongo que podremos divertirnos un poco.La nigromante extendió una mano.Las sombras comenzaron a moverse entre los cadáveres.Los muertos empezaron a levantarse.Los aventureros se prepararon para luchar.La batalla era inevitable.
Hace 8 horas
Capítulo V — El angel sin alasLos días pasaron, y con ellos los rumores fueron desapareciendo. Las historias sobre la tumba, la desaparición de Eldarieth y las extrañas actividades de Falker comenzaron a diluirse entre las conversaciones de las gentes de Eska, hasta que Dominica de Kelemvor decidió actuar. Colocó carteles por la zona solicitando aventureros dispuestos a aceptar un trabajo del que apenas se ofrecían detalles. A aquella llamada respondieron cuatro personas: la elfa silvana Relkestpraal, el robusto enano Goin Manoferrea, la siempre elegante e inteligente arcana Yekaterina Ebonfrost y una paladina llamada Aestraqira Thrune.Esta última llamó especialmente la atención de Dominica. Había algo en ella que la anciana sacerdotisa no podía explicar, una familiaridad difícil de ignorar. Dominica la observó durante unos instantes, antes de llevarse una mano a la espalda con una mueca de dolor. Aquella zona llevaba tiempo atormentándola; un dolor profundo y persistente que aparecía cada vez con más frecuencia. Apretó los dientes y trató de disimularlo antes de volver a centrar su atención en los aventureros. No sabía qué era exactamente lo que había visto en Aestraqira, pero sí sabía que aquella sensación de familiaridad no podía ser casualidad.No perdió el tiempo. En cuanto estuvieron reunidos, fue directamente al asunto que la había llevado a solicitar ayuda.—Necesito saber una cosa. ¿La tumba ha sido abierta?Dominica ya había recibido las misivas enviadas por el intendente de la biblioteca de Eska. Sabía que los aventureros habían encontrado el templo-prisión y que algo había ocurrido allí, pero necesitaba escuchar la confirmación de quienes habían estado presentes. Cuando Relkestpraal le relató lo sucedido, Dominica permaneció completamente inmóvil. La noticia que había temido durante siglos acababa de convertirse en realidad.La tumba había sido abierta.Adramelej era libre.Entonces Dominica les contó toda la historia.Les habló de Adramelej, el antiguo ejecutor de los clanes vampíricos, convertido siglos atrás por Elyndra Vaelthas, la Reina de los vampiros. Les habló de Isthara, la mujer a la que había amado y por la que había renunciado a convertirse en el Paladín del Último Umbral. Les habló también de su propia hija, Diana de Kelemvor, cuya muerte había marcado para siempre su existencia, y de cómo aquel dolor terminó conduciéndola hasta la Siega Roja, la traición en la que Adramelej fue derrotado y entregado a una prisión que debía contenerlo eternamente.Y, finalmente, pronunció el nombre que había permanecido oculto durante generaciones: Vael'Anor, el Señor del Último Umbral, la entidad que mora más allá de la Exterioridad, una presencia anterior a la creación cuya voluntad busca llevar toda existencia hacia la nada. Adramelej había escuchado su voz, había aceptado convertirse en su heraldo y, aunque llegó a renunciar a él por amor, terminó siendo encerrado en aquella tumba cuando Dominica lo traicionó.El sarcófago debía haber sido eterno.No lo era.Dominica les explicó entonces por qué los había convocado. Hacía algún tiempo había solicitado a una compañía mercenaria recursos, armas y equipamiento para prepararse ante aquello que sabía que estaba por venir. Sin embargo, llevaba varios días sin recibir noticias de ellos. La ausencia ya no parecía una simple demora. Dominica sospechaba que la compañía había sido aniquilada y que su posición había sido utilizada como una trampa para atraer a cualquiera que acudiera en su búsqueda.Si sus sospechas eran ciertas, Adramelej estaba allí.Y ahora que sabían que la prisión había sido abierta, la situación había cambiado por completo. Ya no se trataba de enfrentarse a Falker ni de acabar con los miembros de la Congregación del Último Umbral. Aquello podía seguir siendo posible. Pero enfrentarse directamente al antiguo Paladín era otra cosa.Ir allí podía significar un suicidio.