Asmodeo / Asmodeus (Señor de Nessus y Rey de los Nueve Infiernos).Títulos: Rey de los Nueve Infiernos, Señor de la Novena, Señor de Nessus, el Viejo Casco y Cuerno, el Señor Oscuro.
Rango: Archidiablo; señor de la novena capa de los Nueve Infiernos.
Símbolo: Puño con garras sujetando un cráneo; vara con punta de rubí; pentagrama invertido.
Plano natal: Nueve Infiernos de Baator, Nessus.
Alineamiento: Legal maligno.
Ámbito: Tiranía, ley infernal, dominación, contratos, jerarquía diabólica, ambición, corrupción política, gobierno de los Nueve Infiernos.
Adoradores: Diabolistas, tiranos, gobernantes corruptos, conspiradores, juristas perversos, nobles ambiciosos, cultistas infernales, mortales que buscan poder mediante pactos.
Alineamiento de los clérigos: LM, LN, NM.
Dominios: Diabólico, Ley, Mal.
Arma predilecta: Maza pesada.
Colores eclesiásticos: No especificados.
Fuente empleada: Información tomada de Manual de los Planos y Forgotten Realms Wiki (no existe entrada en el manual de Fes y panteones).

Iglesia.Asmodeo no es una deidad faerûnia ordinaria dentro del marco de 1372 CV, sino el archidiablo supremo de los Nueve Infiernos, el poder que gobierna desde Nessus y ante el cual responden todos los demás Señores de las capas infernales. Su culto mortal no funciona como una iglesia pública y aceptada, sino como una red de pactos, sociedades secretas, sectas de poder, juramentos infernales y círculos de influencia política.
Sus adoradores suelen ser individuos que entienden la ley no como justicia, sino como herramienta de dominio. Magistrados corruptos, nobles que desean conservar privilegios, mercaderes que buscan contratos imposibles de romper, tiranos que desean legitimidad sobrenatural y magos dispuestos a vender su alma pueden encontrar en Asmodeo una figura de autoridad suprema.
El culto de Asmodeo valora la obediencia, la jerarquía, la paciencia, el secreto y la capacidad de utilizar la ley contra quienes creen estar protegidos por ella. Un adorador asmodeano no suele actuar como un bruto descontrolado; prefiere establecer deudas, favores, contratos, dependencias, chantajes y estructuras legales que conviertan la libertad de sus víctimas en una ilusión.
Las células asmodeanas suelen organizarse con estricta jerarquía. Cada miembro sabe sólo lo que necesita saber, y todo ascenso exige pruebas de utilidad, discreción y crueldad. Los iniciados comienzan como sirvientes menores, escribas, mensajeros, espías o agentes de influencia. Los superiores manejan pactos, invocaciones, contratos, sacrificios y relaciones con diablos enviados desde Baator.
Los altares de Asmodeo son austeros, solemnes y amenazantes. En vez de caos sangriento, sus cultos prefieren salas cerradas, círculos geométricos, sellos infernales, braseros de llama oscura, mesas de negociación y documentos sellados con sangre. El sacrificio ideal para Asmodeo no es sólo la muerte de una víctima, sino la lenta rendición de su voluntad mediante una elección aparentemente voluntaria.
Sus seguidores creen que todo ser inteligente desea ser gobernado, aunque no lo admita. La libertad es presentada como debilidad, el remordimiento como lujo de los incompetentes y la compasión como defecto que permite a inferiores alzarse contra sus superiores.
Los cultos de Asmodeo no actúan siempre de forma abiertamente maligna. A menudo se presentan como órdenes de disciplina, sociedades de reforma legal, círculos de seguridad, academias de retórica, patronos de la estabilidad o asesores de gobernantes. Bajo esa fachada se extiende la doctrina infernal: toda comunidad puede ser convertida en una pirámide de obediencia si se sabe colocar a las personas adecuadas en los puestos correctos.
Asmodeo no necesita aparecer directamente a sus fieles. Su autoridad se expresa a través de contratos, visiones, emisarios diabólicos, erinyes, abogados infernales, diablos con órdenes precisas y la certeza de que ninguna traición contra él queda sin castigo. Incluso los otros archidiablos sólo conspiran contra él con extremo cuidado, porque el Rey de Nessus ha sobrevivido a todas las rebeliones.
Historia.Asmodeo gobierna la novena capa de los Nueve Infiernos desde Nessus, la más profunda y terrible de las capas de Baator. En el orden infernal, todos los demás señores responden finalmente ante él, aunque cada archidiablo conserve su propia capa, corte, ejército, ambición y red de conspiraciones.
El Manual de los Planos presenta a los Nueve Infiernos como un plano de ley y mal premeditado, jerárquico y profundamente hostil. Cada capa tiene su propio gobernante, pero todos los Señores de los Nueve obedecen, al menos formalmente, a Asmodeo, señor de la novena capa y autoridad suprema de Baator.
Los relatos sobre su origen son contradictorios. Algunos lo presentan como una entidad caída desde los planos superiores; otros sugieren que es mucho más antiguo que las historias que se cuentan sobre él. Las leyendas más terribles afirman que la forma visible de Asmodeo no es más que un avatar o proyección, y que su verdadera forma yace en las profundidades de Nessus como una serpiente escamosa de cientos de millas de longitud, herida desde una caída primordial.
Su sangre negra y ácida, derramada desde heridas antiguas, sería una sustancia impura y peligrosa incluso para los estándares infernales. Se dice que la Espiral de la Serpiente, en Nessus, recibe su nombre por la forma de su verdadero cuerpo. Nadie que conozca demasiado sobre esa verdad suele vivir lo suficiente para extenderla.
Asmodeo ha sido desafiado muchas veces. La rebelión más célebre contra él fue el Ajuste de Cuentas, en el que otros Señores de los Nueve intentaron alterar el equilibrio del poder infernal. Asmodeo no fue destruido. Por el contrario, castigó, reorganizó y humilló a quienes se alzaron contra él, demostrando una vez más que la política infernal es una telaraña que él mismo permite existir mientras le resulte útil.
Su historia no es la de un conquistador impaciente, sino la de un soberano absoluto que permite que sus subordinados conspiren porque sus conspiraciones revelan debilidades. Cada traición descubierta fortalece su dominio. Cada ambición ajena se convierte en una cuerda más en sus manos.
Dogma.La ley es una cadena; quien sabe forjarla gobierna a quienes sólo saben temerla.
Todo poder legítimo nace de la obediencia.
La libertad es una ilusión tolerada sólo mientras sea útil.
Haz pactos, pero escribe siempre las condiciones de modo que el triunfo final sea tuyo.
No destruyas a un enemigo si puedes convertirlo en servidor, deudor o ejemplo.
La compasión debilita el juicio; la piedad desordena la jerarquía.
El castigo debe ser inevitable, público cuando convenga y secreto cuando resulte más eficaz.
Todo juramento tiene precio, toda ambición tiene dueño y toda alma puede ser comprada si se encuentra la necesidad adecuada.
El mundo será perfecto cuando cada criatura conozca su lugar y tema abandonarlo.