Aquel oso negro celestial había transportado el cadáver de la semielfa desde la Tumba de Adramelej hasta Eska. Aldúnemath había caminado a su lado, liquidando con el desaire de una tormenta de verano cualquier amenaza contra la sacralidad del cuerpo de la tel'quessir.
Hubo un entierro. Hubo una semilla para el Futuro. Hubo votos de Venganza, de Justicia pero, sobre todo, en el centro de un círculo de menhires, a la luz de los últimos rayos del astro rey, en el momento más sagrado para el Guardián del Continuo, hubo un llamamiento para proteger el Tiempo, para proteger el Continuo.
Bien les interceptara el propio Lasheren en persona o despertaran con una carta bajo su cabeza, había un llamamiento personal del elfo solar para reunirse y proseguir la destrucción de una amenaza que excedía las fronteras, las religiones y las razas.
//Decidme cuando os va bien. Podría ser esta semana (creo que Pato y Craia están de vacaciones) o la primera de sept. Es para continuar la trama de Mise//