—No vengáis —les dijo Dominica con absoluta seriedad—. No puedo pediros que hagáis esto.Pero ninguno quiso escucharla.Aestraqira fue una de las primeras en insistir. Los demás tampoco estaban dispuestos a abandonar el camino después de haber llegado hasta allí. Dominica intentó advertirles una vez más, hasta que finalmente tuvo que revelarles algo que había mantenido oculto.Ya no tenía poder.Lo había perdido.Tras la muerte de su hija, Dominica había quebrado sus votos al actuar movida por la venganza y no por la voluntad de Kelemvor. La traición, el engaño y el sufrimiento que había provocado durante la Siega Roja habían terminado por separarla de su dios. Durante siglos había esperado recuperar aquello que una vez le había sido concedido, pero Kelemvor nunca volvió a responder a sus plegarias.La antigua Suma Sacerdotisa ya no era la mujer que había participado en aquella guerra.Era simplemente una anciana que había cometido un pecado y llevaba siglos esperando el momento en que tuviera que pagarlo.Aun así, los aventureros decidieron marchar.Quizá por la promesa de una aventura, quizá por las riquezas que pudieran encontrar, quizá por pura locura. Cada uno tendría sus propios motivos para adentrarse en aquella historia.Pero tal vez, en el corazón de alguno de ellos, había algo más.Algo que Dominica reconocía.Porque, pese a todo lo ocurrido, todavía quedaba una pequeña luz.Y quizá aquella luz fuera suficiente para enfrentarse a la oscuridad que estaba a punto de despertar.El destino del mundo comenzaba a depender de ellos.
Hace 8 horas
Os leo. Cuando tengais un día mirad mi agenda y ya sabeis. Al lio
Hace 8 horas
Actualizada agenda
Hace 8 horas
Versión del módulo: 08_26_26_v2Mejorada la NUI de apariencias:Panel lateral de acceso a toda modificación física del jugador y de sus ayudantes editables.Los DMs ahora pueden usar la NUI para cambiar todo lo físico a su objetivo, además tienen opciones extras que no tienen los jugadores. Pueden iniciarla con la nueva varita (tiene forma de rosa).POR TESTEAR.Brujo arcano:Creada una NUI para hacer más cómoda la selección de invocaciones. Esta aparece automaticamente al subir o bajar de nivel y cuando se detecta que sobra o faltan invocaciones.POR TESTEAR.Creada nueva NUI de texto.Los PJs mediante la pluma podrán modificar.Mochilas.PNJs ayudantes.Puestos de venta.Los DMs mediante la pluma podrán modificar cualquier objetivo.POR TESTEAR.Los PNJs no muertos ya no se suicidan con magias curativas.La peletería debería volver a hacer las tiradas al intentar sacar pieles de una criatura.
Hace 8 horas
Nerzval se encuentra con el dragón feérico, y según se dice intento conseguir un poco de ese polvo que suelta para esnifárselo por fines "científicos" quería comprobar que pasaría. Tras un instante de locura, confirmo a Lasheren que acudiría a la reunión.[OFFTOPIC]Cualquier día preferiblemente por la tarde o sobre las 20:30-21:00[/OFFTOPIC]
Hace 8 horas
