Ra / Re (Antiguo Dios del Sol y los Reyes).Títulos: Dios del Sol, Faraón de los Dioses.
Rango: Deidad mayor en su estado original; semidiós tras su retorno posterior según fuentes posteriores.
Símbolo: Ankh sobre un disco solar; también disco solar rodeado por una serpiente.
Plano natal: Heliópolis.
Alineamiento: Legal neutral en fuentes antiguas; legal bueno en fuentes posteriores.
Ámbito: El sol, los reyes, la autoridad divina, el gobierno sagrado.
Adoradores: Gobernantes, nobles, sacerdotes del antiguo orden mulhorandino, servidores del sol, defensores del mandato real.
Alineamiento de los clérigos: No especificado en el manual de Fes y panteones.
Dominios: No especificados para Re en el manual de Fes y panteones; en fuentes posteriores aparece asociado a Vida y Luz.
Arma predilecta: No especificada para Re en el manual de Fes y panteones.
Colores eclesiásticos: No especificados.
Fuente empleada: Información tomada de Forgotten Realms Wiki (no existe entrada en el manual de Fes y panteones).

Iglesia.Re fue el antiguo dirigente del panteón mulhorandino y la manifestación de Ra enviada a los Reinos. En la tradición de Mulhorand, ocupaba el lugar que después heredaría Horus-Re: soberano solar, garante de la autoridad divina y centro de una religión estrechamente vinculada al gobierno, la realeza y la continuidad del orden.
Su culto, entendido en el marco de 1372 CV, no funciona como una iglesia activa independiente comparable a la de Horus-Re. Re murió durante las Guerras de la puerta del orco y su poder fue transmitido a Horus, que desde entonces pasó a ser conocido como Horus-Re. Por ello, la veneración de Re en el presente queda absorbida por el culto de Horus-Re, por la memoria oficial del panteón y por la doctrina de continuidad solar que legitima al Faraón de los Dioses.
Los antiguos sacerdotes de Re habrían defendido una idea de gobierno sacralizado: el sol como centro del mundo, el rey como figura ordenadora y el mandato divino como fuerza que impide que el caos devore la civilización. En el Mulhorand posterior, esa función queda asumida por Horus-Re, pero la sombra de Re sigue estando presente en la legitimidad de su sucesor.
Los relatos sobre Re están ligados a la protección de Mulhorand frente a los orcos durante las Guerras de la puerta del orco. Antes de morir, Re creó poderosas grandes hachas encantadas, conocidas posteriormente como la Redención de Re, que ayudaron a cambiar el curso de la guerra contra los orcos y sus aliados.
En una ambientación situada en 1372 CV, un culto directo a Re debería tratarse como arcaico, histórico o minoritario, normalmente subordinado a Horus-Re. Podría sobrevivir en archivos sacerdotales, antiguos templos solares, linajes de nobles tradicionalistas o comunidades que recuerdan con especial reverencia al antiguo soberano solar anterior a la fusión con Horus.
Historia.Ra fue el poder primordial del panteón faraónico. En la tradición mulhorandina, su manifestación enviada a Toril tomó el nombre de Re. Como antiguo líder del panteón, Re gobernó antes de la ascensión de Horus-Re y fue el centro solar del orden divino.
Durante las Guerras de la puerta del orco, Re recibió heridas mortales en la Batalla de los Dioses. En lugar de permitir que su poder se perdiera, lo transfirió a Horus. Esta transmisión transformó profundamente al joven dios, que absorbió tanto poder como parte de la personalidad de Re, convirtiéndose en Horus-Re.
La muerte de Re marcó una ruptura crucial en la historia del panteón mulhorandino. Horus, antes más inclinado al cambio, la acción y el conflicto directo con Set, se volvió mucho más parecido a Re tras recibir su esencia: más tradicionalista, más centrado en la continuidad y más preocupado por preservar el orden eterno de Mulhorand.
La memoria de Re explica la rigidez posterior del culto de Horus-Re. Donde Horus había sido una fuerza de renovación, Horus-Re se convirtió en garante de la tradición, del gobierno y de la permanencia. En ese sentido, Re no desapareció por completo: sobrevivió dentro de Horus-Re como poder, autoridad, memoria y estructura.
Dogma.El sol gobierna el cielo y el rey gobierna la tierra.
El orden divino debe preservarse frente al caos, la rebelión y la corrupción.
El gobernante existe para mantener la continuidad del mundo, proteger a su pueblo y asegurar que las leyes reflejen el mandato sagrado.
La luz revela la verdad, castiga la traición y mantiene a raya a los enemigos de la civilización.
La muerte de un soberano justo no extingue su autoridad si su poder es transmitido para preservar el reino.
El legado de Re vive allí donde Horus-Re sostiene el sol, el trono y la ley de Mulhorand.