Imperii dijo:Ir al mensaje Nerzval despues de volver de su viaje de comercio, ha realizado una batida hacia las tierras de Pueblo Pequeño para reducir el numero de enemigos. Ha informado al Pueblo Pequeño que no se ha encontrado demasiados problemas. Los kobolds que se encontró parecían enfermos o muy mal heridos.[OFFTOPIC]Rol realizado IN-GAME[/OFFTOPIC]*Como bien te percataste la Ruta Freth ha sido despejada de la horda, la presencia militar ha aumentado al menos en las rutas directas a Pueblo Pequeño. No obstante la amenaza sigue palpable en el ambiente.*
Hace 8 horas
Unos pequeños carteles son colgados en Pueblo Pequeño, mientras se espera que Milo Sietebolsillos entregue el dinero al ayuntamiento para apoyar en la reconstrucción del pueblo.[OFFTOPIC]El dinero fue entregado ON ROL a Milo[/OFFTOPIC]
Hace 8 horas
Eterna sea la noche,El asedio a Pueblo Pequeño ha fallado, me persone personalmente para darles información a los kobolds y tuvieran exito. Al parecer Pueblo Pequeño quedo medio destruido, pero han sobrevivido. Pero cuantos menos efectivos tengan los medianos, mejor para nosotros.FDO: Lenguaoscura[OFFTOPIC] @@DM Misery y @@DM Gaknulak os informo a ambos de este informe[/OFFTOPIC]
Hace 8 horas
Nerzval despues de volver de su viaje de comercio, ha realizado una batida hacia las tierras de Pueblo Pequeño para reducir el numero de enemigos. Ha informado al Pueblo Pequeño que no se ha encontrado demasiados problemas. Los kobolds que se encontró parecían enfermos o muy mal heridos.[OFFTOPIC]Rol realizado IN-GAME[/OFFTOPIC]
Hace 8 horas
Aquel oso negro celestial había transportado el cadáver de la semielfa desde la Tumba de Adramelej hasta Eska. Aldúnemath había caminado a su lado, liquidando con el desaire de una tormenta de verano cualquier amenaza contra la sacralidad del cuerpo de la tel'quessir. Hubo un entierro. Hubo una semilla para el Futuro. Hubo votos de Venganza, de Justicia pero, sobre todo, en el centro de un círculo de menhires, a la luz de los últimos rayos del astro rey, en el momento más sagrado para el Guardián del Continuo, hubo un llamamiento para proteger el Tiempo, para proteger el Continuo. Bien les interceptara el propio Lasheren en persona o despertaran con una carta bajo su cabeza, había un llamamiento personal del elfo solar para reunirse y proseguir la destrucción de una amenaza que excedía las fronteras, las religiones y las razas. //Decidme cuando os va bien. Podría ser esta semana (creo que Pato y Craia están de vacaciones) o la primera de sept. Es para continuar la trama de Mise//
Hace 8 horas
Un dragón precedió su llegada. Ataviado con ropas níveas, el ar'tel'quessir se plantó frente a la puerta principal de la Casa Aeltharion en Eska y sin ningún remilgo, llamó a la puerta. El objetivo era claro. Necesitaban conocimiento y, como labelasita, sabía dónde encontrarlo. El Tiempo estaba en peligro y el Pueblo había sido agredido.... La solución estaba en el pasado. //Pido cita para hablar con el Aeltharion que decida recibir a mi personaje//
Hace 8 horas
Se dice que desde el reciente ataque a Pueblo Pequeño los tacones de Irina Dimitrova y las placas de Yuri Kozlov habrían dejado de sonar por las calles de Astorga.Se dice que la batalla habría sido cruenta, se dice que la traición y el gran número de pérdidas habrían manchado la victoria. Se dice que el precio a pagar no habría sido solo en oro.Se dice que la Compañía del Cisne Blanco habría decidido quedarse. Se dice que poco más les quedaría que sus manos y decidieron ponerlas al servicio de la reconstrucción mientras lamían sus heridas. Se dice que no todas ellas serían visibles.Se dice que durante los trabajos la rubia habría tenido la mala fortuna de caer en una zanja de barro. Se dice que por intentar sacarla el guerrero habría sufrido su mismo destino. Se dice que en aquel momento la risa de ambos habría resonado en Pueblo Pequeño por primera vez tras la batalla.Se dice que de las cenizas siempre brotan las mejores semillas.[OFFTOPIC] Tras esta emotiva batalla Ser Pato y yo nos vamos de vacaciones y no podremos entrar en toda la semana. Así pues dejamos a Irina y Yuri en pueblo pequeño ayudando en la reconstrucción y a la vuelta roleamos todo lo que consideréis necesario. Aún así intentaremos estar pendientes del foro y participar en lo que haga falta a través suyo.[/OFFTOPIC]
Hace 8 horas
Mi amanecer ya apagadoTras la batalla del pueblo, cuando el acero ya ha callado y solo queda despedir a los muertos, Yuri contempla a Eraion frente a la pira. Algunas derrotas llegan incluso después de haber vencido.Spoiler: Música [MEDIA=youtube]maPdqEk_AUE, list: RDmaPdqEk_AUE[/MEDIA]El sol brilla.Eso es lo primero que Yuri odia.Brilla sobre el pueblo destrozado, sobre la tierra abierta a golpes, sobre la sangre que empieza a secarse entre las piedras y sobre la pira levantada para los muertos.Brilla sobre todo.Indiferente.Hermoso.Como si nada hubiera ocurrido.Como si el mundo no debiera guardar luto.Eraion está delante de la pira.Una antorcha arde en su mano.Los cuerpos esperan.Y nadie dice nada.Yuri permanece atrás.Lo bastante cerca para estar allí.Lo bastante lejos para no profanar una despedida que no le pertenece.Mira a Eraion y siente una presión desagradable bajo las costillas.Todavía no es compasión.Es algo peor.Reconocimiento.La intuición de una clase de soledad que ningún hombre debería conocer.—Los ha perdido a todos también… —susurra.Irina lo oye.Sus dedos se cierran alrededor de la camisa de Yuri.Nada más.No lo mira.No dice nada.Solo se aferra.Yuri baja los ojos hacia aquella mano.Pequeña.Pálida.Apretada contra su manga.Está temblando.Siente cada dedo a través de la tela.Durante un instante absurdo piensa en cubrirlos con la mano.No lo hace.Porque Eraion empieza a hablar.—No sé ni qué deciros…Su voz no parece pertenecer al mismo hombre que seguía en pie unas horas antes.Está gastada.Vacía por dentro.Como si cada palabra hubiese tenido que abrirse paso a través de algo roto antes de poder salir.—Es como perder parte de tu vida…Eraion mira a los muertos.—…y aun así tener otra oportunidad.Calla.Y entonces llega la pregunta.La que ningún superviviente debería hacerse.—Pero… ¿sin vosotros?Yuri deja de respirar.—¿Sin ti, Adrià?Cierra los ojos.Solo un instante.Es suficiente.¿Y si fueran ellos?La pregunta aparece completa.Cruel.Perfecta.¿Y si fuera yo quien estuviera ahí?Y entonces el fuego todavía inexistente prende dentro de su cabeza.Ve una cabellera rubia entre las llamas.Ve una mano blanca que ya no puede agarrarle la camisa.Ve a Rurik bajo el humo.Ve una pira.Y delante de ella no está Eraion.Está él.Solo.Tan solo que por un instante no reconoce el mundo.Abre los ojos.Irina sigue allí.Sus dedos continúan aferrados a él.Viva.Yuri siente un alivio tan brutal que casi le hace daño.La mira.Solo un instante.Ella tiene los ojos clavados en Eraion.No sabe nada.No sabe que durante el tiempo de un latido Yuri acaba de verla muerta.Y esa ignorancia le parece de repente algo precioso.Algo que debe proteger aunque no sepa cómo.Eraion sigue hablando.Habla del amanecer.De promesas pronunciadas cuando uno todavía cree que tendrá tiempo de cumplirlas.Y entonces su voz se rompe.Muy poco.Lo suficiente.—Lo haré por vosotros…La antorcha desciende.—Por ti…Yuri ve temblar la mandíbula de Irina.—Mi amanecer ya apagado.Irina se quiebra.No solloza.Eso habría sido más fácil.Simplemente pierde la batalla contra sus propias lágrimas.Una le corre por la mejilla.Después otra.Aprieta los labios con rabia, como si estuviera furiosa consigo misma por no haber sabido detenerlas.Yuri la mira.Y siente algo terrible.Porque es hermosa incluso así.No hermosa como en un salón.No hermosa como cuando entra en una habitación y decide que todo el mundo debe mirarla.Hermosa de una forma que duele.Con los ojos húmedos.La boca temblando.La mano todavía clavada en su camisa como si él fuese la única cosa firme en un mundo que acaba de demostrar que nada lo es.No me hagas esto.No sabe si se lo dice a ella.A la muerte.A los dioses.No seas tú algún día.Eraion baja la antorcha.La llama toca la madera.La pira prende.Primero despacio.Después demasiado rápido.El fuego trepa.Encuentra tela.Encuentra madera.Encuentra carne.Y comienza a devorar nombres.Yuri mira.No quiere.Pero mira.Porque Eraion lo hace.Y si ese hombre puede permanecer de pie contemplando cómo arden aquellos a quienes ama, Yuri no tiene derecho a apartar los ojos.Irina aprieta todavía más su camisa.Los nudillos rozan su brazo.Y entonces Yuri comprende que tampoco ella puede mirar sola.No se mueve.No la toca.Solo permanece allí.Para que tenga algo a lo que agarrarse.A veces querer a alguien consiste únicamente en no marcharse.Las llamas rugen.Durante un tiempo nadie habla.Solo existe el fuego.Después Eraion parece recordar que ellos siguen allí.—Ah… sois vosotros.Yuri asiente.Irina no consigue mirarlo.Eraion la observa.Una lágrima desaparece bajo el borde de su yelmo.Luego alza la cabeza.El cielo está limpio.El sol, radiante.—Parece que hoy llueve, ¿eh?Irina cierra los ojos.Eraion mira hacia aquella luz insultante.—Pese al radiante sol que tenemos.Y entonces Yuri tiene que mirar hacia otro lado.Porque eso sí le hace daño.No el fuego.No los cuerpos.Eso.Un hombre fingiendo que es la lluvia.Como si incluso entonces quisiera conservar la dignidad de no llamar llanto a su llanto.Yuri traga.La garganta no obedece.Eraion pregunta qué debería sentir.Dice que el bien ha prevalecido.Como debe ser.Yuri mira los cuerpos ardiendo.Piensa que hay victorias que deberían tener prohibido llamarse así. Que a veces la palabra victoria suena terriblemente obscena,No responde.Solo consigue decir:—Puedo… podemos ayudarte en algo.La voz le sale más baja de lo que quiere.Eraion agradece el gesto.Pero hay cosas, dice, que uno debe afrontar solo.Yuri asiente.No insiste.Porque empieza a comprender algo que nunca había querido saber:Hay lugares del dolor hasta los que nadie puede acompañarte.Pueden caminar contigo hasta la puerta.Pueden esperarte fuera.Pueden ofrecerte una mano si alguna vez regresas.Pero entras solo.Eraion habla de la promesa.Acudieron.Cumplieron.Han prevalecido.—He prevalecido…Yuri escucha lo que no dice.Ellos no.Eraion asegura que todavía le queda un largo sendero antes de volver a verlos.Yuri siente los dedos de Irina en su camisa.Piensa en Rurik.Y de pronto la palabra mañana le parece arrogante.Hasta ese día había pensado en mañana como piensa un hombre en una deuda que le pertenece.Mañana volverán.Mañana discutirán.Mañana Irina querrá algo absurdo.Mañana Rurik gruñirá.Mañana habrá trabajo.Mañana.Mañana.Mañana.Como si los dioses les debieran uno.Yuri mira a Eraion.—Nunca te faltará un techo o compañía entre nosotros.Eraion alza la vista.Yuri sostiene sus ojos.Hay frases que suenan pobres delante de la muerte.Esa no.Porque Yuri sabe exactamente lo que está ofreciendo.Un lugar donde no estar solo.Después mira de nuevo el fuego.—Ni mi acero, si me lo pides.Irina lo mira entonces.Solo durante un instante.Y hay algo en esos ojos mojados que le hace arrepentirse de haber dicho mi acero y no otra cosa.Algo que no sabría pronunciar aunque tuviera toda una vida.Eraion les da las gracias.A la Compañía del Cisne.El nombre cae extraño entre las llamas.Yuri mira de reojo a Irina.Piensa en Rurik. Malherido siendo atendido.Compañía.Nunca había pesado tanto una palabra.Irina termina preguntando si sabe dónde encontrarlos.Eraion responde.Después reconoce que no puede quedarse para lo que viene.Que por una vez puede permitirse no ser completamente fiel.Yuri no lo juzga.¿Cómo podría?Mira la pira.—Lo haremos nosotros…Eraion se detiene antes de marcharse.—Hacedme un favor cuando termine.Mira de nuevo el fuego.—Esparcid las cenizas en el mar cercano.La mano de Irina abandona por fin la camisa de Yuri.Y, absurdamente, él siente frío en el lugar donde estaba.Asiente.—Por ellos. Por ti. Y por el pueblo.Irina también lo hace.Eraion se despide.Que el alba ilumine vuestro sendero.O, como dicen ellos, que Tymora les sonría.Después se va.Camina solo.Y Yuri lo observa alejarse.Nadie lo llama.Hay hombres a los que no puedes impedirles marcharse porque sabes que, si pronuncias su nombre, quizá ya no puedan dar el siguiente paso.Cuando Eraion desaparece del camino, queda la pira.Solo la pira.Y el sol.Irina se limpia las mejillas con la dignidad maltrecha de una reina que odia que la hayan visto llorar.—Yuri…Él continúa mirando el fuego.—No pienso recoger yo las cenizas.Yuri tarda un momento.—Joder.Las llamas rugen.—Joder…Una parte de la pira se derrumba sobre sí misma.Yuri aprieta la mandíbula.—Joder, joder, joder.Irina lo mira.Esta vez él sí devuelve la mirada.Tiene los ojos rojos.La nariz ligeramente encendida.Todavía hay humedad en sus pestañas.Yuri quiere decirle algo.Cualquier cosa.No serás tú.No mientras yo esté aquí.No pienso vivir para ver ese día.Pero todas serían mentiras.El acero no puede prometer eso.Nadie puede.Así que dice lo único que sí puede cumplir.—Yo me ocupo.Irina mantiene sus ojos en él unos segundos.Algo cambia en su expresión.Muy poco.Después asiente.—Ven conmigo —le dice a Balthasar.Y se marcha.Yuri la observa alejarse.Demasiado tiempo.Hasta que se obliga a volver la vista hacia la pira.¿Y si fueran ellos?—Joder…El fuego se consume.Yuri espera.No tiene ninguna prisa.No hay lugar al que quiera llegar después de aquello.Cuando las llamas se vuelven brasas, permanece allí.Cuando las brasas pierden el rojo, permanece allí.Cuando ya solo queda gris, permanece allí.Entonces se acerca.Se agacha ante los restos.Por primera vez desde que todo comenzó está completamente solo.Y lo agradece.Empieza a recoger las cenizas.Con cuidado.No porque los muertos puedan sentir.Porque alguien los amó.Eso basta.El primer puñado cae sobre sus manos.Yuri lo contempla.Casi no pesa.Esa es la crueldad final.No pesan nada.Sus dedos quedan inmóviles.Todo un hombre.Todo cuanto quiso.Todo aquello por lo que peleó.Las noches que pasó despierto.Las veces que tuvo miedo.Las veces que fingió no tenerlo.Las personas que besó.Las palabras que nunca dijo.Sus recuerdos.Sus pecados.Las pequeñas bondades que quizá nadie conoció.Y ahora…Esto.Yuri deposita las cenizas en el recipiente.Recoge otro puñado.Gris.Ligero.Ridículamente poco.Irina cabría entre mis manos.El mundo se detiene.Yuri olvida respirar.Mira el polvo sobre sus guantes.La ve.Pero no muerta.Peor.La recuerda viva.Riéndose.Exigiendo.Mirándolo como si fuera un imbécil.Entrando en una habitación y haciéndola demasiado pequeña.Agarrándole la camisa porque necesita llorar y no sabe pedir que alguien se quede.Toda ella.Su voz.Su mal carácter.Su belleza insoportable.Sus caprichos.La manera en que dice su nombre cuando está furiosa.La manera en que lo busca sin admitir jamás que lo busca.Todo.Un puñado.Yuri siente una humedad caliente bajar por su mejilla.No la limpia.—Joder…Ya no hay rabia en la palabra.Solo miedo.Recoge más.Rurik también.Y algo termina de romperse.Porque Rurik no debería poder morir.Es absurdo.Yuri lo sabe.Pero hay personas que llevan tanto tiempo junto a uno que el corazón deja de entenderlas como mortales.Rurik simplemente está.Como las montañas.Como el invierno.Como ciertas cicatrices.Y, sin embargo, también él podría pesar algún día menos que una espada.Yuri baja la cabeza.Una lágrima cae entre las cenizas.El polvo se oscurece allí donde toca.—Perdón…No sabe a quién se lo dice.Sigue.Puñado a puñado.Y entonces entiende.No teme morir.Morir es sencillo.Lo ha visto demasiadas veces.Un golpe.Un instante.Nada.Lo terrible es seguir.Ser Eraion.Despertar mañana cuando ellos no.Sentir hambre.Dormirse.Reírse de algo y recordar después que alguien ya no podrá hacerlo.Pasar junto a una puerta y esperar, durante una fracción de segundo, que una persona muerta salga por ella.Envejecer.Y que los muertos no envejezcan contigo.Yuri cierra los ojos.Piensa en Irina.En Rurik.En el hueco.Que sea yo primero.Abre los ojos.Una lágrima más.Después otra.Silenciosas.Nadie las ve.El sol continúa brillando.Por favor.Nada más.Ni riqueza.Ni gloria.Ni victoria.Ni siquiera salvarlos.Solo eso.No quedarse.Yuri respira con dificultad.Recoge el último puñado.Lo deposita junto a los demás.Después permanece de rodillas.Las manos manchadas.Las cenizas delante.El mundo alrededor.Y un dolor que ni siquiera es suyo atravesándole el pecho.Finalmente cierra el recipiente.Lo sostiene con ambas manos.Con una delicadeza que nadie asociaría jamás con él.Y entonces oye otra vez la voz de Eraion.Mi amanecer ya apagado.Ahora lo entiende.No del todo.Nunca del todo.Pero lo suficiente.Yuri baja la mirada hacia lo que queda de aquellos muertos.—Yo me ocupo.La voz se le rompe en la última palabra.Solo un poco.Lo bastante.A lo lejos, Irina sigue viva.Rurik sigue vivo.Hay un camino de regreso.Habrá otra discusión.Otro trabajo.Otra mañana.Y Yuri comprende que eso es lo único que puede pedirle al mundo.Otra.Solo otra.Una más.Porque llegará un día en que el alba salga para todos menos para alguien.Y entonces ningún acero servirá.Ninguna moneda.Ninguna promesa.Solo quedará alguien de rodillas, recogiendo lo poco que el fuego haya dejado de aquello que una vez pesó más que toda su vida.Sobre él, el cielo continúa limpio.El sol sigue brillando.Y Yuri comprende por fin la crueldad de aquellas palabras.Parece que hoy llueve.Sí.Llueve.Aunque el cielo no tenga una sola nube.[OFFTOPIC]Agradecer a DM Gaknulak por tremenda escena de la batalla de Pueblo Pequeño y esta escena "postcreditos" [/OFFTOPIC]
Hace 8 horas
Actualización importante en la IA.Creada desde 0.Ahora la IA tiene algunas mejoras en como actúa, su rendimiento, entre otras.Detalles como que los PNJs en los exteriores, al ser creados y hacerse de noche, sacarán antorchas.Los ayudantes del cofrade deberían ir bien, el resto también.La IA debería ser más rápida, inteligente, poderosa.Los animales con el nombre marrón, huirán de toda criatura que no sea de su misma facción.Los ayudantes no activan el modo buscar al activar el modo buscar, si no al usar el modo _andar (los elfos siempre llevan activado el modo buscar y da problemas).Las lámparas y ubicados que generan luz del servidor deberían ir mejor.
Hace 8 horas
*La reconstrucción empieza y las rutas quedan más despejadas pero no ausentes de peligros, buenos samaritanos y oportunistas acudirán, además de que es palpable en el ambiente, por parte de los supervivientes que quedan y habitantes del pueblo que vuelven, que vigilan a los extranjeros desconfiados de estos, debido a sucesos que se narran y cuentan que ocurrieron durante la gran defensa.*
Hace 8 horas